Archive for febrero, 2021


Possessor

Director: Brandon Cronenberg
País: Canadá
Año: 2020

«No puedo tener a mi artista estrella desmoronándose»

En las primeras escenas y sin ningún preámbulo vemos a una mujer realizarse una especie de cirugía en la cabeza, luego cometer un asesinato a sangre fría y finalmente intentar suicidarse de un disparo en la boca no sin antes pronunciar con voz firme «Sácame»; no consigue suicidarse pero termina muerta a balazos por agentes policiales. De esta manera se presenta el mundo de «Possessor», una película de horror y ciencia ficción con una historia simple pero compleja en su realización.
Inmediatamente después de la escena previamente descrita aprendemos que en realidad la mujer del asesinato se encontraba «poseída» por otra mujer a través de un sofisticado sistema que posibilita que alguien más tome el control de nuestro cuerpo y esta tecnología está en manos de una empresa de alto calibre que realiza estos asesinatos por cuantiosas sumas de dinero. Después de este trabajo, la agente que en realidad comete los crímenes toma un breve descanso y visita a su familia antes de tomar su siguiente misión. Vamos entendiendo que no todo está bien en su personalidad, lo que llevará a tener dificultades y esto desencadena las conflictos de la película.
Como escribí anteriormente una vez que logramos decodificarla se trata de una historia bastante simple pero contada de manera que puede confundir a los espectadores que no estén dispuestos a poner atención a la información que se nos va entregando lentamente. Sin ser excesivamente larga (una hora y curenta minutos de duración) puede hacerse más cansadora y pesada de ver por su estilo de narrativo y visual.
Cabe mencionar que el director es Brandon Cronenberg, hijo de David Cronenberg, un director reconocido por hacer del cuerpo humano el hogar de sus historias de horror desarrollando un estilo que sería denominado «horror físico», una variante bastante efectiva. Su hijo continúa su legado pero con estilo propio de manera que la obra de su padre queda como referente sin molestar ni obscurecer la película que estamos presenciando. Por esto mismo esta historia es muy visual y este aspecto está muy bien logrado, por supuesto con muchos efectos especiales pero que resultan bien hechos y funcionales a la trama, enfatizando el concepto de horror físico mencionado expresado, en este caso, a través de la posesión de cuerpos. A medida que la película va avanzando vamos presenciando diversas escenas de pesadilla en la medida que no todos los planes de los protagonistas van resultando como querían y sus personalidades se entrelazan violentamente.
Otro punto fuerte a destacar es la actuación de los dos protagonistas principales, interpretados por Andrea Riseborough y Christopher Abbott, quienes sin exagerar mucho logran convencernos de sus roles que son particularmente difíciles, pues se trata de interpretar las personalidades de otro en un contexto dramático y en ocasiones estas personalidades van cambiando rápidamente. Es decir ambos actores son convincentes interpretando el rol de su personaje y el del otro, por extraño que parezca decirlo pero pertinente a la película.
Para concluir puedo decir que es una película entretenida, no ofrece una idea realmente original pero logra contarse bien y aprovecha de buena manera los recursos de la época (año 2020) para contar una historia que invita a verla otra vez para prestar atención a todos sus detalles y que cimenta el nombre del director como alguien competente y efectivo en la actualidad.

Director: Jason Woliner
Traducción: Borat 02
País: Estados Unidos
Año: 2020

«¿Una mujer puede tener un negocio?»

«Borat», lanzada el 2006, sginificó una apuesta bastante alta en cuanto a comedia: fue novedosa, irreverente y por sobretodo treméndamente irónica y punk, una apuesta por la que su creador se jugó la carrera, la que contra todo pronóstico salió favorecida llevándo a posicionar a Sacha Baron Cohen como un actor recurrente en Hollywood. Con el tiempo crearía otros personajes pero ninguno llegaría a ser tan entrañable como Borat. ¿Era necesaria hacer una segunda parte, catorce años después y en un mundo y contexto completamente diferente en el que se hizo la primera? La respuesta más probable es «no», pero aquí tenemos una continuación que si bien ya no tiene el factor novedoso de la primera, en mi opinión sí llega a ser una secuela digna.
El gran chiste de la primera película era que los «personajes» que interactuaban con Borat no sabían que estaban siendo filmados y se mostraban humanos, imperfectos y ridículos sin saberlo, exponiendo lo peor de la sociedad norteamericana. En esta segunda parte se intenta repetir esto, sin embargo, como Borat ya es un personaje parte de la cultura popular, debe recurrir a diversos disfraces para no ser reconocido. Realmente, si las interacciones de Borat con la gente eran reales o ficción para mi no es realmente relevante ni le suma o resta puntos a mi apreciación. Valoro el hecho de atreverse a hacer la película y conociendo sus cartas de entrada, armar un guión coherente sin perder nunca de vista la comedia y las situaciones disparatadas. La pérdida de anonimato de Borat es también la mejor excusa para presentar al personaje que definitivamente se roba la película: la hija de Borat, interpretada por Maria Bakalova. Este personaje es el que finalmente estructura la película y brilla a partes iguales con Borat, lo que también es algo que se debe reconocer.
Sobre la trama, Borat es sacado de la cárcel donde fue enviado hace catorce años por haber dejado a su país en ridículo mundial para cumplir una misión especial: entregar en persona un regalo al vicepresidente de Estados Unidos con el objetivo de situar a su natal KKazakhstan entre las naciones poderosas del mundo. Por supuesto, nada sale como fue planeado originalmente y desde ese argumento inicial termina pues… muy lejos de ahí.
El humor vulgar presente en la primera película se mantiene con el objetivo de escandalizar. Esto no lo comparto al cien por ciento pero hay que entender que es parte del personaje. Además de eso, como dije, a pesar de que la trama es disparatada y termina muy lejos de su comienzo me parece que está bien contada y se mantiene coherente a lo largo de su hora y media de duración.
Esta película fue hecha y lanzada el 2020 y por supuesto el Coronavirus tiene parte de protagonismo en ella… en el estilo Borat por supuesto. Hay conspiraciones, gente paranoica sobre política, reivindicación del rol de la mujer en la sociedad, fanáticos religiosos, racistas, etc. Todo lo que se podría esperar y en su contextos, animado por Borat a exacerbar sus características.
Para cerrar repito que me pareció una continuación adecuada para una película a la cual era difícil hacer una segunda parte: no supera a la original pero deja la puerta abierta para un eventual regreso de Borat ¿en catorce años más quizás?

