Archive for julio, 2015


It Follows

2014 - It Follows

Director: David Robert Mitchell
País: Estados Unidos
Traducción: Te Sigue
Año: 2014

Un grupo de adolescentes es acechado por una fuerza sobrenatural. Así se puede resumir, en diez palabras, la superficie de esta película, y puede decepcionar al espectador ansioso, aquel que llega a esta película buscando horror a base de efectos de sonidos repentinos, gore gratuito, o la muerte consecutiva de personajes poco memorables típica en películas de horror con adolescentes. Pero en realidad es mucho más que eso: es un proyecto de pretenciones mayores que si bien logra darse a entender, falla en su concreción debido a su mismo deseo de hablar de muchos asuntos, algunos bastante delicados, en un envoltorio chabacano.

La premisa es simple y puede ser encontrada en muchas leyendas urbanas: si alguien se «contagia» con la «maldición», debe traspasarla a alguien pronto, de lo contrario será perseguido por una entidad que adopta diversas formas, inmune a todo daño y que aunque es lenta, siempre llega. Ahora, la forma de traspasar la maldición a otro es a través es algo a descubrir en la película, pero se trata de algo inherente a la adolescencia.

Más interesante que la trama misma son las posibles interpretaciones que podemos hacer de la misma, al mismo estilo de la primera entrega de la saga «Paranormal Activity», y de cómo estas interpretaciones pueden ser más aterradoras que la maldición en sí. La atmósfera que envuelve a los personajes es una protagonista más y aporta superlativamente a la historia. Desde un par de pre-adolescentes intrusos y molestos hasta la arquitectura clásica del siglo XIX en Estados Unidos (a pesar de que la trama se desarrolla en la actualidad), pocos elementos están al azar y por el contrario, son posibles candidatos a variadas interpretaciones.

En el mundo de «It Follows» los adolescentes están abandonados a su suerte, a pesar de vivir inmersos en una ciudad típica estadounidense como es la venida a menos Detroit (que, por cierto, no es mostrada como elemento aspiracional sino que es bastante realista, con casas abandonadas en donde se desarrolla la vida normal de la clase media baja, siempre carente de sentido); los adultos aparecen esporádicamente y totalmente ajenos a lo que ocurre con sus hijos, por lo que ellos se verán forzados a aprender a defenderse solos de la entidad maligna, aunque saben bien que es inevitable y todas sus acciones sólo dilatan el periodo en que serán alcanzados.

La gran debilidad de la película es la forma en que es narrada: los diálogos en general son poco creíbles y las actuaciones forzadas, y el ritmo decae súbitamente por momentos, lo que es molesto. Los efectos especiales son escuetos y se nota que el presupuesto no fue abundante, pero son suficientes para contribuir a la película sin convertirse en nefastos protagonistas como suele ocurrir frecuentemente.

Cabe hacer una mención especial a la banda sonora, que se nutre de los mejor de los sintetizadores oscuros y ambientales de las películas de los ochenta, teniendo muy presente al cineasta y compositor John Carpenter, lo que contribuye de manera agradable a configurar el entorno siniestro que envuelve la trama.

En lo personal, interpreto esta película como una apología directa a la maduración de las personas, ambientado  en el periodo adolescente pues es en donde más fuerte se viven las emociones, aunque ya hacia el final el desenlace se me da un tanto cristiano y moralista. Pero esto es personal, porque a mi me parece que hay más maneras de crecer que sólamente lo normal que dicta la sociedad. Se encuentra sobre el promedio de las películas de horror actuales porque precisamente el horror es un bálsamo que cubre las verdaderas intenciones del director, y que va más allá que simplemente mostrarnos el sufrimiento de otros, sino que logra involucrarnos efectívamente en la historia.

