Archive for enero, 2018


Election

1999 - Election

Director: Alexander Payne
País: Estados Unidos
Traducción: La Elección
Año: 1999

«Or don’t vote for me! Who cares? Don’t vote at all!»

«Election» es una mirada de cerca a la vida y hechos ocurridos en una escuela de una ciudad pequeña en el período de tiempo alrededor de la elección de asesor del consejo estudiantil, cargo que en países como en el que vivo se conoce como «presidente del centro de alumnos».

Los protagonistas principales son un profesor (Matthew Broderick) cuya vida gira en torno a su lugar de trabajo, quien es el encargado de velar por el correcto desarrollo de la elección y una alumna sobresaliente en todos los aspectos (una joven Reese Witherspoon) para quien es natural ser la primera en todo y a quien veremos hacer lo impensable por llegar al cargo que cree que naturalmente le pertenece. Toda la trama gira en torno a la tensión entre ambas fuerzas y cómo cada uno de ellos arman, efectúan y fallan en sus estrategias para conseguir sus objetivos. Pero una historia de este tipo necesita más personajes y en esta película encontramos a los acompañantes precisos para nuestros protagonistas: una pareja de hermanos que intervendrán modificando el panorama electoral, la esposa y amigos del profesor, el director de la escuela, entre otros.

La gran gracia de la película es que todos los personajes están muy bien pensados e interpretados; cada uno posee un carácter propio y distintivo y además son fácilmente identificables en cualquier parte del mundo, lo que nos compromete rápidamente con la película. Las interacciones entre los personajes se dan de manera natural y van contando la historia a buen ritmo sin convertirse en distracciones a pesar de que en ocasiones parece que los personajes avanzan en direcciones diferentes, sin embargo al final todos llegan a coincidir y contribuyen a los enredos y desenlace de la historia. La forma narrativa es el fuerte de la película y en esto se nota el buen trabajo de guión y dirección de Alexander Payne, cuyo cine está marcado por situaciones cotidianas bien contadas de las que se desprenden enseñanzas y verdades universales.

A través de distintas maneras de hacernos partícipes de los sucesos, como primerísimos primeros planos, momentos en que diferentes personajes se dirigen a nosotros contándonos sus puntos de vista y a la vez hablándonos de sí mismos y personajes que con muy pocas o simplemente ninguna línea se vuelven relevantes para la película nos enteramos, la mayor parte en tono de comedia, de que el dicho «pueblo chico, infierno grande» se cumple con más frecuencia de lo que creemos.

El espiral en caída en la vida personal del profesor protagonista, los secretos oscuros de algunos personajes, la inocencia y buena fe incorruptibles del alumno que entra a competir en la elección, la rebeldía de su hermana, la debilidad y obsesiones de los adultos involucrados en la trama, nos dan cuenta de una historia en que las imprecisiones y contradicciones humanas guían los comportamientos de los personajes y las impensadas consecuencias de lo que debería haber sido simplemente una elección más dentro una escuela secundaria en una ciudad pequeña.

Podemos ver a esta película como una buena comedia pero también como un análisis ácido sobre el estado de la política de los noventa en Estados Unidos (marcados por el escándalo de Bill Clinton y Monica Lewinsky, al cual encontramos un guiño más que obvio en la película). En ambos niveles funciona bastante bien.

The Institute

2017 - The Institute

Directores: James Franco, Pamela Romanowsky
País: Estados Unidos
Traducción: El Instituto
Año: 2017

«… and you’ll wake from this dream into another».

Honestamente, esta película es mala. Personalmente me alegro un poco de que no me haya gustado en lo absoluto pues temo «perder el gusto» luego de ver tanta película y encontrar algo positivo o rescatable en casi todos los casos. En «The Institute» todo se ve y se escucha mal, además de visto un millón de veces antes.

La historia es totalmente típica: una joven de clase acomodada va a recluirse a un sanatorio después no sentirse bien debido a la muerte de sus padres. En Rosewood (el instituto) la reciben de la mejor manera y con las mejores facilidades acordes a su clase social, pero muy pronto veremos que nada es lo que parece.

