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2016 - Miss Peregrine's Home For Peculiar Children

Director: Tim Burton
País: Estados Unidos
Traducción: El Hogar De Miss Peregrine Para Niños Peculiares
Año: 2016

«¿Quieres saber qué me mato?»

Una de las primeras impresiones que podemos tener al ver esta película es que el director está tratando de volver a sus raíces con lo que esta vez nos está mostrando en pantalla después de unos cuantos años de películas con resultados un tanto erráticos, pero debemos ser cautelosos y darnos cuenta que eso sólo sería una proyección de lo que nosotros queremos que otra persona haga. Lo mismo pasa en diversas artes, particularmente en la música, en la que muchos fanáticos de un grupo o cantante esperan que al hacer nuevas canciones suenen como en sus primeros discos sin darse el tiempo de entender que una vez que un/a verdadero/a artista, de la disciplina que sea, ya hizo algo es poco probable que quiera repetirlo tal cual (pueden haber motvivos para hacerlo pero dejaremos fuera esos factores esta vez), es más factible y satisfactorio apreciar la nueva obra como se nos quiere presentar, cn aciertos y fallas.

Habiendo dicho esto puedo mencionar lo que es obvio: hay muchos elementos en esta película que pueden llevar a alguien a creer lo que mencionaba en el párrafo anterior, pero yo prefiero tomarlo como pequeños «regalos» que el director quiere hacer a su público. Con estos elementos me refiero a referencias a varias de sus películas más exitosas. Evidentemente el comienzo de la trama es muy estilo «Big Fish» pero también encontramos reminiscencias a «Edward Scissorhands», «Ed Wood» y algunas otras. También el estilo narrativo, que es el de contrastar el mundo de la fantasía con hechos la vida real en ocasiones bastante crudos (aquí el contexto es la segunda guerra mundial y el trauma la pérdida de un familiar muy querido) tampoco es algo nuevo en Tim Burton, además es una constante de su cine lo de mostrar un lugar donde pueden pertenecer aquellos que (sienten que) no encajan en el mundo normal.

La historia es la adaptación del libro del mismo nombre y cae muy bien en la realización del mencionado director, de hecho se siente como una retroalimentación en la que el cine de Tim Burton puede haber estimulado la creatividad de Ransom Riggs (el autor de la novela) y a su vez la novela sirve a Tim Burton para transformarla en fotografías en movimiento en su particular estilo. Quien no parece beneficiarse de esta aparente simbiosis es la guionista Jane Goldman, pues el guión es uno de los puntos débiles de la película, pero de esto hablaré más adelante.

Visualmente es impresionante, también una constante en el cine de Tim Burton pero en esta ocasión se nota un trabajo más que sobresaliente que permite que el director nos cuente el cuento de turno con comodidad. Básicamente la historia es la persecución de un grupo de niños con características peculiares por parte de unos seres de pesadilla que necesitan alimentarse de ellos. Ellos viven en un mundo de fantasía pero es posible acceder a él para quienes nazcan con alguna peculiaridad. Desde el «mundo real», un adolescente inadaptado encontrará esta conexión gracias a las fantásticas historias que su abuelo le contaba de niño y luego se convertirá en el héroe de la historia pero más importante, encontrará un lugar donde pertenecer. Nada muy fuera de lo común y tampoco es que podamos esperar algo diferente, y esto nos permite centrarnos más en el «cómo ocurre» más que en el «qué ocurre» lo que vemos en pantalla.

Aquí ya podemos empezar a analizar a los personajes: del protagonista no hay mucho que decir, está bien actuado y listo, no logra ser memorable y tampoco el desempeño del actor Asa Butterfield («Hugo» (2012), «The Boy In The Stripped Pyjamas» (2008)) ayuda mucho a sobresalir, pero lo que en realidad importa acá son los niños peculiares y sus habilidades, así como las de su cuidadora, Miss Peregrine (Eva Green) y sus enemigos. Acá es donde empiezan a aparecer problemas de adaptación de guión pues todos los personajes mencionados son muchos y el tiempo es muy poco (a pesar de que la película dura dos horas) para que todos puedan ser desarrollados y desplegar sus habilidades con comodidad, quedándonos sólo con una escena en algunos casos en donde vemos las peculiaridades de algún personaje. ¿Habría mejorado esto quitando algunos de ellos para enfocarse en el desarrollo de otros? Nunca podermos saberlo, pero también debemos aceptar que es una película con un enfoque netamente comercial con pinceladas de nostalgia al cine antiguo de Tim Burton (quien por cierto tiene un cameo en esta película). Quien sí se ve realmente a gusto en su papel de villano es Samuel L. Jackson, lo que también ayuda a mantener el argumento que aún dentro de los marcos de realización de esta película se pueden crear personajes memorables. Hay una historia de amor un tanto confusa y un poco forzada en la trama, pero resulta ser poco interesante y uno de los elementos que podría haberse decartado sin afectar mayormente la historia.

