Archive for octubre, 2020


Breakfast On Pluto

2005 - Breakfast On Pluto

Director: Neil Jordan
Traducción: Desayuno En Plutón
País: Irlanda, Inglaterra
Año: 2005

«Sé que estabas bromeando sobre las rosas… y los dulces, probablemente»

Neil Jordan pertenece a aquel grupo de directores cuyo cine toca tema difíciles, realidades que normalmente se ocultan bajo las alfombras pero que están ahí latentes, y aún cuando lo hace desde la ficción (por ejemplo esta película es la adaptación de la novela del mismo nombre del escritor Patrick McCabe) en ocasiones sus personajes y las situaciones que enfrentan se sienten muy reales. En este caso el objetivo está logrado en un setenta y cinco por ciento desde mi punto de vista.

La película comienza con nuestra protagonista, Patrick «Kitten» Braden, una mujer transexual paseando a un bebé por la ciudad de Londres. Luego se nos presenta la vida de Kitten desde su nacimiento hasta la escena que vemos al principio, dividida en capítulos con nombres tan rimbombantes como la personalidad de su protagonista. Kitten fue abandonada cuando recién nació y criada por una familia irlandesa en un pequeño pueblo de la frontera, un pueblo demasiado pequeño para la personalidad de Kitten, quien a pesar de ser aceptada en su pueblo desde que era un niño claramente diferente a los demás, sabe que algún día tendría que salir de ahí para encontrar a su madre biológica y más aún su propio lugar en este u otro mundo.

Lo interesante de la película es que se nos plantea la vida de Kitten con sus pocos aciertos y mayores desgracias sin recurrir a la caricaturización del personaje. Kitten mantiene siempre una actitud positiva hacia la vida a pesar de todas las situaciones que enfrenta, desde su primera desilución amorosa hasta golpizas y hasta intentos de asesinato, recurriendo constantemente a su imaginación hasta en las situaciones más críticas. Pero no por esto es un personaje volátil ni superficial: por el contrario desde muy pequeña manifiesta una madurez y fortaleza poco usual; la imaginación y alegría a prueba de balas es su vía de escape de un mundo en el que sabe que nunca encajará. Ella sabe que su risa «es la clase de risa que disfraza el llanto», pero es a la vez su soporte de vida y hasta inspiración para otros.

La película está enmarcada en los años setenta, tiempos en que los conflictos bélicos entre Irlanda e Inglaterra tuvieron muchos episodios violentos. Si bien esta película no trata de ser política, este es el contexto social en que se desarrolla la película lo que le añade un tono más de hostilidad a la que la naturaleza de la historia ya tiene. Cuando Kitten abandona su pueblo en Irlanda se va a Londres a buscar a su madre por lo que queda totalmente inmersa en el conflicto mencionado y en el que ella y sus amigos vivirán varias de sus desventuras.

Para soportar una película como la que describo la elección del actor principal es crucial y en este caso Cillian Murphy hace una muy buena labor en la interpretación de Kitten. Anteriormente mencioné que el objetivo de retratar a un personaje complejo como Kitten se cumple en un setenta y cinco por ciento y no culpo al actor sino más bien a que la variedad de situaciones que se nos presenta hace que debamos dar muchas cosas por entendidas, y si bien siempre me he mostrado a favor de que como espectadores no se nos muestre tanto detalle innecesario, en esta película debemos aceptar a Kitten tal como es sin mucho desarrollo, esto se nota especialmente en la primera parte de la película. Con menos de las dos horas de duración de «Breakfast On Pluto», hay películas que han hecho mucho mejor desarrollo de personajes.

En definitiva esta película está bien, no llega a ser excelente pero cumple con el objetivo de retratar una vida compleja aunque no llega a ser memorable pues termina presentando muchas situaciones que nos distancian un poco de la psicología de la protagonista en favor de seguir la trama. Esto hace que escenas como la resolución del conflicto principal (la búsqueda de la madre de Kitten) tenga una buena definición pero no provoque la emoción que quizás podría habernos dejado.

