Director: Juan Antonio Bayona
Traducción: Un Monstruo Viene A Verme
País: Inglaterra
Año: 2016

«Comienza como muchas historias: con un muchacho demasiado viejo para ser un niño y demasiado joven para ser un hombre. Y una pesadilla»

Lo primero que siento que debo decir al hablar de esta película es que es muy fácil engañarse y dejar que nuestros prejuicios nos jueguen una muy mala pasada antes de ver la película, como me pasó a mi. Si bien siempre mantengo una mente abierta y una eterna esperanza de dejarme maravillar ante la creatividad de las fotografías en movimiento que pasarán frente a mis ojos (si no es eso el cine entonces qué es) no estaba preparado para el giro que tomaría «A Monster Calls» ya desde los primeros minutos. Creía que presenciaría algo en el estilo y estética «Big Fish» (2003) pero jamás esperé el profundo nivel de drama que tiene esta película.

Porque en resumidas cuentas eso es, un gran drama contado a través de la fantasía pero que toca variados temas con los que todos tenemos que lidiar tarde o temprano. Y como dije en el párrafo anterior el guión no se tarda mucho en revelarnos hacia dónde va este asunto. Puede ser una película con un ritmo lento para algunos espectadores pero para mí está bastante bien para dejarnos compartir las emociones que transmite y reaccionar ante ellas (cada cuál sabrá en que momento se pone a llorar pero de que es inevitable lo es). Tampoco la encontré en exceso melodramática porque pocas cosas pueden ser más dramáticas que el tema principal de la trama aquí contada. El enfoque de fantasía está muy bien planteado y jamás llega a ser distractivo ni ofrece los momentos de alivio que usualmente están en las películas de drama. Ese es el logro de la película: la tragedia está presente siempre aún cuando en algunas partes se nos esté relatando, literalmente, un cuento de príncipes y brujas.

Pero veamos: nuestro protagonista es un muchacho de doce años que enfrenta varios problemas en su vida: el abandono de su padre, bullying en el colegio, una abuela que no soporta y lo peor de todo: su madre sufre una enfermedad (cuyo nombre jamás se menciona pero que fácilmente se puede interpretar como cáncer) que desde el primer momento sabemos que es incurable. Es en este momento de la vida del protagonista que así sin más un «monstruo» personificado en un antiguo árbol que sin mayores explicaciones (tampoco las necesitamos) cobra vida y viene a visitar a nuestro protagonista no para hacerle daño sino simplemente para contarle tres historias y finalmente demandar una de su joven interlocutor. No cuesta nada entender desde la primera historia narrada por el «monstruo árbol», que aquel personaje se trata de aquella figura materna, paterna, otro pariente o un amigo o amiga, quien sea que haya sido nuestro apoyo en momentos difíciles de nuestra vida. Algunos habrán tenido la suerte de contar con ese apoyo y otros no.

La película no intenta engañarnos haciéndonos creer que ocurrirá un milagro y la madré mejorará en algún momento, sabemos en todo momento que se trata de retratar «el viaje del héroe», en este caso nuestro joven protagonista, quien a través de la rabia, el dolor y la frustración deberá aceptar e intentar superar los conflictos de la vida que enumeraba antes, siendo el más difícil por supuesto la pérdida de su madre. Si bien ese es el conflicto principal, también hay espacio para tratar con los otros problemas que afronta el adolescente. Para saber el cómo y si se resuelven realmente el asunto es ver la película, por supuesto.

Con pocos personajes en pantalla, el protagónico es del joven actor Lewis MacDougall, quien realmente hace un excelente trabajo en retratar las diversas y fuertes emociones de su personaje y logra ser creíble en todo momento. Lo acompañan Felicity Jones, Sigourney Weaver y Toby Kebbell en los papeles de madre, abuela y padre respectívamente. Y Liam Neeson como la voz del monstruo. Todos muy bien en sus roles, acompañados de un buen guión, narrativa y música acorde hacen de esta una buena película, pero que hay que tener cuidado en ver si es que no estamos en un buen estado de ánimo. También puede ser una película que puede servir a alguien que esté pasando por el proceso de perder a alguien muy querido.