Archive for septiembre, 2020


The Neon Demon

2016 - The Neon Demon

Director: Nicolas Winding Refn
País: Estados Unidos
Año: 2016

«La belleza no lo es todo, es lo único»

Debo reconocer que mientras veía la película comencé a aburrirme y desear que terminara pronto. Normalmente le doy una oportunidad hasta el final a cada histroia que elijo ver y es muy, muy raro que deje una película a la mitad. No fue este el caso pero sí se me hizo un poco tediosa de ver. Cuando finalizó, comencé a pensar sobre lo que había visto y de pronto no me pareció tan mala y a valorar las cosas que sí están bien en «The Neon Demon», lo que tampoco la exculpa de sus pecados.

Como su nombre sugiere, la estética de la película está marcada por la palabra «neón» lo que augura una buena fotografía, la que realmente es impecable y merece un gran reconocimiento a Natasha Brairer, la cinematógrafa a cargo, pues básicamente cada fotograma es perfecto: composición, estilo, colores, todo es del más alto nivel. Tanto que se convierte realmente en el lenguaje en el que se nos cuenta la película, pues el guión es muy malo y la historia de fondo es muy simple e intrascendente. Cabe mencionar que la historia, el guión y la dirección están a cargo de Nicolas Winding Refn, un director que parece más preocupado de convertirse en un cineasta de autor y hacer notar que hace lo que quiere más que en narrar buenas historias. ¿Es eso bueno o malo? Queda a juicio de cada espectador.

Llena de simbolismo, brujería, un par de escenas derechamente innecesarias y planos extensos, la historia de «The Neon Demon» se arrastra hacia su final envuelta en una belleza visual casi exasperante. Como decía al principio, esto la hace aburrida incluso para alguien con el nivel de paciencia que yo tengo pero finalmente tuve que entender que todo está deliberadamente hecho con este propósito, incluso este recurso de lentitud es un elemento más que deshumaniza a «The Neon Demon» para exponer su vanalidad a gusto.

La historia es de una joven modelo que llega a la ciudad de Los Ángeles para hacer su carrera. Muy pronto se nos hace ver que si bien hay decenas de jóvenes llegando a la ciudad cada día, ella tiene «ese algo» que la llevará rápidamente al éxito. Todos los personajes lo saben y el director se esfuerza en que aquello se note, llevando a líneas y situaciones muy malas y repetitivas. Jesse, la protagonista, pronto conoce a un grupo de modelos que serán su círculo de amigas pero que desde el primer momento nos damos cuenta que su intención es otra. De hecho es tan lineal todo, narrativamente hablando, que se nos insinúa descarádamente el final desde la primera escena, lo que no sería nada malo si hubiera sustancioa entremedio, pero no es este el caso. Cuando llegamos al final, simplemente pensé «hasta que ocurrió».

Usé la palabra deshumanizar porque así se ve todo con el objetivo de mostrar lo vanal, competitivo y efímero que es el mundo del modelaje, pero también peligroso para quien no sabe cuidarse. Nuestra protagonista nos dice en varias ocasiones que no es lo que parece y ya hacia el final se define abiertamente como peligrosa, pero nada de eso es importante porque su único cambio la lleva a un trágico final, el que se adivina, como decía, desde la escena inicial y desde que identificamos que la protagonista está personificando el mito griego de Narciso, la historia del joven consumido por su propia belleza.

La brujería y aparente ocultismo está presente en toda la película, con esos triángulos que aparecen cada cierto tiempo para recordarnos que estamos frente a una historia de mujeres y que son tres brujas acechando a la protagonista siempre, deseando ser ella a toda costa. Los personajes masculinos son siempre aparentemente malos aunque en el fondo no lo son pero también son irrelevantes a una historia sin raíces.

Si hasta ahora casi todo lo que escrito de esta película es negativo, ¿qué puedo rescatar? Por supuesto la estética y cinematografía, también el esfuerzo por desnaturalizar todo y la forma de presentar simbolismos místicos y ocultistas aunque, muertes de por medio, todo queda sumido en una solemne frivolidad; el verdadero demonio de neón presente en esta cinta. Por ejemplo, la protagonista es representada por un felino, un animal cazador que ataca solo, y sus «amigas y rivales» están representadas por lobos, los que en manada cazan mejor y son más efectivas. La paleta de colores que se nos presenta en la primera imagen está dominada por los colores azul simbolizando el narcisismo, el rojo simbolizando el peligro y el púrpura simbolizando la femineidad. Básicamente la película son esos tres elementos: narcisismo y peligro en el mundo femenino. La protagonista está fuertemente marcada por los colores púrpura y azul mientras que su principal antagonista siempre aparece en escena vestida de rojo. Así de simple.

