Archive for febrero, 2018


Jigsaw

2017 - Jigsaw

Director: Michael Spierig, Peter Spierig
País: Estados Unidos
Traducción: Jigsaw
Año: 2017

«What? You wanna see this game for yourself?»

«Saw», o «El Juego Del Miedo» como se traduce en el país donde vivo, una vez más frente a nosotros. ¿Qué más puede ofrecer una franquicia que ya va en ocho películas, pero que creativamente se agotó, siendo benevolentes, en la tercera entrega? Nada probablemente, pero para los productores aún parece ser rentable hacer más de estas películas, y si nos centramos sólo en esta octava parte, el resultado no es tan desastrozo como podía esperarse. Veamos por qué.

Hace un par de semanas escribía sobre «Trainspotting 02» recalcando que ante una primera parte tan potente es imposible pretender que la segunda llegaría a la altura de la primera y que esto deben haberlo entendido bien todos los involucrados en la película, lo que supongo en parte los liberó de mucha presión y les permitió entregar un producto que brilla con menos luz que su antecesora pero aún así luz propia. En este caso, al tratarse ya de la octava película construída sobre la misma idea, «Jigsaw» logra construir una pequeña identidad propia y refrescarnos un poco del sabor añejo que dejaron «Saw» 06″ y «Saw» 07″ hace ya varios años.

¿Cómo lo lograron estos directores? Pues planteando dos incógnitas como excusa para extender la franquicia: Diez años después de los acontecimientos contados en las siete películas anteriores comienzan a aparecer nuevas víctimas con signos inequívocos de tratarse de un plan de John Kramer y su particular método de justicia. John Kramer lleva diez años bien muerto, eso lo vimos bien en «Saw 03» y posteriormente vimos su autopsia en «Saw 04», entonces ¿cómo? y ¿cómo se resuelve un caso que apunta a perseguir a un muerto? Desde ahí se construye un nuevo puzzle tanto para nosotros como para los nuevos personajes protagonistas: un detective corrupto, un forense con pasado oscuro en la guerra y su misteriosa asistente, además de los desafortunados participantes del juego principal que guía la historia.

A pesar de hacer ciertos esfuerzos por aportar algo de originalidad a la saga, el fuerte de «Jigsaw» está más bien homenajear a diferentes momentos de las películas anteriores: ya sea mencionando personajes o lugares conocidos, Billy y la máscara de cerdo son infaltables, se hace mención a los familiares de John Kramer incluso introduciendo uno nuevo sin mucho éxito, también están las difíciles pruebas a superar por los que algunos desafortunados deben redimir sus culpas según las leyes morales de Kramer, las trampas son cada vez más sofisticadas (esto no añade nada de todas maneras pero satisface a quienes vienen a esta película buscando sangre y gore, incluso uno de los personajes demuestra ser un acérrimo fan de John Kramer y su obra), y también se juega con diferentes líneas de tiempo para confundir al espectador. Por otra parte se modernizan algunas cosas como que el asesino deja pistas en pendrives esta vez en vez de las ya clásicas cintas de cassette. La edición es acelerada y no permite distraernos en una adecuada hora y media de duración de la película.

Particularmente creo que «Jigsaw» no decepciona pero tampoco la veo como una revitalización de una saga que quizás no debió existir. Quiero decir que la primera película no ncesitaba una continuación pero ya que la hubo, la historia cerraba bien en la tercera entrega, desde la cuarta a la séptima no había como hacerla más original. Prefiero ver «Jigsaw» como un homenaje póstumo decente pero que no debería continuar, aún cuando el descenlace de los personajes en esta octava parte proponga que seguiremos teniendo juegos para un tiempo más.

2017 - The Meyerowitz Stories

Director: Noah Baumbach
País: Estados Unidos
Traducción: Los Meyerowitz
Año: 2017

«Maybe they dressed up because they lived shorter lives back then. They wanted to celebrate life».