Midsommar

2019 - Midsommar

Director: Ari Aster
Traducción: Solsticio de Verano
País: Suecia, Estados Unidos
Año: 2019

«Sí, tengo miedo del verano»

Con la credencial de haber dirigido una de las películas de horror mejor planteadas del último tiempo, las expectativas que uno podía tener sobre el nuevo trabajo de Ari Aster eran altas, y vaya que el director sí cumplió con volver a hacer otra excelente película, lo que lo encamina rápidamente a lograr algo que es muy difícil: llegar a que sus películas sean consideradas «cine de autor», es decir, que las veamos y reconozcamo el talento visionario y característico de su directot o directora, y a la vez que su nombre en la dirección o alguna otra labor en una película se convierta en un sello de calidad.

Sin embargo, hay que advertir que quien no toleró «Hereditary» (2018) por su lentitud y ritmo pausado para desarrollar la historia o quien no disponga de tiempo para ver películas largas mejor ni se moleste en ver «Midsommar», pues en sus dos horas y medias de duración su trama se va revelando lentamente, en un rango de situaciones perfectamente entendibles desde la lógica común hasta la locura máxima, terminando en un cine abierto a varias interpretaciones posibles y que tiene la capacidad de tocar fibras emocionales profundas. Creo que con el paso del tiempo esta es una película que uno recordará por las emociones que evoca más que por su trama o personajes, de nuevo un mérito que pocas películas logran alcanzar.

Desde el primer minuto podemos apreciar la reverencia, conocimiento, amor y respeto que profesa Ari Aster hacia grandes películas de la historia, tomándolas como referencia para crear su propia cinematografía. Desde referencias a «Antichrist» (2009), el cine dogma, Ingmar Bergman, David Lynch y muchas más (hay varios vídeos en Internet en donde el mismo director menciona las películas que tuvo como influencia para realizar «Midsommar»). Cuando notamos estas referencias pero vemos que lo están haciendo de manera inteligente, tratando a la vez al espectador como alguien que puede entender los mensajes sin tener que explicar todo con detalle, entonces cinéfilos como yo lo agradecemos y aceptamos la invitación a convertirnos en parte de la película, por supuesto desde el plano de la interpretación.

La trama principal de la película es el viaje de un grupo de amigos norteamericanos estudiantes de antropología y la novia de uno de ellos hacia la comunidad sueca donde fue criado uno de ellos, con la excusa de pasar un tiempo de relajo (también para la investigación de tesis de un par de personajes) en un lugar diferente, y vaya que resulta ser diferente. La comunidad los recibe alegremente y les brindan toda clase de atenciones, pero pronto todo se convertirá en una fiesta de muerte y locura siempre a la luz del día, bajo la excusa que en esa parte del mundo y en esa época del año prácticamente no existe la noche. Tratándose de una película de terror, vaya que sí es un riesgo intentar asustar con una paleta de colores siempre luminosa y dominada por el blanco. ¿Y asusta? Sí, pero no por los motivos clásicos de una película de terror sino porque debemos entender que esta es una película multigénero que cuenta con escenas bastante explícitas y grotescas pero cuya subtrama psicológica y emocional es aún más fuerte.

Como mencioné, uno de los protagonista viaja con su novia (quien en principio no estaba considerada en el viaje) pues ella acaba de pasar por una situación terrible en donde murió toda su familia, pero a la vez tiene problemas con el novio después de cuatro años de relación: ella siente que no encuentra la compañía y comprensión que su novio debería darle; y a la vez el novio se siente cansado de una relación que cada vez se vuelve más fría. Esta trama amorosa funciona como el puntapié inicial de la película, y una vez que nuestros protagonistas van llegando a la comunidad de Harga me arriesgo a decir que el director nos hace elegir qué película queremos ver: si queremos seguir la sucesión de escenas que veremos a continuación (si es que podemos encontrar y seguir su lógica) o no perder el foco de lo que seguirá ocurriendo con nuestra pareja inicialmente protagonista. Personalmente elegí la segunda (recuerden que este es un blog subjetivo sobre cine) por lo que analizar la película desde el punto de vista del quiebre de esta relación amorosa en un escenario que parece una gran ópera destinada a que cada uno de ellos encuentre lo que estaba buscando. ¿Juntos o por separado? Eso es mejor verlo en la película pero prácticamente se intuye todo desde el principio. Entonces nos damos cuenta que lo importante no es el «qué» va a pasar, sino el «cómo».