Con un claro amor por el cine de explotación setentero por parte del director, esta película está hecha para encantar visualmente pero desanimar a los amantes de las buenas historias. Una película que polariza en el esfuerzo desdesperado del director por crear un sello. ¿Lo logra? Como escribí antes, eso queda a juicio de cada espectador.

2016 - Miss Peregrine's Home For Peculiar Children

Director: Tim Burton
País: Estados Unidos
Traducción: El Hogar De Miss Peregrine Para Niños Peculiares
Año: 2016

«¿Quieres saber qué me mato?»

Una de las primeras impresiones que podemos tener al ver esta película es que el director está tratando de volver a sus raíces con lo que esta vez nos está mostrando en pantalla después de unos cuantos años de películas con resultados un tanto erráticos, pero debemos ser cautelosos y darnos cuenta que eso sólo sería una proyección de lo que nosotros queremos que otra persona haga. Lo mismo pasa en diversas artes, particularmente en la música, en la que muchos fanáticos de un grupo o cantante esperan que al hacer nuevas canciones suenen como en sus primeros discos sin darse el tiempo de entender que una vez que un/a verdadero/a artista, de la disciplina que sea, ya hizo algo es poco probable que quiera repetirlo tal cual (pueden haber motvivos para hacerlo pero dejaremos fuera esos factores esta vez), es más factible y satisfactorio apreciar la nueva obra como se nos quiere presentar, cn aciertos y fallas.

Habiendo dicho esto puedo mencionar lo que es obvio: hay muchos elementos en esta película que pueden llevar a alguien a creer lo que mencionaba en el párrafo anterior, pero yo prefiero tomarlo como pequeños «regalos» que el director quiere hacer a su público. Con estos elementos me refiero a referencias a varias de sus películas más exitosas. Evidentemente el comienzo de la trama es muy estilo «Big Fish» pero también encontramos reminiscencias a «Edward Scissorhands», «Ed Wood» y algunas otras. También el estilo narrativo, que es el de contrastar el mundo de la fantasía con hechos la vida real en ocasiones bastante crudos (aquí el contexto es la segunda guerra mundial y el trauma la pérdida de un familiar muy querido) tampoco es algo nuevo en Tim Burton, además es una constante de su cine lo de mostrar un lugar donde pueden pertenecer aquellos que (sienten que) no encajan en el mundo normal.

La historia es la adaptación del libro del mismo nombre y cae muy bien en la realización del mencionado director, de hecho se siente como una retroalimentación en la que el cine de Tim Burton puede haber estimulado la creatividad de Ransom Riggs (el autor de la novela) y a su vez la novela sirve a Tim Burton para transformarla en fotografías en movimiento en su particular estilo. Quien no parece beneficiarse de esta aparente simbiosis es la guionista Jane Goldman, pues el guión es uno de los puntos débiles de la película, pero de esto hablaré más adelante.

Visualmente es impresionante, también una constante en el cine de Tim Burton pero en esta ocasión se nota un trabajo más que sobresaliente que permite que el director nos cuente el cuento de turno con comodidad. Básicamente la historia es la persecución de un grupo de niños con características peculiares por parte de unos seres de pesadilla que necesitan alimentarse de ellos. Ellos viven en un mundo de fantasía pero es posible acceder a él para quienes nazcan con alguna peculiaridad. Desde el «mundo real», un adolescente inadaptado encontrará esta conexión gracias a las fantásticas historias que su abuelo le contaba de niño y luego se convertirá en el héroe de la historia pero más importante, encontrará un lugar donde pertenecer. Nada muy fuera de lo común y tampoco es que podamos esperar algo diferente, y esto nos permite centrarnos más en el «cómo ocurre» más que en el «qué ocurre» lo que vemos en pantalla.

