Category: 2011 – 2015


Directora: Lynne Ramsay
Traducción: Necesitamos Hablar Sobre Kevin
País: Inglaterra/Estados Unidos
Año: 2011

«¿Por qué no entendería el contexto? Yo soy el contexto»

La maternidad en el cine ha sido retratada de muchas maneras. Ya sea promoviéndola como un aspecto fundamental de la vida humana (que lo es), pasando por puntos de vista moralistas hasta el género de horror, desde la fantasía a la comedia, desde lo plenamente superficial hasta lo más profundamente psicológico. Sin embargo, «We Need To Talk About Kevin» se las arregla para encontrar su propio camino y visión sobre el tema, creando una película multigénero que plantea más preguntas que respuestas y no se olvida fácilmente. Todo esto bajo la apropiada dirección de Lynne Ramsay, quien con esta película se convertía en una directora experta en plantear conflictos humanos complejos.

Si hubiera que reducir a una sola pregunta, la que esta película plantea principalmente es «¿Un psicópata nace o se hace?», porque esta película trata principalmente sobre eso. Pero también surge un montón de cuestionamientos sobre la mencionada maternidad, crianza, y el rol de ambos padres en el proceso. Basada en la novela homónima de Lionel Shriver lanzada en 2003, «We need To Talk About Kevin» nos muestra una visión difícil de aceptar y que como sociedad no hemos sabido manejar: si bien esto es ficción, cada cierto tiempo escuchamos de actos terribles y reales cometidos por adolescentes en los que generalmente hay más de una muerte que lamentar.

La película lleva a Kevin en su nombre, pero se trata realmente de la ruina de la vida de Eva Khatchadourian, una mujer que llevaba una vida exitosa hasta que su embarazo de Kevin comenzó, y desde ahí en adelante su vida comenzaría un descenso en espiral hacia abajo que no concluye con el fin de las casi dos horas de duración de esta película, pues queda abierta hacia un futuro de mayores posibles penurias. ¿Pero cómo puede la vida de un hijo arruinar la de su madre desde el momento de su concepción? Es fácil juzgar a la madre y culpar a ella por lo que se convertiría Kevin más adelante, sin embargo este juicio es suprimido desde el punto de vista de la dirección, planteando simplemente los hechos como fueron sucediendo hasta el clímax trágico de la historia. Queda en nosotros el juicio aunque dentro de la película sí hay personajes que lo hacen, por supuesto de manera negativa y abusiva hacia Eva.

Dada la naturaleza de esta historia, hay muchos análisis desde el punto de vista psicológico, sociológico, neurológico incluso, mucho mejores que estas simples líneas; lo que yo puedo mencionar es quizás una apreciación general hacia lo bien realizada que está la película: destaco en esto los papeles protagónicos con Tilda Swinton y Ezra Miller como madre e hijo respectivamente (una vez vista es realmente imposible imaginarse esta película con otros actores), el uso de los colores: el rojo predomina en todo momento, desde los pocos momentos de alegría que tuvo la protagonista (por supuesto antes del nacimiento de Kevin) hasta el rojo con el que unos poco comprensivos vecinos manchan el parabrisas del auto y las paredes exteriores de la casa en donde vive en la actualidad la protagonista, la banda sonora consistente en sonidos sutiles pero inquietantes que mantienen la tensión en todo momento, por ejemplo hay un sonido que se repite en las escenas en donde Kevin adquiere mayor protagonismo, ya sea por lo que está haciendo en pantalla o por lo que hizo o está a punto de hacer; las pocas canciones que aparecen son alegres pero puestas en tal contexto que suenan irónicas y tétricas ante la inquietud constante de la historia.

Creo conveniente mencionar que la película es contada en dos líneas temporales: una en el presente de la madre protagonista quien vive en una casa modesta y consigue un empleo también modesto, y asiste periódicamente a cárcel a visitar a su hijo, por lo que desde el comienzo sabemos que algo trágico ocurrió, y otra línea de tiempo que narra la vida de esta mujer y su familia desde el momento en que se embaraza de Kevin y su tortuosa crianza hasta los mencionados acontecimientos trágicos que dividen ambas líneas narrativas. Los detalles y pormenores se nos van contando de a poco, lo que la puede hacer un poco difícil de seguir para algunos espectadores pero finalmente confluyen muy bien al tratarse de un drama que se va cocinando lento y que, como mencionaba al comienzo, intenta dejarnos más preguntas que respuestas sobre qué significa ser padres en el mundo actual. Una película chocante pero necesaria, que nos recuerda que hay muchos temas sobre los que tenemos que hablar como sociedad.

