Archive for julio, 2020


Hereditary

2018 - Hereditary

Director: Ari Aster
País: Estados Unidos
Año: 2018

«Hereditary» ha sido criticada como equivalente a «The Exorcist» (1973) de nuestros tiempos. Si dejamos de lado el aspecto publicitario no deja de haber algo de verdad en aquella afirmación. «The Exorcist» es una excelente película de horror y marcó precedentes en su época pero eso no la convierte ni en la mejor ni en la definición de horror absoluta. Lo mismo ocurre con «Hereditary» pues no se puede desconocer que es una excelente película, realizada con mucha dedicación e investigación de parte de sus creadores, pero tampoco es como para elevarla al Olimpo del cine ni mucho menos tomarla como modelo para películas por venir.

«Hereditary» se nutre de los elementos más clásicos e imperecederos para generar horror sin caer en lo burdo, contando una historia de posesiones demoníacas desde el punto de vista de las víctimas. Con esto me refiero a que su terror viene desde los silencios y las actuaciones más que de efectos especiales y ruidos estridentes sorpresivos. Su desarrollo es lento y progresivo, forzando al espectador a seguir con cuidado el desarrollo y cada detalle de la trama para poder disfrutar su clímax de manera correcta. Sin embargo, el gran elemento que utiliza esta película para lograr su impacto es la mezcla de una trama de horror clásica con un drama familiar muy bien narrado de tal manera que el título de la película juega con la ambiguedad de qué realmente estamos viendo, si todo lo sobrenatural ocurre realmente o sólo ocurre en la mente de los protagonistas. De cualquier forma todo desencadena en consecuencias trágicas para todos los involucrados.

Y también, como en toda buena película, el mérito viene de parte de las actuaciones de todos los protagonistas: los hijos del matrimonio en desgracia (Milly Shaphiro y Alex Wolff), el padre interpretado por un veterano Gabriel Byrne, pero sobretodo la brillante interpretación de Toni Colette, quien hace el papel de una desesperada madre que intenta sacar adelante a su familia después de la muerte de la matriarca pero que a la vez debe lidiar con sus propios fantasmas y la «herencia» sobrenatural dejada por su madre. Es esta familia la que poco a poco va sucumbiendo ante los poderes paranormales o bien su propia decadencia causada por los posibles trastornos hereditarios que se plantean, todo esto según quiera interpretarse. De hecho para mi los momentos más terribles de la película no vienen de las escenas paranormales sino de los momentos en que intentan como familia enfrentar sus tragedias y terminan siempre en momentos tensos sin resolver nada, sólo empeorando las cosas.

El uso de los efectos especiales es moderado y sirven al guión en vez de al revés, como ocurre en muchas películas de este género y otros, lo que realmente se agradece. La escasa música también da cuenta de la intención del director de sustentar su película siempre en el guión más que en otros recursos. La suma de estos elementos dejan en un muy bien pie al joven director Ari Aster para continuar poniendo atención a sus siguientes trabajos y para situarlo dentro de los nombres prometedores del cine actual, tal como el caso de Robert Eggers (The Witch, 2015). Es de esperar que esta nueva camada de directores pueda continuar explorando esta forma clásica de hacer cine en función de volver a darle valor al género de horror, que tanto peso ha perdido en las últimas décadas al rendirse ante otros objetivos más que su cimiento más básico: inquietar al espectador y sacarlo de su forma de comodidad para mostrar que nada es tan seguro, y que el horror como las enfermedades mentales, son hereditarios.

Glass

2019 - Glass

Director: M. Night Shyamalan
País: Estados Unidos
Año: 2019

«Glass» es la conclusión de la trilogía de superhéroes del director M. Night Shyamalan. Una trilogía que comenzó el año 2000 con «Unbreakable», continuó el 2016 con «Split» y concluye con la presente entrega. Es una trilogía de superhéroes, pero está lejos de seguir los cánones usuales, cortesía de su creador y director, el cuál puso su sello personal y mucho cariño (apreciable a través de la pantalla) a su creación.

No vale la pena comentar mucho sobre las tramas de «Unbreakable» y «Split», pero sí es justo mencionar que una conclusión en la que se juntan personajes muy bien construídos genera altas expectativas en sus fans. Lo primero que uno podría pensar es que sin importar las circunstancias habrá un enfrentamiento entre David Dunn y La Bestia, ¿y quién saldría vencedor de esta batalla? ¿Qué función tendría la mente maestra de Mr. Glass? ¿Qué clase de ritual vemos en el trailer y cómo llega a resolverse?

