2019 - Uncut Gems

Directores: Benny Safdie, Josh Safdie
Traducción: Diamantes En Bruto
País: Estados Unidos
Año: 2019

«Estás sosteniendo un ópalo de un millón de dólares»

La premisa de «Adam Sandler en una película de A24» no podía ser menos que interesante. Un poco de contexto: A24 es una productora joven que ha ganado gran prestigio dentro del mundo cinéfilo pues todas las películas que han sacado son de buena calidad («The Witch» (2015), «The Killing Of A Sacred Deer» (2017), «Moonlight» (2016), «Midosmmar» (2019), sólo por nombrar algunas), y Adam Sandler en un papel dramático eran suficiente garantía. La larga discusión sobre la calidad de Adam Sandler como actor por participar en tantas películas intrascendentes no es un asunto de mi interés y además cuando el hombre hace drama realmente es convincente: «Funny People» (2009) o «The Meyerowitz Stories» (2017) son buenos ejemplos, así que reconozco que estaba predispuesto a presenciar un buen producto en «Uncut Gems», sin embargo no estaba preparado para lo que desfiló ante mis ojos durante las dos horas y cuarto que dura la película y que quedarán bien marcados en mi memoria por un buen tiempo. ¿Es porque es es una película excepcional o un desastre total? Definitivamente la primera: es una película excepcional pero no en el sentido convencional.

Desde los primeros segundos y hasta el final la película lleva un ritmo rapidísimo y desenfrenado en el que se suceden situaciones tensas e incómodas unas tras otras sin tregua ni piedad en función de contarnos unos días en la vida de Howard Ratner (Adam Sandler), un joyero bastante carismático pero adicto a las apuestas y a las malas decisiones que lo llevan a un espiral vertiginosamente descendiente en sus negocios como en su vida personal, un descenso en el que nos vemos violentamente inmersos y sin posibilidad de salir, como si estuviéramos encerrados en una habitación con mucha gente discutiendo y en que cada vez la cosa se pone peor pero no podemos escapar. Otra manera en la que describo a esta película es como un ataque de ansiedad de poco más de dos horas en la que no es difícil encontrarse con los puños apretados y las palmas transpirando y que deja al espectador bastante incómodo una vez que termina.

¿Como se logra esta sensación de angustia permanente? Pues primero una buena idea, una buena dirección, un buen guión y por supuesto actuaciones de acuerdo a lo que se requiere. Se ha dicho que Adam Sandler hizo «el papel de su vida» y ciertamente es su personaje el que provoca todas las acciones que suceden en la trama pero es importante reconocer el gran trabajo de todo el elenco que participa en papeles con mayor o menor tiempo en pantalla. Sobre el guión, es una sucesión de diálogos entrecortados porque las acciones son constantemente interrumpidas y las líneas declamadas en voz alta y constantemente en tono agreste, un recurso que no es nuevo pero que acá es llevado hasta el extremo y nos mantiene atentos en todo momento para poder procesar la información aunque tampoco la convierte en una película difícil de seguir y entender.

Como su nombre en la traducción dice («Diamantes en bruto») es justamente la brutalidad y realismo de la vida y acciones de los personajes reflejada en pantalla el verdadero valor de la película. Casi todos los personajes nos producen rechazo por uno u otro motivo, comenzando por el protagonista, pero también entendemos que este es un recurso para engancharnos y finalmente ver qué le sucede a cada uno. Los directores juegan maquiavélicamente con esto y nunca nos entregan un momento de resolución que nos deje contentos. Ya dije que esta es una película para sufrir, si se pretende ver esta película para relajarse un rato esta no es la elección adecuada.

¿Exagero en mi comentario? Este es un blog de opinión personal sobre películas y trato de expresar lo que me produjo esta película mientras y después de verla. Finalmente escribiré que esta es una buena película, diferente a la media y que definitivamente impacta al espectador. A24 demuestra una vez más que cuando sus siglas están involucradas en alguna película seguro se tratará de una experiencia para el espectador, aunque quizás no la que se espera.