En primer lugar debo decir que me interesé en ver esta película al ver que estaba etiquetada como «drama» y estaban involucrados en ella Adam Sandler y Ben Stiller. Dos actores que han hecho sus carreras en base a películas de comedia ligera pero que cuando están proyectos más serios lo hacen bastante bien. Lo mismo puede decirse de Jim Carrey, por ejemplo. El nombre del director (Noah Baumbach) también da ciertas garantías de hacia dónde va este barco y de que la historia estará bien contada al menos. Se suman a los actores protagonistas Dustin Hoffman, Emma Thompson, Elizabeth Marvel y una joven y creciente Grace Van Patten. ¿Qué resultado sale de esta mezcla? Veamos.

«The Meyerowitz Stories» nos introduce inmediata y profundamente en el círculo familiar de los Meyerowitz, a quienes vemos interactuar, reunirse, pelear, hacer las paces y hacer revelaciones en apariencia intrascendentes como trascendentes sobre su vida familiar y sus historias personales. La película dura cerca de dos horas y está llena de diálogos, por lo que se recomienda verla bien despierto y dispuesto a poner atención a sus más de dos mil líneas de guión, lo que puede parecer un poco tedioso, pero sin embargo el gran mérito de esta película es justamente mantenernos entretenidos durante su extensa duración sin decaer en ritmo y tensión. Esto ya la hace una película digna de recibir el calificativo de «buena» y también la introduce en ese tipo de cine con guiones poderosos de antaño (directores como Mike Nichols, Jim Jarmush, Sidney Lumet hicieron gala de este tipo de cine).

Por supuesto lo que hace entretenida a una película que nos narra la vida de una familia ajena a la nuestra son sus enredos y situaciones no resueltas, y de eso hay mucho en la película. Demasiado quizás, lo que como dije más arriba, la encamina en la senda de las grandes películas de guión pero no las iguala. Además se hace uso de una edición rápida y acelerada, cortando en muchas ocasiones las escenas antes de su resolución. Por ejemplo hay escenas de algún personaje gritando y en vez de esperar a que termine de decir su línea la cortan en medio y pasan bruscamente a otra escena totalmente diferente. Esto no ayuda ni perjudica a la película, pero sí le da un toque particular y nos hace notar su esmero en no aburrirnos. También se hace uso de repetir frecuentemente algunas frases o situaciones típicas de algún protagonista, lo que mantiene a la historia coherente y cercana.

En cuanto a los conflictos familiares, están muy bien planteados. Sin llegar a ser un drama existencial de proporciones bíblicas (como lo es literalmente el cine de Darren Aronofsky), la película hace hincapié en cómo el trato diferente de un padre a sus hijos los moldea de una u otra manera. Para ser más claro, se nos muestra las consecuencias tanto positivas como negativas de que un padre tenga una preferencia notoria por alguno de sus hijos, tanto para el propio hijo, el padre y los demás hermanos. Si bien este es el principal punto de tensión de la película, también están las historias personales de cada personaje y el cómo esas situaciones los han llevado a resolver, o no, sus vidas. Gracias a esta diversidad de historias, a veces contadas en tono comedia, es que la película no se hace tan pesada de ver y podamos llegar hasta el final enganchados con ella.

Cabe también mencionar que el guión está bien escrito y balanceado para que nos importen todos los personajes. Sin caer en excesos, cada tanto los personajes dicen alguna frase ingeniosa que le da cierto brillo a la película sin llegar a encandilarnos. El espacio en pantalla también está bien balanceado para todos excepto para los silencios, pero nuevamente se entiende como recurso para que la película mantenga su nivel de entretención y no perdamos la idea de que esta familia está estresada en todo momento y nunca dejarán de estarlo (todos los protagonistas tienen al menos una escena en que aparecen corriendo). El corte final de la película, entre la última escena y los créditos, es brusco como en casi toda la película y ayuda a dar esa sensación de querer haber hecho una película casi en estilo reality pero con un guión escrito con cariño y que en cierta forma puede llegar a nosotros como espectadores para analizar nuestras propias relaciones familiares o con nosotros mismos. Si ese era el propósito de la película, diría que está logrado en un sesenta por ciento, pero aún así se agradece y se disfruta el tiempo que dura «The Meyerowitz Stories».