Aún cuando hemos visto esta historia muchas veces antes siempre se le puede dar un enfoque diferente o interesante ya sea desde el punto de vista de crítica social, médico, como película de horror o hasta comedia. Acá se intenta mezclar varios de estos de estos elementos pero todo parece superficial, predecible y nada creíble. Lo primero que se nota es en la actuación de todos los actores involucrados. Bueno, casi todos, porque James Franco parece ser el único cómodo en su personaje. Si investigamos un poco sabremos que él mismo dirigió y produjo esta película, por lo que no es de extrañar que sea el único que parezca que de verdad dentro de la historia. Aún así, se le ha visto actuaciones mucho mejores. Los demás actores hacen que parezca una obra de teatro mal montada de la que todos quisieran escapar pronto, y nosotros con ellos. Además de James Franco, encontramos a Eric Roberts haciendo uno de sus acostumbrados (últimamente) papeles poco relevantes y estereotipados. También está Pamela Anderson caracterizada de manera bastante diferente a como acostumbramos verla, lo que le daba una oportunidad de mostrar una mejor actuación pero nada, tampoco logra ser un elemento destacable de esta película.

Luego está el guión, que parece ser un compendio de lo peor del suspenso y horror pero con un esfuerzo adicional para empeorarlo y hacerlo ver como rogando algo de credibilidad para una historia débil. Hay algunas escenas con contenido de violencia gráfica que intentan validar la historia pero terminan siendo desechables. Pasamos toda la película esperando algún giro que pueda redimirla de alguna manera y cuando éste llega no sorprende de ninguna manera imaginable. La música no aporta y de hecho distrae en momentos en vez de apoyar a alguna escena.

Son muy pocas las ocasiones en las que detengo una película antes de que termine ya que siempre intento rescatar algo y darle una oportunidad hasta el final. En este caso sí llegue hasta el final, sólo para descubrir que el guión está basado en un lugar y hechos que existieron en el mundo real. Este recurso tiene como objetivo reforzar el argumento o en ocasiones sorprendernos con que lo que pareciera que hemos visto no pudiera pasar en la vida real pero la realidad termina siendo más fuerte (véase «Big Eyes» o «Dear Mr. Gacy», comentadas anteriormente). En este caso este recurso sólo empeora las cosas pues hace ver el guión mucho más débil en relación a lo que de veras ocurrió en el lugar, hasta el punto de parecer una falta de respeto haca los hechos.

1987 - The Whales Of August

Director: Lindsay Anderson
País: Estados Unidos
Traducción: Las Ballenas De Agosto

«I’m allright, just a tad of November in my bones»

Considerando los nombres involucrados en la dirección y actuación en esta película, me cuesta entender el estatus relativamente desconocido de esta película dentro del mundo del cine. Pensándolo un poco más, quizás está en el lugar correcto, pues quienes llegamos hasta «The Whales Of August» comprendemos que se trata de una joya que brilla al ser apreciada a través de cierto prisma, pero que al ser observada con detenimiento brilla de manera especial y con colores propios. No es necesario ser alguna clase de elegido ni tener superpoderes para esto, sino un conocimiento general de la historia del cine y un poco de sensibilidad y paciencia para películas con acento en la narrativa y no en la acción.

Lilian Gish, Bette Davis y Vincent Price dirigidos por Lindsay Anderson, todos juntos en un proyecto. Sólo esta mezcla es suficiente para que suene atractivo, pero además tiene una carga emotiva especial puesto que los actores protagonistas ya contaban con edades bastante avanzadas al momento de la filmación y ésta sería la última película (en el caso de Lilian Gish, que ya tenía 93 años en 1987) o penúltima (en el caso de Bette Davis, con 79 años) en que participarían. En el caso del director Lindsay Anderson no era tan mayor al momento de filmar «The Whales Of August» pero sí sería la última película para cine que dirigiría, luego hizo un par de películas para televisión antes de su muerte en 1994 (la tarea de averiguar la importancia de cada uno de los mencionados queda en cada lector de este artículo, de otra manera me extendería demasiado perdiendo el objetivo central de este blog). ¿Es esto suficiente para afirmar que la película es una joya? Por supuesto que no, y ahora es cuando paso a hablar de su contenido mismo:

