Archive for febrero, 2013


2012 - Silver Linings PlaybookTraducción: El Lado Bueno De Las Cosas
Director: David O. Russell
País: Estados Unidos
Año: 2012

El cine es uno de los medios de comunicación más poderosos, si no el más poderoso de todos, debido a su capacidad de ser masivo, y debido a ser su capacidad de ser infinito en cuanto a ideas, tanto como lo sea la mente humana y la voluntad de los productores para llevar ideas innovadoras a la pantalla. Claro, muchas veces se elige realizar películas calcadas a otras, reversiones, y otras hechas en serie en las máquinas de la industria, lo que lo hace parecer al cine un arte cansado y repetitivo. También está el caso en que las mismas temáticas, que sucede son las preocupaciones más triviales y básicas de los seres humanos, son tratadas una y otra vez fatigándolas, como por ejemplo las películas sobre adolescentes, conflictos armados, acontecimientos históricos, y particularmente el amor. Afortunadamente existen casos contados en que estas temáticas son tratadas delicada e inteligentemente, dándoles frescura y nuevos matices, como el caso de la película que me ocupa hoy.

«Silver Linings Playbook» es precisamente sobre amor, se trata de una película predecible y fácil de seguir, pero que tiene el gran valor de ser narrada en forma brillante, cercana y simple, lo que nos hace mantenernos atentos a la acción de principio a fin, sin decaer en ningún momento y dejándonos un lindo mensaje que no se olvida tan facilmente. Eso es un logro bastante grande. Además, hace que las dramáticas historias detrás de los protagonistas sean accesibles y en ninguna forma desagradable, transformándolos en personajes consistentes y queribles.

El argumento es simple: un hombre con trastorno bipolar (y aún sin estar completamente recuperado) es devuelto a la vida cotidiana luego de haber pasado un tiempo indeterminado en una institución psiquiátrica debido a un evento violento del pasado que involucró a su esposa y otro hombre. Se va a vivir a la casa de sus abnegados padres con la ilusión de poder demostrar su sanación a su ex-esposa y volver con ella, pero a poco andar conoce a una atractiva y joven mujer golpeada también por eventos traumáticos en su matrimonio. El resto de la trama es completamente predecible, como dije anteriormente: se suceden situaciones cómicas y trágicas que cambian la personalidad de los protagonistas y los llevan finalmente hacia «el lado bueno de las cosas».

Cuando se trata de una película de este estilo, son fundamentales la actuación de los protagonistas, que en este caso están bien aunque sin llegar a ser geniales, pero también de los personajes secundarios, que son los que cimentan y desarrollan el trasfondo de los principales. En este caso cabe destacar enormemente el trabajo de Robert De Niro y Jacki Weaver como los padres del protagonista, quienes recrean el universo familiar del hombre en cuestión y explican en gran parte cómo llegó a adquirir y desarrollar el trastorno bipolar. También es destacable el personaje interpretado por Chris Tucker, otro hombre al que la sociedad y la vida moderna le ganó, y que ayuda a delinear el universo del protagonista.

También merece una mención la representación de un personaje tácito aunque no menos importante en la historia: el mencionado trastorno bipolar. Las personas que sufren de esto muestran una expresividad exacerbada y reaccionan inesperadamente y bruscamente ante situaciones puntuales que gatillan sus traumas, pero no por eso dejan de sentir buenos sentimientos, tal como vemos en el protagonista de la película.

En suma, «Silver Linings Playbook» es una buena película, que se deja ver y aporta más que dos horas de entretención al espectador. Recomendable para todo tipo de público.

Hitchcock

2012 - HitcockTraducción: Hitchcock, El Maestro Del Suspenso
Director: Sacha Gervasi
País: Estados Unidos

Cuando uno se entera que se realizará una película sobre la creación de una de las obras más simbólicas dentro del género de horror y suspenso (Psicosis, 1960), con el aliciente de tener como protagonista a uno de los más grandes actores (Anthony Hopkins) y además acompañado de un número no menor de actores y acrices consolidados en su oficio, uno inevitablemente se creará altas espectativas sobre el resultado, lo que en este caso, lamentablemente se transforma en una tremenda desilución.

Existe una vasta mitología, literatura y datos en el Internet (verídicos o no) sobre el rodaje de Psicosis, una película que en si misma ha sido objeto de análisis prácticamente escena por escena, y desde puntos de vista cinematográficos, musicales, e incluso análisis psicológicos. Esta información ha contribuido a convertirla en un clásico inigualable hasta hoy, fuente de inspiración para muchas otras cintas, incluso se hicieron secuelas y remakes, pero nunca llegaron a igualar el nivel de la original. Por todo esto la idea de ver una película que incluyera en un tiempo limitado todo lo relativo a su rodaje parecía una idea megalomaniaca, pero que gracias a la magia del cine podía ser posible, al menos en parte, pero en este caso queda en una deuda grande.

Si bien podía ser interesante la idea de presenciar al director en la cotidianeidad de su hogar, centrada en la relación con su valiosa esposa (por cierto, el papel mejor aprovechado y realizado de la película) y batallando contra problemas de salud y otros más cotidianos ayuda a dar realismo y formación al personaje, se abusa mucho de esto, perdiendo demasiado tiempo valioso que podría haberse aprovechado mostrando otros aspectos, por ejemplo:
– La relación con los actores en cuanto a la caracterización de sus personajes (y no la relación casi superficial que se muestra)
– El desarrollo de la música (vemos casi un «cameo» de Bernard Herrmann, una personalidad que en si da para una película aparte)
– El diseño de la escenografía (cualquiera que haya visto la película sabe que la casa es un personaje más en el desarrollo de la trama)
– La elección de las cámaras que se utilizaron (que también son parte del lenguaje de Psicosis).
– Y por sobretodo, el proceso de montaje de la película (ya que en la película en algún momento se menciona que Hitchock era un mejor montajista que director, podríamos haberlo visto un poco más en esa faceta).