Big Eyes

2014 - Big Eyes

Director: Tim Burton
País: Estados Unidos
Año: 2014

Antes de comenzar con la crítica de la película en si, debo aclarar que el cine de Tim Burton es una influencia muy marcada para mi, por lo que cada vez que aparece una nueva película con su nombre en el puesto de director, personalmente se trata de como cuando un amigo que vive en otro continente anuncia que viene a visitarnos. Tenemos los recuerdos de la última que vez que lo vimos, pero también sabemos que puede haber cambiado un poco con el tiempo, y esos cambios pueden estar o no de acuerdo con lo que conocimos y esperamos. Es precísamente lo que ocurre con esta película: Tim Burton es conocido por una estética particular y definida, la que con el tiempo él mismo (junto a Johnny Depp) se encargó de saturar un poco, pero por suerte eso no le quita el derecho de tomar el riesgo de hacer películas diferentes de cuando en cuando.

«Big Eyes» es uno de ellas, aunque no es primera ve que Tim Burton rinde tributo a sus influencias formativas: «Ed Wood» (1994), «Dark Shadows» (2012) y «Charlie And The Chocolate Factory» (2005) son buenos ejemplos. Probáblemente la película en que más se notó el cambio estético en el pasado fue «Big Fish» (2003), con resultados magníficos. De hecho, personalmente «Big Fish» es mi favorita de este director, y siempre está entre las cinco mejores películas de todo el cine que conozco.

Ahora, yendo diréctamente hacia «Big Eyes», lo primero que resalta es la preocupación por la fotografía, la que es impecable en todo momento y la hace agradable de ver aunque no tuviera ningún otro aporte. Afortunádamente hay más que eso: la brillante actuación de los actores protagonistas sostiene la película en toda su extensión, opacando lamentáblemente a los secundarios o el desarrollo de posible historias paralelas que pudieran enriquecer la trama principal, lo que nos deja con una trama lineal, predecible y en la que sólo podría sorprendernos uno que otro giro, y no hay muchos de ellos. Para suerte de Tim Burton, la historia de la vida real en que se basa esta película ya era lo bastante interesante, por lo que el director no se molestó, y quizás no tenía por qué en agregar o matizarla un poco, lo que se puede interpretar positivamente en el sentido de respetar la historia original o bien negativamente pues la narrativa se muestra monótona en la mayor parte de la película. Eso es elección del espectador.

Pero el punto más negativo, al punto de parecerme molesto y distractivo en repetidas ocasiones, es el esfuerzo en mostrar gráficamente todo lo que se menciona o insinua, literlamente. Por ejemplo, si un personaje dice «martillo rojo», no es necesario que otro lo repita inmediatamente y que luego aparezca un primer plano de un martillo rojo para que nosotros podamos representar esa imagen en nuestra mente. Acabo de presentar un ejemplo bastante exagerado, pero creo que no está lejos de lo que aparece repetídamente en la película. Siendo así, entendemos que fue hecha intencionalmente de esa manera, pero me cuesta entender el por qué. Como dije, a mi me pareció molesto.

Mencioné anteriormente a la importancia de los actores protagonistas, y en este punto debo detenerme para mencionar que era obvio que Christoph Waltz, desde su gran irrupción en el cine mundial de la mano de Quentin Tarantino en «Inglorious Basterds» (2009), en algún momento participaría en alguna película de Tim Burton, y realmente el protagónico en «Big Eyes» parece hecho a su medida. Lo mismo para Amy Adams, quien además de su innegable belleza ha probado ser una actriz versátil, basta recordar películas como «Julie and Julia» (2009) o «Doubt» (2010). También cabe mencionar que sus ragos faciales también encajan muy bien en el contexto de «Big Eyes».

En suma, «Big Eyes» es una película de la que se podría haber obtenido mucho más, sin embargo, no llega a ser mala pues tiene varios elementos bien puestos que no la dejan caer, comenzando por el caso real, luego la fotografía y finalmente los actores protagonistas involucrados en ella. Y si en algunos puntos esta crítica parece repetitiva y forzada en dejar claro algún punto, es cierto, está escrita muy al estilo de la película que la inspiró.