Todas estas preguntas encuentran su correspondiente respuesta a lo largo de la película a un ritmo más bien moderado, lo que le ha valido las críticas de espectadores más ansiosos. Pero también está el factor del director, cuya creatividad es casi un personaje más en cada una de sus películas (con evidentes resultados dispares), y que en esta ocasión se despliega de manera eficiente para ofrecernos un descenlace de la trilogía que podría haber descansado en la construcción previa de los personajes y haber sido bastante obvio pero que intenta entregar un poco más allá alejándola, nuevamente, de los cánones clásicos de las películas de superhéroes. Si esta narrativa es buena o no, eso queda a gusto de los espectadores. Por mi parte me declaro conforme con lo visto.

Otro aspecto que aprecio de esta película es el poder que se les da a los personajes secundarios, cada uno en su rol de soporte pero que adquieren protagonismo y un rol activo en la historia que se cuenta. Con ellos me refiero a la madre de Elijah Price, al hijo de David Dunn y a Casey como sobreviviente/única amiga de Kevin Wendell Crumb. La inclusión del personaje de la Dra. Ellie Staple parece forzada y azarosa en principio, pero una vez que la cinta revela sus secretos comprendemos su relevancia en la trama.

Si bien a estas alturas de la trilogía «Glass» era una esperada película que gozó de buenas campañas publicitarias y amplia distribución comercial, además de ser una franquicia ya reconocida y con voz propia, es agradable que aún con todos estos factores el resultado haya sido acorde a los pilares que fueron plantados hace casi veinte años. Un cierre digno a una carta de amor de parte de M. Night Shyamalan escrita durante veinte años, un amor incondicional a los comics y superhéroes que no sólo se quedó en la crítica, sino que planteó ideas innovadoras y frescas en un campo donde parecía que la innovación era imposible.

10 Cloverfield Lane

2016 - 10 Cloverfield Lane

Director: Dan Trachtenberg
País: Estados Unidos
Traducción: Avenida Cloverfield 10
Año: 2016

«10 Cloverfield Lane» se enmarca dentro del universo de la saga «Cloverfield», cuyo denominador común es «historias de vida de gente común mientras el mundo es invadido por extraterrestres». Las historias y personajes de esta saga no están (a la fecha) relacionados entre si aunque no sería raro que en el futuro se hiciera algún nexo entre películas, lo que en opinión más que un aporte significaría cerrar sus posibilidades de expansión.

En el caso de esta segunda entrega, la historia se centra en una joven que huye de su vida conyugal y sin más explicaciones la vemos secuestrada en un sótano sin razón aparente. Pronto nos enteramos que quien la llevó allí es un ex-militar obsesionado con historias de invasiones y conspiraciones quien está convencido de que esta vez sí ha comenzado una invasión real y él ha salvado a esta joven de una muerte segura al llevarla a su bunker. La historia es sencilla y se nos presenta sin mayores enredos; una vez que comprendemos la situación y comenzamos a dudar de la veracidad de la historia del hombre aparece otro personaje que también es un hombre joven pero que está por voluntad propia en el bunker, haciendo dudar a la protagonista de que está secuestrada y quizás sea cierto que está ahí por su propio bien.

En adelante la trama de la película se centra en la tensión que se produce entre los tres personajes pues la joven protagonista nunca termina de convencerse de la historia de la invasión y hará todo lo posible para salir al exterior para al menos corroborar la historia. Y es justamente el desarrollo de esta tensión el punto fuerte de la película, pues pasa de ser una película de ciencia ficción con una historia simple a un thriller que nos mantiene expectantes en todo momento de lo que sucederá con los personajes pues de a poco se van introduciendo matices que nos hacen dudar de que ellos sean realmente quienes dicen ser.

Por supuesto una película de pocos personajes debe ser sustentada por actores que puedan mantenernos interesados en la trama y su desarrollo. Acá en particular destacan John Goodman como el paranoico ex-militar y Mary Elizabeth Winstead como la rebelde protagonista.

Esta película cuanta con un doble desenlace, lo que es un sello característico de la saga a la que pertenece, pues una vez que se resuelve el conflicto entre los protagonistas aún quedan unos minutos para enmarcar la historia dentro del contexto «Cloverfield», lo que no agrega mucho valor a la película en sí pero si puede ser atractivo y reconfortante para quienes hayan llegado a ella buscando algo más de ciencia ficción y no tanto desarrollo de personajes.

