2000 - Hellraiser 05, Inferno

Director: Scott Derrickson
País: Estados Unidos
Año: 2000

Aunque no es misterio para nadie que las sagas que se expanden mucho en el tiempo tienden a decaer en calidad y contenido, existe un recurso de salvación que en ocasiones es usado por los cineastas y es el de contar una película completamente diferente de la original, manteniendo sólo el nombre de la saga y algunos de los elementos clasicos de los originales, casi como un homenaje a la marca de calidad registrada por la primera (o primeras) entrega(s) de la saga.

En este caso nos enfrentamos a la quinta película bajo la etiqueta «Hellraiser», y de la cinta original sólo nos queda el icónico Pinhead, aunque en un papel bastante reducido y hasta camuflado bajo el nombre de «Ingeniero» (aunque es inevitablemente obvio de quién se trata) al igual que sus cenobitas y la cajita fatal que siempre da inicio al desfile de atrocidades típicas de la saga. Sin embargo, en este episodio la acción se desenvuelve en un nivel más bien psicológico a partir de un protagonista caótico, quedando Pinhead y los otros elementos clásicos relegados a un segundo y hasta tercer plano.

Tenemos a un hombre aproblemado cuyo pecado es la soberbia, pecado que lo conducirá hacia un camino de perdición del que le será muy difícil salir, peor aún si ha sido elegido por el mencionado Ingeniero para lavar sus pecados a través del dolor. Y en este punto es en el que creo los realizadores se tomaron más libertades al respecto a cómo nos fue presentado Pinhead en los inicios de la saga: en «Inferno» más bien parece un diablo condenado a sus propias limitaciones, un viejo sabio y gruñón que tiene que cumplir obligado con la función de depurar el alma del elegido de turno, forzando cada situación más y más hacia el arcaico juego de la culpa, lo que lo hace ver bastante moralista y menos amenzador que en su escencia original.

Y por supuesto, en el desarrollo de este vía crucis del protagonista encontramos escenas de bastante violencia gráfica que pueden dejar contento al público que se acerca a este tipo de películas sólo por este elemento.

Mencioné anteriormente el elemento psicológico de la película, y en realidad es lo predominante y lo mejor de la película, y es lo que desencadena la violencia gráfica mencionada anteriormente. El protagonista debe analizar su vida completa y lo que ha hecho de ella a través del dolor y la expiación moralista: el clásico juego de Pinhead, cada vez más apegado a los cánones de un inquisidor católico más que a los de un verdadero demonio.

A pesar de todo no se trata de una mala película. Tampoco puedo decir que es excelente pero sí logra sustentarse por sí misma. Ofrece diversión y una trama decente, que no pasa más allá de una introducción a la psicología pero que finalmente puede motivar a algún espectador a investigar sobre algunos de los tópicos planteados en el mejor de los casos.