Adore

Directora: Anne Fontaine
Traducción: La Piel Del Deseo
País: Australia/Francia
Año: 2013

«No quiero detenerme, y no veo por qué debamos hacerlo»

Adaptar literatura al cine nunca ha sido una tarea fácil: siempre está presente la moción de que nunca será posible poner en imágenes lo que el autor originalmente creó en palabras. En parte comparto esta idea, sin embargo, también reconozco cuando un libro o novela es traducido al mundo de las fotografías en movimiento de buena manera, aceptando que como en toda traducción, hay un precio que pagar y algo se pierde en el camino. Cuando se trata de una historia escrita por alguien con un lenguaje tan vívido y elocuente a través de sus letras como lo es Doris Lessing, la tarea es doblemente difícil, pero la directora Anne Fontaine tomó el desafío y logró hacer un buen trabajo.

La historia de Doris Lessing en cuestión se llama «The Grandmothers» y posee una energía femenina que se hace presente en cada escena de la película, en cada línea y en cada expresión de los actores. Se trata de una historia tangencialmente feminista que aborda las relaciones entre mujeres y hombres de diferentes generaciones desde un punto de vista parcial, y de la expresión del deseo sin importar convenciones sociales, éticas ni morales de ningún tipo, y que lleva a las protagonistas a una rebeldía bastante atípica contra lo establecido, aún cuando ni ellas mismas se lo han propuesto.

Es la historia de un cuarteto amoroso conformado por dos amigas inseparables de toda la vida y los respectivos hijos de cada una. Tan tabú y poco convencional como suena, la propia escritora afirmó que su historia está basada en un caso real. Todo se desarrolla en una paradisiaca bahía en la costa de Australia en donde las protagonistas, dos mujeres de mediana edad, viven una vida lujosa pero tranquila junto a sus hijos y al marido de una de ellas (la otra ha enviudado cuando comienza la película). Comprendemos rápidamente que estas amigas son inseparables y han compartido toda su vida, y lo mismo ocurre con sus hijos, quienes pasan sus días de adolescencia surfeando como mejores amigos en ese habitat de ensueño, una alegoría al olimpo en donde parecen no existir normas sociales que afecten a los personajes. Cuando el marido de una de las protagonistas debe mudarse lejos por una oferta de trabajo y su esposa decide no acompañarlo para quedarse a vivir donde están es cuando la trama empieza a desenvolverse. Desde el momento en que ambas mujeres están en la playa observando a sus hijos en el mar y se preguntan «¿Nosotras hicimos eso?» o afirmando «Son como dioses jóvenes» en admiración a la belleza de sus hijos sabemos más o menos qué ocurrirá.

Y la película no es más que eso, ni más ni menos. No se trata de una historia con grandes giros ni acción rápida sino de una observación a la vida que estas mujeres y sus hijos deciden llevar, con un constante tono de culpa, cuestionamientos sobre la edad, el deber ser y la incertidumbre sobre las consecuencias destructivas que estas relaciones tendrán inevitablemente en todos los involucrados pero que sin embargo no pueden abandonar. Y es en este punto de vista más reflexivo, lleno de matices ligeros y la ya mencionada siempre presente fuerza femenina en todo momento, en donde la película tiene su fortaleza: la narrativa de la escritora traspasada a imágenes. Esto se logra con actuaciones impecables de Robin Wright y Naomi Watts en los protagónicos acompañadas por Xavier Samuel y James Frecheville como sus hijos.

La historia, como mencioné, se basa en seguir la vida de los cuatro protagonistas no sólo en el momento en que comienzan estas relaciones, sino cuando todo queda en evidencia y más allá, cuando de alguna manera todos aceptan que la vida debe seguir igual, aún cuando los jóvenes deban separarse de sus respectivas amantes para seguir sus estudios, conocer otras personas e incluso llegar a casarse con mujeres de su edad y formar familias aún con ese pasado no resuelto totalmente y del que realmente nunca quisieron escapar.

En definitiva «Adore» es una película transgresora incluso para esta época y no puede ser de otra manera dada la naturaleza de su historia, pero que en la dirección sutil de Anne Fontaine, acompañada de un buen guión adaptado y una edición elegante encuentra un buen despliegue visual, canalizando las intenciones de la escritora de la historia corta original de buena manera.

La Piel Que Habito

2011 - La Piel Que Habito

Director: Pedro Almodovar
País: España
Año: 2011

«Y Robert se la arrebató a la muerte en el último momento»

«La Piel Que Habito» es la adaptación al cine de la novela «Mygale» (1984) del autor Thierry Jonquet. En las manos de Pedro Almodovar esta podría haber sido una gran película pues su trama tiene muchos elementos que han sido la materia prima de las obras del director por muchos años: historias que se desarrollan a lo largo de varias décadas, personajes marcados por la tragedia en sus vidas personales, venganza, sexo y mucho drama. Por todo esto, debo decir que tenía mayores expectativas antes de ver la película pero lamentablemente no fueron cumplidas.