Con todo lo expuesto no quiero decir que es una mala película, de hecho me entretuve bastante viéndola y deja una buena impresión al terminar de verla; no es sobresaliente pero cumple con el objetivo de entretener, posiblemente incentivar la creatividad a un niño de esta generación y activar la nostalgia de adultos como yo.

Glass

2019 - Glass

Director: M. Night Shyamalan
País: Estados Unidos
Año: 2019

«Glass» es la conclusión de la trilogía de superhéroes del director M. Night Shyamalan. Una trilogía que comenzó el año 2000 con «Unbreakable», continuó el 2016 con «Split» y concluye con la presente entrega. Es una trilogía de superhéroes, pero está lejos de seguir los cánones usuales, cortesía de su creador y director, el cuál puso su sello personal y mucho cariño (apreciable a través de la pantalla) a su creación.

No vale la pena comentar mucho sobre las tramas de «Unbreakable» y «Split», pero sí es justo mencionar que una conclusión en la que se juntan personajes muy bien construídos genera altas expectativas en sus fans. Lo primero que uno podría pensar es que sin importar las circunstancias habrá un enfrentamiento entre David Dunn y La Bestia, ¿y quién saldría vencedor de esta batalla? ¿Qué función tendría la mente maestra de Mr. Glass? ¿Qué clase de ritual vemos en el trailer y cómo llega a resolverse?

Todas estas preguntas encuentran su correspondiente respuesta a lo largo de la película a un ritmo más bien moderado, lo que le ha valido las críticas de espectadores más ansiosos. Pero también está el factor del director, cuya creatividad es casi un personaje más en cada una de sus películas (con evidentes resultados dispares), y que en esta ocasión se despliega de manera eficiente para ofrecernos un descenlace de la trilogía que podría haber descansado en la construcción previa de los personajes y haber sido bastante obvio pero que intenta entregar un poco más allá alejándola, nuevamente, de los cánones clásicos de las películas de superhéroes. Si esta narrativa es buena o no, eso queda a gusto de los espectadores. Por mi parte me declaro conforme con lo visto.

Otro aspecto que aprecio de esta película es el poder que se les da a los personajes secundarios, cada uno en su rol de soporte pero que adquieren protagonismo y un rol activo en la historia que se cuenta. Con ellos me refiero a la madre de Elijah Price, al hijo de David Dunn y a Casey como sobreviviente/única amiga de Kevin Wendell Crumb. La inclusión del personaje de la Dra. Ellie Staple parece forzada y azarosa en principio, pero una vez que la cinta revela sus secretos comprendemos su relevancia en la trama.

Si bien a estas alturas de la trilogía «Glass» era una esperada película que gozó de buenas campañas publicitarias y amplia distribución comercial, además de ser una franquicia ya reconocida y con voz propia, es agradable que aún con todos estos factores el resultado haya sido acorde a los pilares que fueron plantados hace casi veinte años. Un cierre digno a una carta de amor de parte de M. Night Shyamalan escrita durante veinte años, un amor incondicional a los comics y superhéroes que no sólo se quedó en la crítica, sino que planteó ideas innovadoras y frescas en un campo donde parecía que la innovación era imposible.

A Quiet Place

2018 - A Quiet Place

Director: John Krasinski
País: Estados Unidos
Traducción: Un Lugar En Silencio
Año: 2018

Lo primero que llama la atención de «A Quiet Place» es su propuesta. Es original: no todos los días una película que apela al silencio como título y como protagonista de su historia aparece con publicidad masiva y se proyecta en las cadenas de cine comercial. Además es protagonizada por dos actores conocidos y que además son pareja en la vida real (Emily Blunt y John Krasinski). En total no son más de siete u ocho los actores involucrados y luego el silencio. Más que suficiente para hacer una película interesante.