The Burning Bed

1984 - The Burning Bed

Director: Robert Greenwald
País: Estados Unidos
Traducción: La Cama En Llamas
Año: 1984

«I liked to pretend that the other part of my life didn’t exist»

Antes de la crítica va una advertencia: esta es una película sobre violencia intrafamiliar y está bastante bien hecha, por lo que si hay alguien que actualmente está pasando por esta situación o ha pasado anteriormente y aún no está totalmente sanada puede no ser recomendable leer nada al respecto ni menos verla. Por otra parte, la intención de la película es ayudar a quienes sufren de esta violencia a salir de ella y también concientizar a quienes no nos toca diréctamente pero sabemos que está ahí. En el mejor de los casos puede hasta llevarnos a hacer algo al respecto. A todos nos gusta cantar melodiosamente «We can be heroes just for one day» (podemos ser héroes por un día) pero ¿cuántos estamos relamente dispuestos a serlo?

«The Burning Bed» parte dramáticamente con la escena en que nuestra protagonista decide tomar acción contra la violencia sufrida por toda una vida y quema vivo a quién tanto daño le causó. Esta acción la lleva a ser encarcelada y la vemos sumida en una desidia y mutismo que sólo romperá al ver que su caso ha inspirado a otras mujeres en su misma situación a tomar acciones y liberarse de sus opresores. Luego conoceremos su historia en raccontos desde el momento en que conoce al hombre que se convertiría en su martirio hasta el momento en que decide matarlo. Finalmente vemos el juicio que se realiza en su contra y termina con la resolución del mismo.

No hay problema en contar el principio ni el final de esta historia porque esta película no intenta ser original ni tener giros sorprendentes, además nos presenta su descenlace desde el comienzo. Lo que se intenta mostrar acá es el cómo una mujer puede llegar a una acción tan desesperada, una mujer cuyo pecado fue enamorarse de la persona equivocada y hacer todo lo posible por mantener ese amor y darle el mejor hogar posible a sus hijos, a costa de sufrir lo peor ella misma. Y este propósito se logra de excelente y dolorosa manera, mostrándonos la evolución, siempre en espiral descendente, de esta relación enfermiza.

La actuación de Farrah Fawcett es genial en todo momento, por ejemplo en la primera escena en que la vemos en la cárcel ante un desesperado abogado defensor que intenta ayudarla preguntando si realmente cometió un asesinato y ella responde en una sola mirada muchas cosas: que sí lo hizo pero no sólo hubo un crímen; ella también fue asesinada a lo largo de los años y el asesinato de su marido es prácticamente algo natural que no merece explicación siquiera. Todo esto sin una palabra sino que sólo con un par de miradas. Eso se llama actuación. Su contraparte, el actor Paul le Mat, no brilla tanto como ella pero hace bien el papel de hijo consentido y posterior marido violento. Lo odiamos en todo momento.

Como dije en un principio, la película representa bien las diferentes etapas de la violencia doméstica desde el noviazgo hasta cuando aún después de haberse divorciado, el ex-marido continúa hostigando a la mujer a quien considera su posesión eternamente. Por supuesto hay escenas de violencia bastante gráficas a las que nos vamos acostumbrando y normalizando a medida que avanza la película tal como lo hace la protagonista, a pesar de que cada vez crecen en brutalidad, sin embargo el mérito de esta película no es el gore sino la narración, haciendo mucho más dolorosos los incontables «lo siento» que el agresor hace a la víctima, las también incontables veces que la protagonista narra «me permitió» o «no me permitió» hacer tal o cual cosa, las actitudes de los familiares directos de quienes rodean a esta pareja, o la perplejidad y seca aceptación en la mirada de los hijos en escenas donde su madre es golpeada.