Intentaré resumir la trama: el protagonista principal es un cirujano de prestigio dispuesto a llegar a los extremos con tal de desarrollar una piel artificial con propiedades mucho mejores que la piel normal. Su vida personal es muy trágica pues doce años antes del presente de la película perdió a su esposa quien se suicidó tras no soportar su propio aspecto luego de un accidente de autos. Más tarde su hija también se suicidaría después de una traumática experiencia sexual con un joven que intentó aprovecharse de ella. El entonces viudo y desolado cirujano entonces encuentra al agresor de su hija, lo secuestra y decide darle un destino/castigo peor que la muerte. De vuelta al presente encontramos al cirujano finalmente trinfando en la creación de piel artificial y también compartiendo hogar con una misteriosa paciente, Vera Cruz, en cuya piel ha llevado los experimentos que lo llevarían al éxito de su emprendimiento. No cuesta mucho unir los puntos para que pronto sepamos quién es realmente Vera Cruz.

Y realmente la película no se desarrolla más allá de eso. Se nota el apego de Almodovar a la trama del libro pero uno habría esperado más de su sello en el desarrollo y desenlace de la misma, pues resulta más interesante la historia pasada que lo que ocurre como cierre de la historia. Sí, tal como en otra películas de Almodovar contamos con un «interludio musical» en el que se le da pantalla a un/una cantante, en este caso a Concha Buika. También hay guiños a otras influencias de Almodovar, como cuando brevemente vemos a Vera Cruz leyendo un libro de Alice Munro, de quien Almodovar posteriormente adaptaría una de sus novelas en su película «Julieta» (2016). Y por supuesto, dada la naturaleza del guión la película es visualmente muy parecida a «Les Yeux Sans Visage» (1960), lo que no es ningún pecado pues ambas películas comparten tramas muy similares. Es más, podría decir que en este caso la hija («La Piel Que Habito») hace lo posible por parecerse a su madre («Les Yeux Sans Visage») logrando igualarla sólo en la superficie pero sin corazón y perdiendo la oportunidad de mejorar lo que faltó en su predecesora, optando por el camino de un lenguaje visual que juega más con lo chocante que con lo artístico.

Tenemos, por otra parte, el uso de escenas de sexo en la película. Nada nuevo en el cine de Almodovar pero que en esta ocasión se vuelven particularmente incómodas y personalmente creo que se habría ganado más prescindiendo de ellas. Si la intención del director era hacer una película diferente de su cine típico esa era una buena oportunidad. Por otra parte el personaje de Zeca es particularmente molesto y su aparición e inclusión en la trama parece un poco forzada para desencadenar la parte final de la historia. ¿Es esto pecado del autor del libro o del director? En ambos casos pudieron terminar la historia de mejor manera pero como aquí estoy escribiendo sobre la película culparé nuevamente a Almodovar de no haberla terminado mejor.

Otra de las dolencias de la película es el montaje, pues nos transporta en la línea de tiempo de los acontecimientos de una manera que si bien no llega a ser confusa se siente un poco forzada y los saltos de tiempo en ocasiones innecesarios. Los raccontos bien hechos son un recurso ampliamente utilizado y pueden apoyar muy bien una historia o permitirnos entender mejor a los personajes y sus motivaciones, lo que aquí sucede pero un poco distractivamente. Por otra parte se hace muy evidente la necesidad del personaje de Marilia (Marisa Paredes) quien si nos fijamos bien es la verdadera narradora y motor de la trama. «La culpa es mía, llevo la locura en mis entrañas» confiesa en algún punto de la película, y es esta locura finalmente el pegamento que une a todos los personajes.

Sobre el final y desenlace de la historia no me referiré diréctamente pues no es mi intención contar todo pero basta decir que me pareció muy básico y da la impresión de una desaparición total de Almodovar como director y más bien parece que se convirtió en esta parte en un director de montaje más preocupado de terminar la historia fiel al libro cuando esta era realmente la oportunidad de hacer suya esta historia, el momento de imprimir su propio sello pero en vez de eso sólo nos volvemos acordar de él cuando aparece su nombre en los créditos finales.

Con todo lo dicho parece «La Piel Que Habito» me pareció una muy mala película, sin embargo no lo es y he sido crítico negativo esta vez pues me extrañó ver un producto final con las características qu mencioné anteriormente. No es una película bajo el promedio pero sí probablemente una de las más débiles dentro del catálogo de Almodovar.