Delineando el tono contemplativo de la cinta, durante los primeros minutos vemos en un racconto en sepia a unas jóvenes Sarah y Libby, las hermanas protagonistas de la historia, apurándose para ir a la orilla del mar para contemplar a las ballenas que cada año hacen un alto en las costas de Maine durante el mes de Agosto. Pronto el sepia da paso a los colores del presente, por lo menos cincuenta años más tarde y encontramos nuevamente a las hermanas en su vida cotidiana de comienzos de Agosto. Libby (Davis) está ciega y tiene un carácter difícil de tratar, mientras que su hermana es afable y optimista y se encarga de cuidar a su hermana, desde su alimentación hasta su ropa. También está Mr. Maranov (Price), un barón ruso en sus años tardíos que quiere ir a pescar a la costa de las hermanas Webber, pero que sin embargo tiene otras intenciones que averiguaremos más tarde. A ellos se suma Tisha, una vecina más joven y amiga de las hermanas de toda la vida y Joshua, un vecino encargado de la mantención y todo tipo de reparación de las casas de la isla. Seguimos la vida y acontecimientos de estos personajes en un período no mayor de treinta horas, un ritmo acelerado para una película de este tipo pero suficiente para desarrollar una historia bien contada pero sobre todo útil para que la película no tenga un aire de nostalgia y sobrecarga emotiva innecesaria a la que ya tiene desde su concepción.

Por supuesto, toda la acción se desarrolla a través de los diálogos de las hermanas y sus interacciones con los demás personajes mencionados, en los que se mezclan recuerdos pero también acciones y decisiones del presente e incluso con miras a futuro. Los conflictos son sencillos pero profundos a nivel de emocionalidad y reflexión sobre la vida, por ejemplo: A Sarah le preocupa que su hermana comience a pensar sobre la muerte y adopte una actitud negativa sobre la vida mientras ella mantiene su optimismo y un ritmo de vida activo. Mr. Maranov reflexiona sobre los privilegios de ser descendiente de una familia rusa adinerada, Tisha muestra preocupación por las hermanas aunque ellas no se lo pidan y Joshua marca un poco la diferencia con sus modos más bruscos pero siempre bien intencionado, todo esto en el contexto avistamiento de ballenas anual.
En una cinta con pocos personajes el desempeño individual de cada actor involucrado es crucial y en este caso los objetivos son logrados con creces: es un deleite ver cómo Bette Davis enuncia cada una de sus líneas, por cierto es ella quien acertadamente carga la mayor parte del peso del guión, mientras que Lilian Gish expresa la mayor parte de su personaje a través de su lenguaje corporal y su característico rostro, en donde se nota y se homenajea la escuela del cine mudo que es donde comenzó la actriz. Vincent Price, por otra parte, caracteriza a un personaje con características y desarrollo humano (lo menciono de esta manera porque el actor es vastamente reconocido por su trabajo en lo que podríamos denominar «cine sobrenatural»», en donde otro tipo de actuación es necesario), y lo hace de manera bastante pulcra y correcta, sin hacer uso de la sobreactuación y expresionismo en el que acostumbramos verlo.

A fin de cuentas estamos en presencia de una película que homenajea a sus actores y directores, así como a toda una época de la cultura americana pero perfectamente adaptable a realidades universales, contándonos una historia en tiempo presente pero que invita a reflexionar sobre el pasado con el gran mérito de no caer en sentimentalismos innecesarios, lo que dota a la cinta, a sus actores y director, de una dignidad necesaria en este tipo de historias y se agradece bastante desde el punto de vista del espectador.

The Foreigner

2017 - The Foreigner

Director: Martin Campbell
País: Inglaterra/China/Estados Unidos
Traducción: El Implacable
Año: 2017

«Politicians and terrorists, they are just two ends of the same snake.»