La película está etiquetada como «drama», pero bien podría ser un documental del horror que han vivido y aún siguen viviendo muchas mujeres alrededor del mundo. Esta historia está basada en un caso real como real también son los casos a los que todos de alguna forma estamos ligados. Seamos nosotros mismos, alguna familiar, vecina, amiga, amiga de amiga, etc. El propósito y el llamado finalmente de «The Burning Bed» es a ayudar a quiénes sufren violencia intrafamiliar y a prevenir que esto siga perpetuándose en el futuro, enseñando a quienes vienen después de nosotros sobre la igualdad de géneros.

Trainspotting 02

2017 - Trainspotting 02

Director: Danny Boyle
País: Inglaterra
Traducción: Trainspotting 02
Año: 2017

«She’s too young for you»

Sin entrar en mucho detalles de los méritos que todos conocen, la original «Trainspotting» fue una película que marcó una década y una generación. Con esas credenciales el objetivo de igualar o sobrepasar esos méritos era imposible. Al parecer eso lo entendieron bien el director Danny Boyle, los protagonistas y todo el personal involucrado en «Trainspotting 02». Cuando eso ocurre, y lo entendemos también como público, entonces podemos apreciar el resultado del producto por lo que es, no por lo que queremos que sea. Tomar esta actitud supone algunos riesgos, pues se sabe de antemano que los fanáticos más acérrimos, esos que se aprenden línea por línea el guión y esperan que las segundas partes sean un calco de la original o que no les cambien las leyes del universo ficticio del que se enamoraron, rechazarán cualquier intento de expansión o cambio, llamémoslo derechamente evolución, en los personajes y en lo que ellos suponen deben hacer y debe ocurrir.

Es precisamente con esa palabra, evolución, con lo que nos encontramos desde las primeras escenas de la película. La vida continuó e hizo lo suyo con cada personaje de la original Trainspotting, quienes vuelven a encontrarse e interactuar después de veinte años: Begbie escapando de la cárcel lleno de ira, Renton volviendo a Edimburgo golpeado por la vida después de fallar en su intento de tener una vida normal, Spud rebotando sin rumbo por la vida y hasta atentando contra la propia, y Sick Boy sobreviviendo a su manera, a través de chantajes y estafas. También merece una mención destacada Diane, quien con pocos momentos en pantalla aporta a la nueva historia y le da un cierre definitivo a su personaje, contribuyendo también con la cita con la que comienzo esta crítica («She’s too young for you»), cita que es también uno de los motivos principales de la historia. El reencuentro de estos cuatro personajes sin futuro ni lugar en el mundo marca el comienzo de nuevas aventuras y situaciones que irán escalando en violencia obviamente, las que al final de la película se resuelven de tal forma que cada cual se queda con lo que merece de acuerdo a las características clásicas, las nuevas cualidades y los talentos mostrados en esta segunda parte.

A pesar de mostrarnos un nuevo momento en la vida de los personajes, recurrir a la nostalgia y a recrear ciertos momentos de la Trainspotting original era inevitable, y el resultado en ocasiones es positivo y en otras no tanto. Las referencias sutiles a David Bowie y el desarrollo de la historia familiar de Begbie justificando su personalidad y su legado se ven bien; no así la obligada parte del discurso «Choose life» de Renton, que cuando llega se ve bastante forzado y no llega a tener la fuerza que podría haber tenido, tampoco las secuencias bajo la influencia de estupefacientes ni el momento «desagradable» de Spud. La película, presentada bajo el concepto de evolución desde la primera parte, podría haber funcionado perfectamente sin esos momentos.

En cuanto a la trama, es una historia de cuarentones perdedores buscando algún sentido en una vida en la que no encajan. La venganza, la amistad, las oportunidades y la traición confluyen bien para entretenernos por lo que dura la película. El objetivo se logra sin pena ni gloria. No nos deja con ganas de ver una tercera parte con los protagonistas en su sexta década de vida pero satisface a la intriga de saber qué ocurrió con los cuatro queribles drogadictos de Edimburgo, veinte años después.