German Angst

2015 - German Angst

Directores: Jörg Buttgereit, Michal Kosakowski, Andreas Marschall
Traducción: Angustia Alemana
País: Alemania
Año: 2015

«¿Ya ves? Son alemanes. Eso es bueno, muy bueno»

La promesa de esta película con un título tan prometedor considerando la larga y bien lograda tradición del cine de horror alemán desde los inicios («Das Cabinet des Dr. Caligari» (1919), «Der Golem» (1920), «Nosferatu» (1979) y un largo etcétera) pone la vara alta y genera altas expectativas de lo que podríamos esperar de ella, más considerando que se trata de tres directores actuales con buenas credenciales en el género. Es innecesario hablar del curriculum audiovisual de cada uno de estos directores pero no deberían ser nombres desconocidos para un cinéfilo promedio y además toda esa información es fácil de localizar.

La primera sorpresa es que no es una sola película sino que tres segmentos en los que cada director promete entregar lo mejor de sí para contagiarnos de lo que el concepto de «angustia alemana» puede significar en estos tiempos, así que haré un resumen de cada uno de ellos:

– «Final Girl»: El primer segmento y el de menor duración pertenece a Jörg Buttgereit, un veterano en el género y quien supo reflejar la anguistia alemana en sus películas entre los ochenta y noventas. La historia trata de una adolescente en apariencia tierna que nos habla en detalle de los cuidados hacia sus mascotas. La vemos comenzar su día pero pronto, como era de esperar, este inocente panorama cambia cuando la vemos entrar tijeras en mano en una habitación de su departamento en donde hay un hombre maniatado. No se nos entrega mayores detalles del por qué de esta situación ni vale la pena dar más detales de lo que sigue pero mi apreciación es que el director sólo hace un homenaje a su propia cosecha temprana, con esos planos oníricos que pretenden contextualizar la violencia pero que no pasan de ser una revisión a su propia obra sin agregar nada nuevo ni dejar algún elemento que nos haga pensar en una reinvención ni renovación de su parte. Para mi fue una decepción.

– «Make A Wish»: el segundo segmento está dirigido por Michal Kosakowski, quien se encargó de las labores de producción general de «German Angst» y parece haber orquestado todo. Su segmento trata de las historias en paralelo de un cruel asalto a una villa polaca por parte de un escuadrón nazi y el ataque de un grupo neonazi a una pareja de sordomudos polacos en la actualidad, en el contexto de la leyenda de un amuleto que provoca que víctima y victimario intercambien cuerpos. La premisa es interesante pero todo se desarrolla muy lineal y al final queda la sensación de haber sido una excusa pobre para justificar un montón de violencia que se nos presenta en pantalla. Considerando que las credenciales de Michal Kosakowski consideran el documental «Zero Killed» (2012), la historia narrada en esta película es bastante pobre.

– «Alraune»: el tercer y último segmento es el más interesante de los tres, y curiosamente fue dirigido por Andreas Marschall, de quien se podría haber esperado menos que de los dos directores anteriores. Tampoco se trata de una pieza de cine excelente pero al menos cumple la expectativa de presentar un relato más solido y entretiene, más no justifica que lleve el peso de la premisa narrada al principio de esta crítica. La historia es de un hombre quien tras una ruptura sentimental que se ve envuelto en una extraña secta sexual cuya membresía es irrevocable. Al verla entendemos el por qué.

No queda mucho más que decir de «German Angst» porque al menos para mi no cumple las expectativas prometidas. La narrativa de cada segmento deja la sensación de estar leyendo el guión de cada uno más que estar viendo su traducción a lenguaje visual, lo que no es tan condenable pero hace que esta cinta se sienta anticuada y quede en el promedio de películas de horror sin sobresalir por ningún aspecto. Para sentir la mencionada angustia alemana, es mejor quedarnos con aquellas piezas mejor logradas en décadas pasadas.

Ich Seh Ich Seh

2014 - Ich Seh Ich SehDirectores: Severin Fiala, Veronika Franz
País: Austria
Traducción: Buenas Noches Mamá
Año: 2014

«Demuéstranos que eres nuestra madre»

Hay películas que sufren mucho al tener sus nombres traducidos a otros idiomas y este es uno de esos casos. Traducida la Inglés como «Goodnight Mommy» y consecuentemente al español como «Buenas noches mamá» pierde mucho del sentido original de su nombre. Otro error que se comete con esta película es promocionarla como una película de horror. Tiene momentos espeluznantes, pero su trama y objetivo la encasilla más en drama psicológico que en terror. El trailer toma los momentos de más «horror» pero es una mala promoción finalmente.