Aquí ya podemos empezar a analizar a los personajes: del protagonista no hay mucho que decir, está bien actuado y listo, no logra ser memorable y tampoco el desempeño del actor Asa Butterfield («Hugo» (2012), «The Boy In The Stripped Pyjamas» (2008)) ayuda mucho a sobresalir, pero lo que en realidad importa acá son los niños peculiares y sus habilidades, así como las de su cuidadora, Miss Peregrine (Eva Green) y sus enemigos. Acá es donde empiezan a aparecer problemas de adaptación de guión pues todos los personajes mencionados son muchos y el tiempo es muy poco (a pesar de que la película dura dos horas) para que todos puedan ser desarrollados y desplegar sus habilidades con comodidad, quedándonos sólo con una escena en algunos casos en donde vemos las peculiaridades de algún personaje. ¿Habría mejorado esto quitando algunos de ellos para enfocarse en el desarrollo de otros? Nunca podermos saberlo, pero también debemos aceptar que es una película con un enfoque netamente comercial con pinceladas de nostalgia al cine antiguo de Tim Burton (quien por cierto tiene un cameo en esta película). Quien sí se ve realmente a gusto en su papel de villano es Samuel L. Jackson, lo que también ayuda a mantener el argumento que aún dentro de los marcos de realización de esta película se pueden crear personajes memorables. Hay una historia de amor un tanto confusa y un poco forzada en la trama, pero resulta ser poco interesante y uno de los elementos que podría haberse decartado sin afectar mayormente la historia.

Con todo lo expuesto no quiero decir que es una mala película, de hecho me entretuve bastante viéndola y deja una buena impresión al terminar de verla; no es sobresaliente pero cumple con el objetivo de entretener, posiblemente incentivar la creatividad a un niño de esta generación y activar la nostalgia de adultos como yo.

A Serious Man

2009 - A Serious ManDirectores: Ethan Coen, Joel Coen
País: Estados Unidos
Traducción: Un Hombre Serio
Año: 2009

«Recibe con humildad todo lo que te ocurra»

La película comienza con esta cita de Rashi (un rabino medieval famoso por sus comentarios que hicieron más accesibles el Talmud tanto a investigadores como estudiantes), y parece una simple cita que augura una película directa y práctica que podría parecerse a lo que hizo David Lynch en «The Straight Story» (1999), sin embargo, la realidad es muy diferente. Los hermanos Coen (no me canso de mencionarlos adjuntando que son de los cineastas vivos que más aprecio) llevan su estudio de los límites y anatomía del comportamiento humano al extremo en quizás la cinta más compleja de su filmografía. Dicho esto, también cabe mencionar que lo hacen con tal maestría que aunque muy densa, es una película que podemos seguir en todo momento.

Aunque comienza con una parábola judía que pareciese que va a tener alguna relvancia en la película pero nunca la tiene (de acuerdo a sus propios realizadores), luego del prólogo los cineastas nos llevan al año 1967 en donde vemos en paralelo situaciones que ocurren al protagonista, el profesor judío de matemáticas Larry Gopnik, y su hijo. Este paralelismo se mantendrá a lo largo de la película aunque en ocasiones no sea tan obvio como al comienzo. Luego seguimos la vida del protagonista la cual parece ir cuesta abajo en una espiral sin fin. Desde un intento de soborno en su trabajo hasta la petición de divorcio por parte de su esposa, pasando por los problemas en que su hermano de involucra y un sin fin de situaciones patéticas y absurdas pero siempre en desmedro de la felicidad del profesor Gopnik, como espectadores somos forzados a presenciar esta decadencia a la cual la pasividad del protagonista vuelve más exasperante y nos mantiene constantemente esperando la resolución de alguno de los conflictos, un alivio que jamás llega y que siempre se verá agravado por una nueva tragedia. Ese es justamente el propósito de esta película: así como el protagonista busca respuestas a lo que ocurre en su vida acudiendo a rabinos o quien sea que pueda ofrecer alguna explicación sin nunca obtenerla, para nosotros los espectadores es una prueba de paciencia y por lo mismo no recomiendo esta película a alguien que necesite que todas las piezas presentadas encajen perfectamente. El final es la muestra perfecta de esto pero aunque no estropearía nada de la experiencia de verlo, no es algo que me gustaría contar.