Uno de los recursos usados en el mundo del cine y que normalmente funciona es el de tomar actores veteranos populares en décadas anteriores, por ejemplo, de los ochenta o noventa, y hacer con ellos alguna película del mismo tipo de las que los hicieron conocidos, sacándolos de la nostalgia y del olvido y haciéndolos vigentes otra vez demostrando que el paso de los años no merma sus capacidades sino que las hace más poderosas. Ahí tenemos a Mickey Rourke en «The Wrestler» (2004), Jean Claude Van-Damme en «JCVD» (2008), Bruce Willis en sus últimas revisiones de «Die Hard», Sylvester Stallone y sus cierres y expansiones de «Rambo» y «Rocky», sólo por mencionar algunos ejemplos. También cabe mencionar que este tipo de películas se daba mayoritariamente con actores varones (valga la redundancia) pero también se va dando con mayor frecuencia con actrices, siendo la fallecida Carrie Fisher en «Star Wars» un buen ejemplo.

Había un gran ausente en toda esta fiesta y es quien protagoniza la película y la crítica de hoy, se trataba de Jackie Chan, de quien sólo basta nombrarlo para rememorar una época gloriosa del cine de acción y de artes marciales. Películas que generaron bastantes ganancias e inspiraron a miles de personas a instruirse en disciplinas de defensa personal y hasta caminos espirituales. Jackie Chan nunca dejó de actuar en películas pero quizás por querer demostrar ser multifacético o para no repetirse, o quizás sólo por razones monetarias, se mantuvo alejado de los roles clásicos con los que era asociado, hasta ahora.

«The Foreigner» es la historia simple de un hombre que busca venganza por la muerte injusta de su hija. Nada más que eso. Claro, en el desarrollo de la historia se intenta hacer la trama más compleja desenmarañando una compleja trama política y este objetivo se logra decentemente, aunque los personajes siempre son bastante planos y la trama es siempre muy obvia. No hay nada de malo en esto, porque quien vea esta película no debería buscar la reinvención del cine sino disfrutar de una simple historia de acción, en donde la acción está bastante bien desarrollada, la tensión es constante y no perdemos tiempo en intentar atar cabos sueltos del guión: todo está ahí para desencadenar en escenas de acción bien logradas. Por supuesto, y comprendiendo a lo que vamos, está ahí lo que esperamos de Jackie Chan: a sus más de sesenta años sigue siendo un ejército de un solo hombre capaz de enfrentarse a cuanto rival y organización se plante frente a él y sus objetivos. Tenemos las clásicas escenas de artes marciales pero también demostraciones de lo que sólo la experiencia puede aportar al combate, algo muy acorde al personaje que representa el protagonista. Sólo durante los primeros cinco minutos, que es cuando se sientan las bases de la trama, vemos a Jackie Chan usar algunas expresiones faciales, luego sólo veremos el rostro de un hombre destruido por las injusticias de la vida y con un solo propósito: venganza. Pero una vez más, no necesitamos más desarrollo actoral que esto, lo que queremos es acción.

Como contraparte tenemos a Pierce Brosnan en el papel del villano clásico: un político con pasado oscuro quien eventualmente será expuesto y derrotado por nuestro héroe. Usando un horrible acento irlandés, a pesar de ser él mismo actor de origen irlandés, es el personaje que más actúa en la película, al tener que mostrar a alguien con diferentes rostros para cada tipo de situación, un mentiroso y manipulador que no podrá hacer frente a un hombre noble con intenciones simples, ni siquiera a pesar de tener incontables recursos a su disposición.

Entendiendo todo esto, esta es una buena película de acción, que toma lo mejor de las historias clásicas de este estilo y las moderniza un poco subiendo el tono de violencia y amargura de los protagonistas, algo acorde a nuestros tiempos pero sin olvidarse de dar espacio a las intenciones nobles y sinceras de quien tiene un propósito en mente, algo que también debería mantenerse vigente dentro y fuera del mundo del cine.