En cuanto a la película en si, es una austríaca y realmente se nota su procedencia en cuanto a su producción, actuación y ambiente de frialdad en general, lo que resulta beneficioso en este caso.

Al principio de la película vemos a dos hermanos gémelos que aparentemente llevan una vida paradisiaca en algún lugar del campo de Austria, en donde todo parece ser juego y felicidad. Pronto nos dirigen hacia la casa en donde habitan y ahí cambia todo, pues si bien se trata de una casa moderna, limpia y en donde nada falta, la decoración y ambiente nos hablan inmediatamente de un ambiente tenso y desprovisto de amor. Es, precisamente al interior de esta casa (que no alzanza a llamarse «hogar») en donde ocurre casi todo el drama. Al volver a casa los gemelos encuentran a su madre, y se nos da a entender con pocas pistas, que ella viene de vuelta de una operación en su rostro que la mantiene con la cabeza vendada todo el tiempo. No sólo su rostro ha cambiado, pues el trato hacia sus hijos es muy frío y castigador al punto de hacernos sentir incómodos con la situación. Los niños, desilusionados y tristes, al poco tiempo comienzan a sospechar que la mujer que volvió sencillamente no es su madre, y ocuparán todo su ingenio en descubrir la verdad.

La premisa recién narrada es buena y da para mucho desarrollo, en este caso los directores Severin Fiala y Veronika Franz eligen hacerlo de forma lenta pero siempre en constante ascenso de la tensión, hasta llegar a la última parte de la película que es la más terrible e incómoda de ver pero que si llegamos hasta ese punto es imposible eludirla. En general la película no cuenta con mucho diálogo, la acción ocurre muy de a poco y como mencioné y se requiere de paciencia para verla, sin embargo si contamos con ella llegaremos hasta el momento en donde se revela el GRAN giro de la película y que compensa por la lentitud de su construcción.

El mencionado giro de la película está muy bien logrado e invita inmediatamente al espectador a volver a ver la película para coleccionar las pistas inteligentemente dejadas en el guión y la asombrosa fotografía. Sin embargo, con el correr de los días esta sensación no se mantiene pues en realidad este giro es un recurso narrativo bastante usado en la historia del cine; lamentablemente no puedo mencionar ejemplos para no revelar más de lo debido. De todas maneras para alguien que recién está iniciándose en el cine puede ser un buen comienzo para investigar sobre los temas que «Ich Seh Ich Seh» plantea: trauma infantil, consecuencias del poco cariño maternal, maneras psicológicas de sobrevivir y familias en pedazos en general.

10 Cloverfield Lane

2016 - 10 Cloverfield Lane

Director: Dan Trachtenberg
País: Estados Unidos
Traducción: Avenida Cloverfield 10
Año: 2016

«10 Cloverfield Lane» se enmarca dentro del universo de la saga «Cloverfield», cuyo denominador común es «historias de vida de gente común mientras el mundo es invadido por extraterrestres». Las historias y personajes de esta saga no están (a la fecha) relacionados entre si aunque no sería raro que en el futuro se hiciera algún nexo entre películas, lo que en opinión más que un aporte significaría cerrar sus posibilidades de expansión.

En el caso de esta segunda entrega, la historia se centra en una joven que huye de su vida conyugal y sin más explicaciones la vemos secuestrada en un sótano sin razón aparente. Pronto nos enteramos que quien la llevó allí es un ex-militar obsesionado con historias de invasiones y conspiraciones quien está convencido de que esta vez sí ha comenzado una invasión real y él ha salvado a esta joven de una muerte segura al llevarla a su bunker. La historia es sencilla y se nos presenta sin mayores enredos; una vez que comprendemos la situación y comenzamos a dudar de la veracidad de la historia del hombre aparece otro personaje que también es un hombre joven pero que está por voluntad propia en el bunker, haciendo dudar a la protagonista de que está secuestrada y quizás sea cierto que está ahí por su propio bien.

En adelante la trama de la película se centra en la tensión que se produce entre los tres personajes pues la joven protagonista nunca termina de convencerse de la historia de la invasión y hará todo lo posible para salir al exterior para al menos corroborar la historia. Y es justamente el desarrollo de esta tensión el punto fuerte de la película, pues pasa de ser una película de ciencia ficción con una historia simple a un thriller que nos mantiene expectantes en todo momento de lo que sucederá con los personajes pues de a poco se van introduciendo matices que nos hacen dudar de que ellos sean realmente quienes dicen ser.