En definitiva, es una segunda parte que expande el universo propuesto en la primera película «Cloverfield» y que aporta personajes que bien podrían encontrarse en una futura entrega de la saga. Personalmente, prefiero que esto no ocurra y la saga continúe así: con historias separadas dentro de un contexto. Juntarlos haría perder la sorpresa y forzaría la trama a contar.

1961 - L'Annee Derniere A Marienbad

Director: Alain Resnais
País: Francia
Traducción: El Año Pasado En Marienbad
Año: 1961

En un elegante castillo en el que vemos lujos, grandes salones, pasillos e interminables y un igualmente opulento e inquietante jardín exterior hay una serie de personajes tan elegantes como irreales que interactuan entre ellos en conversaciones efímeras sin fin, situaciones sin importancia que se suceden unas tras otras o paralelamente atrapadas en una eterna vanalidad, coronada por la música de un letárgico organo que parece estar tocando un requiem sin fin. Entre los personajes de este ambiente de pesadilla sobresalen dos hombres y una mujer, de los cuáles nunca sabremos sus nombres pero serán quienes de alguna forma guíen la nebulosa trama hacia… ninguna parte. Uno de los hombres insiste en hablar con la mujer intentando que ella recuerde un encuentro que ellos sostuvieron el año pasado y en el que ella pidió un año de plazo para tomar una decisión. Ella insiste en que no lo conoce pero ocasionalmente parece dar la impresión de acceder, o haber correspondido a sus demandas amorosas o al menos escucha toda su narración. Estas conversaciones se llevan a cabo en los diferentes escenarios descritos al principio y sin un orden o línea temporal tangible, y son constantemente interrumpidos por el segundo hombre, de quien por supuesto no nos queda claro qué relación tiene con la mujer pero no cabe duda que ejerce una fuerte influencia sobre ella (y sobre nosotros como espectadores, pues su aspecto solemne no pasa desapercibido y nos mantiene constantemente intentando descifrar quién es y cómo intervendrá en la trama). A medida que la narración avanza todo se vuelve intencionalmente más y más confuso, aunque no cuesta comprender que lo que se intenta es desactivar el punto de vista lógico que un espectador naturalmente tiene al comenzar a ver una película y reemplazarlo por algo que coincide más con la forma en que soñamos. No necesitamos entender la película de manera lineal sino simplemente permitirle entrar en nuestro subconciente y dejarla conectar con alguna de nuestras emociones.

«L’Annee Derniere A Marienbad» es una película que polarizó audiencias en su tiempo, y desde esos lejanos 1961 hasta hoy no ha perdido esa facultad y puede seguir polarizando al espectador que la ve ahora, es por esto que estoy de acuerdo en considerarla un gran clásico, independiente si coincide con mis gustos personales o no.

Desde la vereda de los detractores se puede argumentar que es incomprensible y artificialmente pretenciosa, un capricho de sus creadores con el único fin de confundir al espectador y que eso no amerita calidad, sino que sólo se trata de un truco de magia barato bien ejecutado pero no mucho más. Por otra parte se puede argumentar que si bien no fue la primera, sí es una película sólida que sentó los canones de la narrativa onírica, un estilo adoptado fuertemente por cineastas como David Lynch o Stanley Kubrick, por ejemplo. Como dije antes, la forma confusa de contarnos la historia se trata de una invitación directa a disfrutarla desde nuestras emociones primitivas y no desde la racionalidad.

Lo que no se puede desconocer es la evidente belleza estética y la dedicación de sus creadores para entregarnos la atmósfera imprecisa e inquietante en que se desarrolla la cinta. Filmada en un pulcro blanco negro y en pantalla ancha, lo que le da la posibilidad de crear escenas en que las acciones y los personajes se superponen en el tiempo y espacio, incrementando el sentido de ambigüedad de la narración.

Cerrando mi comentario, «L’Annee Derniere A Marienbad» es una película trascendente e influyente hasta el día de hoy, homenajeada en incontables ocasiones pero siempre hermética. Una película que es difícil no quererla por su belleza estética y difícil de olvidar por su estilo de narración centrado en plantear preguntas y jamás ofrecer respuestas.

