2010 - Post MortemDirector: Pablo Larraín
País: Chile
Año: 2010

Cine malo, es la primera calificación que le doy a esta película. Trato de ser más objetivo y no le encuentro lado positivo, y los motivos son varios.

Primero, la obsesión del director por hacer películas en torno a la dictadura militar chilena es fastidiosa, pero como en mi país se mantiene porfiadamente un número importante de gente de pensamiento retrógrado convencidos de que debemos vivir por siempre parcializados respecto al tema, vaticino que continuará existiendo público para este tipo de obras de mal gusto. Pablo Larraín justifica su cine aseverando que hay un montón de personas que vivieron la dictadura de forma diferente, dentro del contexto pero en mundos casi paralelos, marginados socialmente por diversas razones, y no necesariamente gente ignorante ni extremadamente pobre. Yo estoy perfectamente de acuerdo con retratar los hechos desde puntos de vista diferentes, pero cuando se cae en el mal gusto reiterada y obstinadamente, no es gracioso ni motiva a celebraciones. Con lo mostrado en «Tony Manero (2008)» ya era suficiente, pero con «Post Mortem» continúa el desfile de insensatez cinematográfica.

La película trata de un incipiente romance entre un empleado de la morgue y una bailarina del Bim Bam Bum (el famoso cabaret chileno de antaño), que se ve profundamente influenciado por el golpe militar del 11 de Septiembre de 1973 y sus consecuencias. No hay más historia que esa, y se desenvuelve agónicamente a través de una narración aletargada y diálogos forzados por casi dos horas. Entremedio tenemos una célula comunista, una autopsia a uno de los protagonistas más reconocidos del golpe, escenas incomprensibles, momentos emotivamente lacónicos y transiciones aburridísimas, sazonados con par de gritos histéricos, muchos cadáveres y caras raras, rarísimas por parte del actor protagonista (Alfredo Castro).

Hago la aclaración para el que lo esté pensando en este momento: yo no adhiero a la idea de «criticar negativamente al cine chileno sólo por ser chileno», pero tampoco apoyaré jamás esa idea simplista de que «si es chileno es bueno». Mis críticas son de acuerdo al producto que veo, venga de donde venga.