Por supuesto una película de pocos personajes debe ser sustentada por actores que puedan mantenernos interesados en la trama y su desarrollo. Acá en particular destacan John Goodman como el paranoico ex-militar y Mary Elizabeth Winstead como la rebelde protagonista.

Esta película cuanta con un doble desenlace, lo que es un sello característico de la saga a la que pertenece, pues una vez que se resuelve el conflicto entre los protagonistas aún quedan unos minutos para enmarcar la historia dentro del contexto «Cloverfield», lo que no agrega mucho valor a la película en sí pero si puede ser atractivo y reconfortante para quienes hayan llegado a ella buscando algo más de ciencia ficción y no tanto desarrollo de personajes.

En definitiva, es una segunda parte que expande el universo propuesto en la primera película «Cloverfield» y que aporta personajes que bien podrían encontrarse en una futura entrega de la saga. Personalmente, prefiero que esto no ocurra y la saga continúe así: con historias separadas dentro de un contexto. Juntarlos haría perder la sorpresa y forzaría la trama a contar.

The Congress

 

2013 - The Congress

Director: Ari Folman
País: Israel, Alemania, Polonia
Traducción: El Congreso
Año: 2013

En la vida real, la modelo y actriz Robin Wright comenzó su carrera actoral en la decada de los ochenta ganando notoriedad con películas como «The Princess Bride» (1987) pero vivió su tiempo de gran fama durante los noventa debido al personaje de Jenny que interpretó en la mundialmente conocida «Forrest Gump» (1994), luego de eso continuó actuando en películas de Hollywood pero sus roles fueron cada vez más secundarios.

En «The Congress» la actriz actúa de ella misma y comienza con una entrevista con su agente (Harvey Keitel) quien le cuenta que existe una muy buena oferta de trabajo actoral, pero que a la vez sería la última de su carrera. ¿De qué se trata? Pues de capturar los rostros, las emociones, el tono de voz, los movimientos característicos de la actriz, es decir toda la escencia de Robin Wright para luego almacenarla en un computador y continuar haciendo películas con esa información hasta el infinito, pero sin la persona original. Parece frío, impersonal, inhumano, pero ¿no ocurre exactamente eso cada vez que escuchamos un disco, vemos una película, una fotografía o incluso leemos cualquier tipo de escrito? Por supuesto la actriz se niega en principio pero luego se ve forzada a aceptar la oferta debido a presiones familiares. Claro, si no aceptaba la oferta no tendríamos la película. Veinte años después la actriz es invitada al «Congreso del Futuro» que se realiza en el ficticio (¿o real?) hotel Abrahama, con la promesa de un homenaje hacia ella. Para entrar ahí, los seres humanos deben beber un líquido que los convierte en animaciones (dibujos  animados), es decir, mantienen su mente humana pero viven como animaciones. Una vez dentro, la actriz se dará cuenta que no se trata exactamente de lo que esperaba y más aún, el escenario se vuelve bastante más pesimista y complejo que lo que ella quisiera entender.

Probablemente suene como una trama un poco difícil de seguir pero en realidad la historia está contada de manera tal que hasta su fin no llega a ser confusa y que puede ser apreciada por alguien como yo, que si bien entiendo todo el trabajo que hay detrás de las animaciones y el nivel de profundidad al que pueden llegar, no es precisamente el lenguaje visual que más me interese. Sin embargo en esta película ambos mundos (el de actores de carne y hueso y el de las animaciones) conviven fluidamente para contar consistentemente una historia basada en un libro («The Futurological Congress» de Stanislaw Lem, el mismo escritor de novelas tras películas como «Solaris», de 1971). Se trata a todas luces de una película de ciencia ficción, sin embargo tiende más al drama, pues es la resolución de conflictos personales y la visión pesimista de un mundo en que los seres humanos pueden desprenderse de su naturaleza física para convertirse en quienes ellos quieran ser en un mundo virtual. Es obviamente una fuerte crítica al tiempo actual en que vivimos y también es muy acertada, quizás no sea raro desempolvar esta película (y la novela) en unos veinte años más para ver como esta historia anticipó la (d)evolución de la raza humana.

Sin embargo, no todo es crítica, y si asumimos que el mundo que se plantea en la cinta pudiera llegar a ser verdadero también hay una puerta de entrada y una invitación a temás típicamente filosóficos, como preguntarse ¿qué es realmente «lo» real? ¿Es nuestro cuerpo, nuestra mente, la combinación de ambos? ¿Y si no está tan mal convertirse en ese «yo» que soñamos, perfecto, hecho a semejanza de lo que queramos, volátil pero a la vez libre de ego? Si fuera posible, ¿por cuánto tiempo duraría? ¿Quién nos da o nos quita el derecho de ser nuestros propios dioses? ¿No ocurre acaso lo planteado en la película actualmente? ¿No existió desde siempre? Y desde ahí al infinito.