Esta narrativa en que los conflictos no se resuelven no es algo nuevo en el cine de los hermanos Coen, pero como dije antes, esta es probablemente la cinta en que llevan más al extremo este recurso. Cada personaje aportará algún grado más de incertidumbre a la vida de este hombre que intenta definirse como «un hombre serio» pero al que cada momento la vida lo golpea de formas tan absurdas como dramáticas y aún así él seguirá adelante argumentando que «él no ha hecho nada» y buscando una explicación a la vez que irónicamente (todo es irónico acá) continúa enseñando una ciencia exacta como es la matemática.

Esta película ha dado material para un sin número de estudios e investigaciones mucho más profundas de lo que será este comentario; para mi sólo basta alabar la forma en que se nos cuenta la historia, siempre con diálogos brillantes y situaciones absurdas que se suceden unas a otras fluídamente, todo esto gracias a la impecable dirección y el gran trabajo de todos los actores involucrados (encabezados por Michael Stuhlbarg , la elección idónea para este papel). Aunque el mundo judío es constantemente mencionado en las películas de los hermanos Coen, en esta cinta todo ocurre dentro de este mundo, lo que hace que se incluyan varias costumbres y vocabulario propio de esta cultura, lo que aporta también a la riqueza de su guión.

En fin, es una película altamente disfrutable si se está dispuesto a entrar en un mundo en que todo en la vida carece de explicaciones y estamos dispuestos a aceptar con humildad todo lo que ocurra, tal como se nos recomienda al principio de «A Serious Man».

Kolobos

1999 - Kolobos
Directores: Daniel Liatowitsch, David Todd Ocvirk
País: Estados Unidos
Año: 1999

«Cuando estás muerto nadie puede escucharte gritar»

«Kolobos» es una película que por su temática y presentación inicial puede ser rápidamente catalogada en ese subgénero del horror llamado Slasher del que personalmente no me declaro muy fan, sin embargo el hecho de ver que una película intente enmarcarse en este estilo tanto tiempo después de los anos de esplendor del Slasher me dio la curiosidad necesaria para verla. Y no me arrepiento.

Aunque durante la primera mitad de la película parece un homenaje al estilo, comenzando con la canción de los créditos iniciales de la cuál no se requiere saber tanto para encontrar la evidente similitud con el tema principal de «Suspiria» (1977) y luego con todos los elementos más típicos que casi nos hace pensar que es una parodia, una vez que pasamos los primeros cuarenta minutos comenzamos a ver cómo la verdadera identidad de «Kolobos» comienza a aparecer para finalmente aceptar que hay un giro a lo típicamente hecho en este subgénero. Como mencionaba, todo comienza muy cliché: tenemos a los protagonistas jóvenes que en este caso aceptan encerrarse en una casa y que su vida sea filmada en todo momento para un experimento social, o lo que también conocemos como el formato Reality en la televisión. Como es de esperar, muy pronto comienzan a morir uno a uno en formas grotescas y en manos de un asesino desconocido.

El giro de esta película y lo que la diferencia de tantas otras películas típicas de Slasher o incluso de las películas de este tipo que tuvieron repercusión en la década de los noventa (como la saga «Scream» o «I Know What You Did Last Summer») es que a partir de un momento comienza a volverse un laberinto más psicológico que cada vez se va enredando más; cuando pensamos que hemos llegado al final vuelve a ofrecer un poco más y cuando finalmente termina nos deja un poco confusos pero con la sensación de haber presenciado algo diferente a lo que podíamos haber esperado al momento de elegir ver esta película.

Audiovisualmente no ha envejecido bien pero en parte se agradece el ingenio para los efectos especiales en los que no hay retoques digitales de por medio, el guión es muy, muy cliché y puede ser un poco exasperante y distractivo (antes mencioné que en un momento podemos creer que es una parodia), las actuaciones tampoco tienen nada de espectacular aunque sí destaca la protagonista (Amy Weber) sobre los demás debido al giro psicológico de su personaje al que hacía alusión en el párrafo anterior. Sin embargo, no se puede desconocer que es una película con corazón y hecha con mucho cariño por parte de sus realizadores, considerando su fecha de realización se debe reconocer cierta originalidad como en cuanto a llevar el Slasher al interior de una casa en formato Reality y ser precursora de lo que sería la norma en el género de horror de la siguiente década, encabezada por películas como «Saw» (2003) y su extensa saga. No se trata de una película destinada a convertirse en un clásico pero sí cumple con ser un poco más que simplemente entretenida y no dejar indiferente a quién la ve.