Y es entonces donde empezamos a disfrutar de la inteligencia y variedad de elementos que ofrece «Midsommar»: desde osos encarcelados, bordados proféticos, libros santos que se escriben día a día por un oráculo viviente, bebidas que distorsionan la realidad, mucho simbolismo, y sobretodo ritos que son sagrados para la comunidad de Harga, en donde todo parece perfecto y compartido, cualquiera parece libre de irse de lugar, y sin embargo es uno de los ambientes cinematográficos más claustrofóbicos que he visto… a plena luz del día.

Por último me atrevo a apostar que en algunos años veremos a «Midsommar» como un clásico contemporáneo de una época en la que parecía que contar historias en forma novedosa era imposible y sólo podíamos apelar a la entretención rápida y los homenajes. Veremos.

The Florida Project

2017 - The Florida Project

Director: Sean Baker
Traducción: El Proyecto Florida
País: Estados Unidos
Año: 2017

«Siempre me doy cuenta cuando los adultos están por llorar»

Desde su invención y hasta la actualidad el cine sigue siendo un gran medio de comunicación si es que no el más efectivo aún. Nos gusta olvidarnos de nosotros mismos y perdernos en la oscuridad de las salas de cines acompañados de la gran pantalla en que el desfile de luces y sonidos nos maravillan con historias que nos alejan de nuestra cotidianeidad. Desde la comedia al drama, e incluso los documentales en ocasiones plantean llevarnos a situaciones irreales y lugares lejanos a nuestro a día a día. Pero hay un tipo de cine que busca justamente lo contrario y es a esta categoría a la que pertenece la película sobre la que hoy escribo: «The Florida Project».

Si bien siempre hubieron cintas que intentaron retratar la vida tal como es no resultaba comercialmente atractivo pero esto cambió luego de la segunda guerra mundial, en la que el neorealismo italiano planteó esta forma de hacer cine con un estilo y reglas propias que lo han convertido en una categoría menor pero de todas maneras reconocida y reconocible dentro de la amplia oferta que tenemos al elegir una película.

«The Florida Project» claramente no es italiana y es contemporánea pero se enmarca perfectamente dentro del estilo, pues es un golpe de realidad directo a nuestro rostro. Se trata del día a día de personas que viven como pueden en el patio trasero del sueño americano, paradójicamente a cuadras de Disneyworld, el emblema y escudo favorito de la publicidad norteamericana. Cabe mencionar que la traducción de «project» en este caso tiene que ver con un tipo de viviendas dirigidas a ciudadanos de escasos recursos, normalmente con baja educación y en donde parece que el sol que hizo próspero a Estados Unidos no brilla. Por esto mismo, si bien tenemos protagonistas definidos no hay una trama como tal que podamos seguir, por lo que se le recomienda al espectador tener paciencia porque finalmente sí es una muy buena película pero se le advierte al espectador que busca acción o tramas más directas que busque otra cinta que ver.

Nuestra principal protagonista es Moonie, una niña de seis años que vive junto a su joven e inmadura madre en uno de los cuartos del motel Magic Castle, pintado de un color violeta intenso y alegre que contrasta con las vidas grises de sus habitantes. Moonie pasa sus días jugando junto a sus amigos casi sin supervisión ni control sobre lo que hace por lo que sus travesuras resultan en ocasiones bastante más allá de los límites (pues no conoce límites) como escupir los autos de quiénes llegan al motel vecino y otras que es mejor ver en la película que leerlas aquí. De a poco vamos conociendo a más personajes que viven en este mundo, como la propia madre de Moonie y de sus amigos, al encargado del motel interpretado por el experto Willem Dafoe (a quien este papel le valió una nominación al Oscar) y otros que van aportando de manera gradual a la tensión que se va cocinando lentamente pero que logran atrapar al espectador al punto de comprometernos con sus vidas y querer que les vaya mejor, lo que en general no ocurre.