Inevitablemente al ver «The Congress» uno recuerda a películas emblemáticas de este tipo como «The Matrix» (1999), «Vanilla Sky» (1997), «Waking Life» (2001), o incluso «The Man From Earth» (2007). En el caso de «The Matrix», el éxito se debió a la mezcla de temas filosóficos y sociológicos con una trama y escenas de acción pura. En «The Congress» el contexto de drama familiar es lo que mantiene la cohesión y la escencia, aunque quizás sea este mismo camino y su narrativa lenta la que la lleva a ser un poco más floja y pueda espantar al espectador que busca acción y golpes al por mayor, aunque a mi me gustó. Todos los personajes (que no son muchos) hacen su papel de forma convincente y aportan lo necesario a la historia, destacando en esto Harvey Keitel, con un tiempo reducido en pantalla pero como dije anteriormente, apropiado.

En conclusión, se trata de una película atípica, una joya que brilla con colores propios. Quizás se le pueda llamar hasta anti-Hollywood, pero en realidad da para tantas interpretaciones que clasificarla simplemente en ciencia ficción o drama o propaganda (anti) política no le hace justicia. Es una de esas películas que invitan a pensar y en el mejor de los casos hacernos concientes de ciertas decisiones que tomamos cada día en nuestras vidas, por ejemplo, a qué y como nos enfrentamos al Internet y a las redes sociales cada vez que tomamos nuestro teléfono. Cabe mencionar que esta película se hizo en el año 2013, el mismo año en que Robin Wright volvería a acaparar miradas por su participación en la excelente serie «House Of Cards» en la que terminó siendo su protagonista. Pero claro, esa es otra y larga historia.

Enter Nowhere

2011 - Enter Nowhere

Director: Jack Heller
País: Estados Unidos
Traducción: Rumbo A La Nada
Año: 2011

«Welcome to our nightmare.»

Si hay algo que se puede agradecer en una película lanzada en la actualidad es la originalidad y por suerte acá nos encontramos con una cinta a la que le obra esta característica, a falta de efectos especiales, edición y actuaciones de primer nivel.

Emparentada de cerca con «The Butterfly Effect» (2004) y «The Man From Earth» (2007), entre otras películas de ciencia ficción que plantean temas profundos a partir de situaciones cotidianas, la película se desarrolla principalmente en una cabaña perdida en medio de un bosque en la que tres desconocidos sin aparentemente nada en común se encuentran e intentarán entender qué circunstancia de la vida los llevó a ese lugar, así como deberán aprender a sobrevivir y tolerarse entre ellos. Una mujer de clase alta, un adulto joven huérfano (interpretado por uno de los hijos del legendario Clint Eastwood, y cuyo parecido es innegable) y una ladrona de tiendas menores son los protagonistas quienes a partir del miedo por la situación y diferencias iniciales, descubrirán que no se encuentran en donde creen que están pero tampoco son tan lejanos; son paradojas y contradicciones de este tipo las que conducen la película. Cabe mencionar a la cabaña como un quinto protagonista pues es un elemento que les sirve de refugio ante su situación desesperada, así como ofrece respuestas y se mantiene omnipresente de una u otra forma a lo largo de la cinta.

El guión es uno de los puntos fuertes, pues se nos va entregando información sobre que está ocurriendo realmente de forma paulatina y en ocasiones no tan obviamente, haciendo referencia a elementos de la cultura popular que en ocasiones los protagonistas comparten y en otras no, así como nosotros como espectadores podemos conocerlas o quizás no. La introducción de un cuarto personaje ya en el medio de la cinta sirve para completar el círculo de respuestas a las muchas interrogantes planteadas en la primera mitad. Luego de que el misterio se ha aclarado, la película se vuelve un poco floja ya que intenta ser condescendiente consigo misma y dar conclusiones que no hemos pedido ni tampoco son necesarias, pues con la originalidad inicial demostrada ya la película estaba bien.

Como se dijo al principio, las actuaciones son un tanto débiles y poco convincentes por momentos, la edición también la hace perder cierta continuidad y la hace ver un poco más antigua de lo que es (fue hecha en el 2011), sin embargo, no logran empañar el balance final que hace de esta película una sorpresa y un buen momento que desafía nuestros cerebros sin llegar a agotarlos y que logra entretener mientras dura su historia.