Y estos son sólo algunos aspectos que la película desaprovecha.

En cambio, tenemos mucho tiempo perdido en algunas situaciones forzadas sobre un triángilo amoroso en la vida del director, sus obsesiones a veces perversas y una que otra alucinación del asesino que inspiró a Psicosis pero que termina convirtiéndose en un fantasmita amistoso y colaborativo con el director. Muy malas jugadas y nulos aportes para lo que se promete mostrar.

Sobre los actores, Anthony Hopkins hace una reperesentación adecuada, no notable, de un papel que quizás podría haber significado el más importante de su carrera, pero que finalmente da la impresión de estar demasiado escondido bajo las capas de maquillaje y el trabajo de caracterización, lo que lo hace ver estático y fofo la mayor parte del tiempo. En contraste, el papel que representa Helen Mirren, el de Alma Reville, la esposa de Hitchcock, se convierte en el real protagonista, llevando el hilo conductor de toda la acción que ocurre. La película bien podría haber llevado el nombre de la esposa, pero bien sabemos que por razones comerciales eso jamás podría haber sucedido. En cuanto a los demás personajes, es muy lamentable ver que actores con talento como Scarlett Johansson, James D’Arcy y Jessica Biel, entre otros menos conocidos pero igualmente hábiles como Michael Stuhlbarg, queden relegados a un segundo lugar totalmente plano y desprovistos de carisma y relevancia, cuando uno podía haber esperado un mayor protagonismo.

Hay una escena en que Hitchcock visita al censor, el encargado de permitir la exhibición de la película, y presenciamos un tira y afloja entre lo que el director quiere mostrar y lo que el censor le permite. Personalmente, creo que el director de esta película, al haberse entrevistado con el censor, no debería haber sido jamás autorizado para mostrar un producto tan poco osado. Incluso pienso que el propio Hitchcock no lo hubiera aprobado, dado la naturaleza rupturista del director (que también intenta mostrarse, aunque febrilmente, en la cinta).

Cabe destacar, de todas maneras, la parte en que se intenta mostrar cómo debió haber realmente sucedido la filmación de la famosa «escena de la ducha». Ahí se comprime la intención original, que era la de mostrar a Hitchcock manejando los hilos de sus producciones como un amo (tómese adulativa o peyorativamente) de su arte.

2011 - This Must Be The PlaceTraducción: Un lugar para quedarse
Director: Paolo Sorrentino
País: Italia, Francia, Irlanda
Año: 2011

Antes de cualquier reseña, debo advertir que esta es una película que sigue un ritmo lento, pero no por eso exento de acción, así que aquel que guste de las películas rápidas y explosivas puede pasar de largo. Es una película que trata de la vida cotidiana, con sus problemas y alegrías, tomando como punto de partida un personaje bastante particular: un rockstar cincuentón añejado por su propio olvido, que vive cómoda pero aburridamente en su mansión en compañía de su esposa, y que ha dejado de lado todo lo que lo llevó hasta allí menos su apariencia externa, vistiendo en todo momento como en sus tiempos de gloria, usándola más bien como carcaza que como trofeo de guerra. Pronto los eventos lo forzarán a salir de su abulia para emprender un viaje en el que finalmente encontrará mucho más de lo que en principio pensaba que encontraría.

Si bien no existe como género, al menos podemos considerar al llamado «road movie» como un estilo, y es a este estilo al que pertenece la película. El road movie trata de personajes que emprenden un viaje, muchas veces con un destino u objetivo claro pero que a lo largo del trayecto se va modificando a medida que van encontrando diferentes personajes antes de llegar al final del recorrido. Generalmente tratan más bien del viaje interior que emprenden los personajes, en el que terminan redefiniéndose como persona, o alcanzando algún tipo de redención.

Narrativamente, la película lleva un ritmo pausado, definiendo el escenario en que se mueven los personajes, y especialmente mostrando el rango etáreo al que pertenecen, la madurez cercana a la vejez, y cómo enfrentan y observan la vida en ese momento. Cuando se trata de este tipo de películas, el rol de los actores es fundamental. En este caso el protagonista es Sean Penn, quien logra definir a su  personaje (Cheyenne) en excelente forma, sin quitar lo eccéntrico de su personalidad pero tampoco sin caer en la caricatura. Frances McDormand, en el papel de la esposa de Cheyenne, también es fundamental para definir el entorno del protagonista. El resto de los personajes también están ejecutados de buena manera por los respectivos actores, plagados de guiones con sabiduría para el día a día, pero sin caer en lo empalagoso o aburrido.

Además, pasada la mitad de la película, se aprecia una de las escenas más emocionantes que he visto en el cine (quizás no para el común, pero para mi sí, dado que soy músico), que es cuando Cheyenne interpreta la canción que da nombre a la película (original de Talking Heads) junto al bisnieto del antagonista. Claro, esto no suena muy elocuente, pero al ver la escena en cuestión en contexto el resultado es efectivo.