Lo bueno que hace esta película, y yendo un poco más allá el estilo neorealista, es no romantizar la pobreza ni exponer los hechos de manera que como espectador nos convirtamos en jueces con el derecho a decir «este/a personaje es bueno y «este/a es malo así que está bien (o mal) que le pase lo que le pasa». No , el objetivo acá es mostrarnos la sucesión de hechos cotidianos como son, la búsqueda de una mejor vida (o de al menos pagar el arriendo semanal del motel) con aciertos y errores. ¿No es lo que hacemos todos? Lo otro que se lleva a cabo muy bien en esta peícula es no tratar al espectador de tonto: muchas de las situaciones fuertes que ocurren se insinúan más que se muestran gráficamente ni pierde el tiempo en primeros planos cuando hay una pelea, por ejemplo, sino más bien la cámara queda en el ángulo que tendríamos si viéramos una pelea a metros de distancia desde nuestra ventana, por ejemplo.

Como escribí anteriormente, vemos el devenir de la vida principalmente a través de los ojos de Moonie quien vive su vida como cualquier otra niña de seis años aunque también vemos cómo madura y es conciente de la fragilidad del mundo a su alrededor como cuando dice frases como la que cité al principio de esta crítica. Moonie sólo pasa el tiempo divirtiéndose de la mejor forma que puede y a pesar de estar en constante peligro social siempre está alegre, por lo que las escenas finales se vuelven particularmente conmovedoras, pero por supuesto no es mi idea contar mucho de eso acá.

Si tengo que esforzarme en buscar algún punto que criticar negativamente sería el cambio de cámaras y de cinematografía al final de la película. Se entiende que el director tomó esta decisión para darle un giro dramático mayor y también como homenaje a sí mismo (sus dos primeras películas fueron filmadas con iphones) pero para mi resultó como un elemento distractivo que no le añade nada a una película que ya era excelente (particularmente la fotografía es excepcional), llevándonos además a una interpretación más abierta que rompe con todo lo mostrado anteriormente en donde, repito, hay poco que interpretar y más bien se nos invita a presenciar la vida de la gente común sin juzgarlos. Emparentada diréctamente con «Boyhood» (2014), es una película muy recomendable desde mi opinión.

1993 - Addams Family Values

Director: Barry Sonnenfeld
Traducción: Los Valores De La Familia Addams
País: Estados Unidos
Año: 1993

«Desearía tener más tiempo para invocar a las fuerzas oscuras y unirme en su cruzada infernal»

Dos años después de la bien recibida adaptación cinematográfica de los ires y venires de esta familia fuera de lo común llega la secuela, con el mismo grupo de actores y con la promesa de continuar con el buen nivel de la primera. Para algunos críticos esta secuela supera a la primera entrega pero en mi opinión mantiene el buen nivel de entretención de su predecesora expandiendo el universo de temas tratados sin decaer. Se nota también que todos los actores involucrados están muy cómodos en sus papeles y llevan el histrionismo de cada personaje al extremo sin caer en lo ridículo.

Pero el mayor logro de esta secuela en mi opinión, es que si bien hay una historia principal que guía la película, es más bien la narración de varias historias en paralelo que afectan a los difeentes miembros de la familia en proporciones equitativas lo que hace que todos los personajes tengan un buen momento en pantalla sin perder un hilo conductor central: por una parte tenemos la desventura del tío Lucas quien es seducido por una mujer psicópata que busca hombres ricos para casarse con ellos y matarlos luego, lo que en este caso le será más complicado que lo usual. También tenemos la historia de Merlina y Pericles alejados de su familia en un campamento de verano, rodeados de niños y niñas totalmente diferente a ellos lo que desatará varias situaciones en que el mundo normal y el de los niños Addamas no pueden concordar. Y por último tenemos a Morticia y Homero quienes se convierten en padres por tercera vez y lidian con los problemas de llevar una casa con tres hijos… en el estilo Addams. Como se puede ver las tramas son variadas y en la dirección equivocada podría haber sido un desastre confuso pero en este caso no lo es y podemos seguirlas sin perdernos.

Los personajes secundarios como el mayordomo Largo, Dedos, la abuela Addmas y hasta el tío Cosa tienen discretas pero buenas participaciones. El ritmo no se pierde en ningún momento lo que es bastante difícil de lograr en el cine de comedia. Las situaciones graciosas típicas que de esta familia están bien hechas pero también encontramos algunas referencias al mundo adulto que no dejan de llamar la atención para una película que pretende ser familiar. Por otra parte también incluye un fuerte mensaje de inclusión y una ácida crítica al modelo de sociedad norteamericana, sin dejar de ser una comedia ni convertirse en cine de protesta o propaganda.