2014 - What We Do In The Shadows

Directores: Jemaine Clement, Taika Waititi
País: Nueva Zelanda
Traducción: Lo Que Hacemos En Las Sombras
Año: 2014

«Yeah, some of our clothes are from victims. You might bite someone and then you think oh, those are some nice pants!»

«¡Hagamos una película de horror… de vampiros quizás?». «No, ya hay muchas así». «¿Y si hacemos una comedia tipo reality show?». «No, también hay muchas así». «¡Ya sé! Hagamos una comedia de vampiros tipo reality show!» ¿Habrá sido así de disparatada la génesis de este proyecto? Es imposible saberlo, pero luego de ver el histriónico y rimbombante resultado puedo imaginar que fue algo más o menos así. «What We Do In The Shadows» es una excelente comedia, fácil de situar entre lo mejor de la década.

Es la respuesta a la incógnita de una mente curiosa a cómo criaturas milenarias se adaptarían a los tiempos actuales, cómo sería su interacción con los humanos actuales (también con algunas criaturas sobrenaturales), su relación con la tecnología y las formas de diversión de los años dos mil, sus problemas cotidianos, sus alegrías y sus penas, etc. ¿Qué ocurre con los vampiros cuando no están seduciendo o alimentándose?

Son cuatro vampiros residentes en Nueva Zelanda los que abren las puertas de su morada y muestran su intimidad a un grupo de realizadores de un reality show (ausentes en pantalla durante casi toda la narración). Cada vampiro tiene sus características propias y distintivas pero queribles de igual manera, a los que pronto se suman más personajes que vienen a desequilibrar su existencia y a forzarlos a tomar decisiones pertinentes y a adaptarse a nuevas e hilarantes situaciones, entre las que se cuentan la aparición otros vampiros, una sirviente, un amigo humano tan solitario como ellos, un vampiro recién iniciado, un cazador de vampiros, y sobre todo sus enemigos naturales: los hombres-lobo.

A veces en formato entrevista, otras en cámara en mano o bien en planos generales y hasta raccontos, las escenas se suceden fluidamente y desarrollan la historia de manera agradable. Respetando y a la vez mofándose de los códigos vampíricos clásicos establecidos por la literatura, «What We Do In The Shadows» cumple de manera victoriosa un objetivo difícil de lograr: hacer reír a carcajadas aún cuando se basa en un tema que a muchos espectadores podría causar rechazo. Es por sobre todo un triunfo de la originalidad sobre la sobre-explotación de fórmulas repetidas y moribundas, pero a las que en casos como este, se les puede traer nuevamente a la vida de manera digna.

Housebound

2014 - Housebound

Director: Gerard Johnstone
País: Nueva Zelanda
Traducción: Confinados
Año: 2014

«You know, the closed mind is the worst defense against the paranormal.»

Hay ocasiones, muchas veces más frecuentes de lo que quisiéramos, en que las películas de horror defraudan. Ya sea por falta de buen gusto, malos efectos especiales, repetición de fórmulas ya probadas, exceso de pretensiones en el resultado y realización, o simplemente por falta de originalidad y agotamiento de recursos narrativos.

Hay esperanzas, afortunadamente, y esta vez vienen desde Nueva Zelanda. Sin embargo, encasillar a esta película dentro del género de horror sería una acción egoísta. Si bien en un comienzo se nos cuenta la historia de manera más o menos seria mientras nos sitúan en el lugar y contexto en el que sucederán los «horrores», ya desde las primeras manifestaciones paranormales podemos darnos cuenta de que la película no se toma tan en serio a sí misma, y tampoco deberíamos hacerlo como espectadores.

Es la historia de una casa en apariencia embrujada y también la historia de una apática protagonista forzada a recluirse en dicha casa como castigo penal junto a su extraña madre, a quienes pronto se suman más pintorescos personajes. Como ya mencioné, luego de los tres primeros cuartos de hora la historia muta a una comedia/suspenso sin nada de sobrenatural (contar esto no arruina las sorpresas de la película) pero con un mundo bizarro propio y disparatado en el que cualquier cosa puede ocurrir.

Una vez comprendido esto sólo queda entregarnos a una narrativa poco lógica pero bien hilada y sorprendernos con los contínuos giros que exhibe la trama, sin dejar de divertirnos con el constante humor negro bien logrado del que está impregnado el guión.

Como comentario final, «Housebound» resulta ser una película que cumple bien con el propósito de entretener y se deja ver muy en la senda del primer cine de Peter Jackson aunque con menos inocencia y mejores efectos especiales, y al terminar nos deja la sensación de habernos bajado de una montaña rusa llena de buenas sorpresas de las que poco podíamos haber imaginado al decidirnos a verla.