Druk

Director: Thomas Vinterberg
Traducción: Otra Ronda
País: Dinamarca
Año: 2020

«Debes aceptarte a ti mismo como falible para amar a los demás y la vida»

Cuatro hombres de mediana edad, todos amigos y colegas profesores en una escuela secundaria en Dinamarca, se reúnen a celebrar el cumpleaños número cuarenta de uno de ellos, una cena de camaradería que de pronto se convierte en una catarsis de la que deciden salir experimentando en si mismos una teoría de un filósofo noruego sobre la influencia (hipotéticamente positiva) del alcohol en la vida humana. Es así como una primera noche de fiesta se convierte en un estilo de vida para estos cuatro amigos. Eso ocurre en la primera media hora, lo demás es ver cómo esta decisión va transformando la vida laboral, familiar y social de cada uno de ellos. Es una trama simple y fácil de seguir, que sin embargo trae algo más profundo en su segunda lectura, la cual tampoco es muy difíl de acceder.
Con esto quiero decir que la inicial celebración y culto al alcohol que en la película se menciona como un problema local de Dinamarca pero que se replica en casi todo el mundo es sólo un caballo de troya inicial para presentar el verdadero conflicto de la película: la temida crisis de la mediana edad, enfocada en esta película en lo que ocurre con cuatros hombres comunes. Cuando comprendemos esto es cuando podemos empezar a ver realmente esta película y lo que nos quiere contar. Si bien cuenta con el actualmente famoso actor Mads Mikkelsen en su reparto (y que también sirve como enganche comercial de la película), él es sólo uno de los cuatro protagonistas, no el único ni el principal, aunque tenga más minutos en escena su personaje no es el hilo conductor, lo que me parece muy bien.
Asimismo me gustó la decisión de tener cuatro protagonista en vez de centrarse en sólo uno porque de esta manera tenemos cuatro personalidades diferentes sobre las que abordar el ya mencionado tema central de la trama, dando más variedad y posibilidades sobre los efectos del «experimento»: algunos tienen familia e hijos, otros no, y esto por supuesto hace sus vidas diferentes. Lo otro que me parece muy bien es que se va mostrando lo que va ocurriendo con cada uno de estos personajes sin juicios, simplemente se muestran los resultados de cada uno para bien o para mal sin intención ni necesidad de que hayan villanos o héroes sino personas corrientes. Entiendo que justamente lo que acabo de mencionar puede hacer que algunos espectadores se sientan un poco decepcionados o sientan que la película no tiene o pierde el rumbo contínuamente, lo que no comparto. Los personajes van tomando decisiones, dudan, se equivocan, se lamentan, hacen estupideces que podrían evitarse fácilmente y que que a ojos del espectador pueden parecer correctas o incorrectas pero de nuevo, la película logra que ese jucio ocurra fuera de la pantalla y no dentro de ella. Lo que no me gustó es el arranque y la manera en que los protagonistas deciden llevar a cabo el experimento, me pareció un forzado aunque se perdona pues como mencionaba es sólo la excusa para presentar la verdadera película detrás de los grados etílicos.
Otra cosa que merece mención, y esto es un posible spoiler, es el baile final que bien puede interpretarse como una celebración a la vida e indicarnos que los personajes encontraron un sentido o bien totalmente lo opuesto, una celebración al sin sentido de la vida y el dejarse llevar por el atractivo espiral de la autodestrucción, aunque por fuera se nos vea bien. Cualquiera sea el caso, lo que se sí puede celebrar objetívamente es que esta película propone y no nos dice lo que debe ser. Ese es su gran logro.