En suma, «Addams Family Values» se hace agradable de ver y ha envejecido bien hasta estos días; esta extraña familia se siente tan hilarante, querible y auténtica en esta y su adaptación cinematográfica anterior, lo que las convierte en películas que vale la pena volver a ver cada cierto tiempo.

German Angst

2015 - German Angst

Directores: Jörg Buttgereit, Michal Kosakowski, Andreas Marschall
Traducción: Angustia Alemana
País: Alemania
Año: 2015

«¿Ya ves? Son alemanes. Eso es bueno, muy bueno»

La promesa de esta película con un título tan prometedor considerando la larga y bien lograda tradición del cine de horror alemán desde los inicios («Das Cabinet des Dr. Caligari» (1919), «Der Golem» (1920), «Nosferatu» (1979) y un largo etcétera) pone la vara alta y genera altas expectativas de lo que podríamos esperar de ella, más considerando que se trata de tres directores actuales con buenas credenciales en el género. Es innecesario hablar del curriculum audiovisual de cada uno de estos directores pero no deberían ser nombres desconocidos para un cinéfilo promedio y además toda esa información es fácil de localizar.

La primera sorpresa es que no es una sola película sino que tres segmentos en los que cada director promete entregar lo mejor de sí para contagiarnos de lo que el concepto de «angustia alemana» puede significar en estos tiempos, así que haré un resumen de cada uno de ellos:

– «Final Girl»: El primer segmento y el de menor duración pertenece a Jörg Buttgereit, un veterano en el género y quien supo reflejar la anguistia alemana en sus películas entre los ochenta y noventas. La historia trata de una adolescente en apariencia tierna que nos habla en detalle de los cuidados hacia sus mascotas. La vemos comenzar su día pero pronto, como era de esperar, este inocente panorama cambia cuando la vemos entrar tijeras en mano en una habitación de su departamento en donde hay un hombre maniatado. No se nos entrega mayores detalles del por qué de esta situación ni vale la pena dar más detales de lo que sigue pero mi apreciación es que el director sólo hace un homenaje a su propia cosecha temprana, con esos planos oníricos que pretenden contextualizar la violencia pero que no pasan de ser una revisión a su propia obra sin agregar nada nuevo ni dejar algún elemento que nos haga pensar en una reinvención ni renovación de su parte. Para mi fue una decepción.

– «Make A Wish»: el segundo segmento está dirigido por Michal Kosakowski, quien se encargó de las labores de producción general de «German Angst» y parece haber orquestado todo. Su segmento trata de las historias en paralelo de un cruel asalto a una villa polaca por parte de un escuadrón nazi y el ataque de un grupo neonazi a una pareja de sordomudos polacos en la actualidad, en el contexto de la leyenda de un amuleto que provoca que víctima y victimario intercambien cuerpos. La premisa es interesante pero todo se desarrolla muy lineal y al final queda la sensación de haber sido una excusa pobre para justificar un montón de violencia que se nos presenta en pantalla. Considerando que las credenciales de Michal Kosakowski consideran el documental «Zero Killed» (2012), la historia narrada en esta película es bastante pobre.

– «Alraune»: el tercer y último segmento es el más interesante de los tres, y curiosamente fue dirigido por Andreas Marschall, de quien se podría haber esperado menos que de los dos directores anteriores. Tampoco se trata de una pieza de cine excelente pero al menos cumple la expectativa de presentar un relato más solido y entretiene, más no justifica que lleve el peso de la premisa narrada al principio de esta crítica. La historia es de un hombre quien tras una ruptura sentimental que se ve envuelto en una extraña secta sexual cuya membresía es irrevocable. Al verla entendemos el por qué.

No queda mucho más que decir de «German Angst» porque al menos para mi no cumple las expectativas prometidas. La narrativa de cada segmento deja la sensación de estar leyendo el guión de cada uno más que estar viendo su traducción a lenguaje visual, lo que no es tan condenable pero hace que esta cinta se sienta anticuada y quede en el promedio de películas de horror sin sobresalir por ningún aspecto. Para sentir la mencionada angustia alemana, es mejor quedarnos con aquellas piezas mejor logradas en décadas pasadas.