1986 - The Hitcher

Director: Robert Harmon
País: Estados Unidos
Traducción: Carretera Al Infierno
Año: 1986

«I don’t need gasoline»

Esta película, con tan sólo una hora y media de duración, se convierte en un clásico y una película difícil de olvidar a la primera proyección. Tiene el gran mérito de un guión muy simple y directo pero que a la vez abarca temas profundos y que van mucho más allá de lo que parece obvio, aunque un espectador que busque simplicidad puede encontrarla y difrutar de esa parte de la trama. Para mi hay mucho más. Lo primero y lo que más llama la atención es la poderosa interpretación del actor Rutger Hauer, cuyo personaje indudablemente se roba la película y guía toda la acción que ocurre en ella. El actor logra dotar al villano de un carácter sobrenatural y solemne, de la cual nada ni nadie parece escapar. Es este villano quien parece saber exáctamente qué ocurrirá y procura que todo vaya de acuerdo a sus planes. Sin ir más allá, me atrevo a decir que personajes como John Doe (Seven, 1995), Anton Chigurh (No Country For Old Men, 2007) y hasta el mismísimo Hannibal Lecter (The Silence Of The Lambs, 1991) están en deuda con John Ryder, quien a su vez rememora a Harry Powell (The Night Of The Hunter, 1955) en una versión actualizada a los ochentas.

Pero veamos de qué se trata: Un joven protagonista lleva conduciendo solo toda la noche y somnoliento, decide llevar a un hombre que está haciendo dedo en una oscura y lluviosa carretera. Con la convicción de estar haciendo una buena acción y con la esperanza de que este nuevo pasajero haga más ameno su camino, comienza a entablar una conversación con el desconocido, quien rápidamente se revela como un sádico y terrible asesino quien también planea matar a nuestro protagonista, pero cuando éste logra deshacerse de él comienza una cacería implacable que terminará en lo inimaginable.

Esta oscura «road movie» tiene el mérito de convertir un lugar tan abierto y libre como la carretera en uno claustrofóbico e inseguro, en donde el villano parece tener control absoluto de ella. Tal Freddy Krueger en «A Nightmare On Elm Street» (1984), nuestro asesino es altamente inteligente y se divierte con sus acciones, pero a diferencia del hombre del guante con cuchillos, quien tiene maneras cada vez más creativas de matar, John Ryder tiene formas creativas de mantener vivo al protagonista en comparación a lo burdas que son las muertes que efectívamente ejecuta a su alrededor, con un propósito ominoso que por supuesto no se explica nunca en la película sino que deja abierta la invitación a que demos nuestra propia interpretación. Para mí, la clave está en un dos simples palabras que Ryder emite en uno de los pocos momentos en los que decide develar información sobre si mismo: «Estoy cansado».

Si bien el villano se roba toda la película, también es bastante interesante la evolución que tiene el joven Jim Halsey, desde un joven inocente y temeroso de morir hasta… lo que John Ryder decide hacer de él. Desde dejar de sentir miedo o temor hasta tomar personalmente la misión de deshacerse de su némesis al ver que ningúna organización u otro ser humano puede detenerlo, dejando de lado toda emocionalidad. Si bien no están solos en esta película, todo lo que ocurre gira en torno a ellos, incluso el personaje de una joven Jennifer Jason Leigh, quien comienza como un secundario, sorpresivamente toma mayor protagonismo y termina sirviendo a la extraña simbiosis de nuestros protagonistas.

Si bien esta película se gana instantaneamente un lugar destacado en nuestras preferencias, cabe mencionar que estéticamente es totalmente ochentera, obviamente, aunque aún se ve bien hoy. La música pasa la prueba del tiempo a duras penas, pero es sufciente para crear ambiente y dramatismo sin entorpecer la trama. Hay algunas situaciones propias de las películas de persecución en carretera que se ven un poco demás, pues aquí el proceso de destrucción es más bien moral y psicológica al estilo «The Dark Knight» (2008), pero tampoco logran bajar el nivel ni distraer de lo que «The Hitcher» plantea principalmente.

En fin, es una película totalmente recomendable para quienes gusten de investigar sobre el origen de villanos populares modernos, y también para valorar esta película, un tanto desconocida y olvidada, pero que ciertamente merece más atención.