La Casa Lobo

2018 - La Casa Lobo

Directores: Cristóbal León y Joaquín Cociña
País: Chile
Año: 2018

Es difícil hablar de algún producto cinematográfico proveniente de Chile sin mencionar un poco de la historia de esta expresión artística en este país. Se puede hablar y analizar mucho, pero por ahora basta con decir que luego del largo apagón cultural vivido en el país producto de la dictadura militar lentamente comenzó a rearmarse esta industria y a lanzar cintas, las cuales debido a ser en general monotemáticas y girar en torno al histórico trauma vivido por el país, sumado a diversos problemas técnicos y a la dicción de los actores en las películas (que generalmente intenta evocar el habla popular pero que termina en audios difíciles de entender para los propios chilenos e imposibles para otros hablantes del idioma español) terminaron por aburrir a un público masivo e implantaron la idea de que «el cine chileno es malo», idea difícil de revertir y que aún prevalece en muchas personas. Sin embargo, es justo decir que desde la década del 2000 en adelante ha habido mejoras técnicas considerables en las producciones y una variedad más amplia de géneros en las historias que se cuentan, logrando de cuando en cuando, y afortunádamente cada vez más frecuentemente, producir productos de verdadera calidad que suelen ser premiados en festivales y publicaciones fuera de Chile, y luego de esto son valorados, aún parcialmente, en su propia tierra.

Así, en el año 2018 podemos encontrar películas de variedad temática y excelente factura técnica como la que da origen a este comentario: «La Casa Lobo». Básicamente es un cuento de terror realizado en stop motion, pero ¿qué la hace especial? Veamos:
Primero, la elección de la técnica stop motion y la dedicación puesta en ella para lograr el producto final, el cuál tomó varios años en ser terminado. Junto a le película se lanzó una exhibición con los sets y diversos elementos usados para hacer la película, además de un libro con imágenes de la misma, lo que me parece bastante justo como complemento a la cinta. Debido a la historia que se cuenta y el cómo se narra, es evidente los esfuerzos de los directores y su equipo por llevar el mundo de pesadilla que estaba en sus mentes a la realidad. Sólo ellos saben si están totalmente satisfechos con lo obtenido, pero como público puedo decir que se trata de stop motion de altísima calidad.

Segundo, la intención de lograr traspasar un mundo de pesadillas a la cinta está bien logrado. La película es justamente eso: un larga pesadilla de poco más de una hora de duración en la que la imaginería, cambios en los personajes y su fisonomía y la vida de la propia casa (protagonista importante) nunca cesa, haciendo de cada escena algo inquietante y al final nos deja con mucho qué procesar y analizar en nuestras propias mentes, logrando así el objetivo de conectar la motivación de los creadores de la película con la parte creativa de cada espectador.

Tercero, si bien la película es una larga narración onírica, no deja de tener raíces en la realidad pues dice estar basada en hechos reales. Además, aunque no se dice diréctamente, está evidentemente relacionada a la Colonia Dignidad, ese misterioso y escabroso reducto alemán que aún existe en Chile. De hecho la película comienza con imágenes reales filmadas por la Colonia para tratar de mostrar la vida allí y limpiar su imagen pública, lo que sin embargo termina por hacerla más tenebrosa. Es el punto de partida inicial ideal para una cinta de terror como lo es «La Casa Lobo».

Los tres puntos anteriores sirven para mostrar que se trata de una película especial, sin embargo también tiene una gran falencia: no hay balance en la historia que se quiere contar y el cómo se cuenta en favor de lo segundo. Es decir, los primeros minutos de la película sirven para situar el escenario y la forma de contar la historia como en toda película, pero luego de que nos habituamos a su narración esperamos ver un desarrollo de la histroia que nos cautive y esto no ocurre, la historia se narra de forma lenta y muy confusamente, lo que hace que a ratos perdamos el hilo y el interés por la trama mientras a la vez que los estímulos visuales no se detienen y se vuelven vertiginosos. Probablemente esto se debe a una decisión de sus creadores de cómo mostrar su película, pero como dije, el resultado se aprecia visiblemente impecable pero confuso en su narración.

«La Casa Lobo» es poco conocida en Chile a pesar de que a la fecha (Enero de 2019) aún se exhibe en cines, ha sido premiada y destacada en el extranjero y es una cinta recomendable para conocer del desarrollo del cine en Chile, lo que se aprecia saludable pero aún débil en cuanto a la forma de narrar historias.