Pero, ¿de qué trata? En un futuro post-apocalíptico en donde la civilización como la conocemos está destruida, los pocos sobrevivientes que quedan deben llevar una vida en total silencio pues a la menor alarma de ruidos fuertes aparecen unas poderosas e implacables criaturas totalmente ciegas pero sensibles al ruido, que no dudan en asesinar y devorar a sus víctimas. Así de simple es la trama, no se nos explica cómo la humanidad llegó a este punto ni tampoco el origen de las criaturas, sólo con el correr de la película obtenemos muy escuetamente un poco más de información sobre sus características.

Existen muy buenas películas hechas a partir de premisas simples en las que a partir de ellas se logra tocar temas sociales, sociológicos, políticos y filosóficos con gran profundidad. No es el caso de «A Quiet Place», pues lo que obtenemos es una historia linear y muy predecible en la que seguimos la vida de una familia compuesta por ambos padres (la pareja protagonista) y sus tres hijos. A partir de una tragedia familiar al comienzo de la cinta nos involucramos con ellos y seguimos sus silenciosas vidas. No es que esté mal plantear un drama familiar en este contexto, el problema es que los conflictos son demasiados simples y se resuelven de las maneras más obvias y clichés que hemos visto en más de cien años de industria cinematográfica. Hacia la mitad de la cinta nos damos cuenta que el contexto de drama del comienzo es más bien una excusa para llegar rápidamente a las escenas de acción y combate descarnado contra las criaturas abominables que siempre están ahí, al acecho ante cualquier ruido. Las reglas se vuelven simples y sólo nos queda ver cómo los frágiles miembros de esta familia se convierten en valientes y capacitados guerreros que harán frente a la fuerza bruta de sus monstruosos enemigos.

Una vez que dejamos de prestar atención al incipiente lado humano del guión, quedamos libres de presenciar cómo la familia protagonista debe defenderse de las criaturas haciendo valer su ingenio y las armas con las cuentan. Los protagonistas humanos se van desvaneciendo y los sustos baratos a través del ruido sorpresivo y los efectos especiales se apoderan de la cinta. Aún más, hacia el final se deja establecido todo el escenario para una inminente segunda parte, ya anunciada para el año 2020 (o cuando sea que se pueda estrenar).

Si lo que se busca es una película de acción promedio con un contexto levemente diferente del típico escenario gansters/pandillas/policías corruptos/hombres pacíficos forzados a hacer uso de la fuerza, etc. esta película está bien. Sin embargo, para quienes buscan un desarrollo de personajes y un guión contundente y con algún mensaje que quede con el espectador más allá de la película, eso no se encuentra aquí, y conviene recordar películas como «The Road» (2009), que con elementos iniciales similares a los de «A Quiet Place» hacen mucho más y están mejor logradas que este soso mundo silencioso.

The Hit

1984 - The Hit

Director: Stephen Frears
País: Inglaterra
Traducción: La Venganza
Año: 1984

«Es sólo un momento. Estamos aquí, luego no estamos y estamos en otro lugar… quizás. Y es natural como respirar, ¿por qué deberíamos asustarnos?»

La película comienza con el juicio en Inglaterra a un gangster quien delata a todos sus compañeros de fechorías a cambio de mantener su libertad. Luego, diez años más tarde vemos a nuestro protagonista viviendo una vida aislada y tranquila en una pequeña villa en algún punto remoto en España. Pronto un grupo de bandidos de poco monta asalta la casa donde vive pero su real intención es secuestrar al ex-gangster para entregarlo a dos asesinos a sueldo contratados por sus ex-colegas y llevarlo de vuelta a Inglaterra para pagar por su traición. Es en este moemnto cuando recién comienza la propuesta de «The Hit».

Parece un comienzo bastante común, repetido y nada sobresaliente, y lo es, pero conociendo el nombre del director involucrado inmediatamente sabemos que es sólo la excusa para mostrar un estudio de personajes en donde lo que menos termina importando es el género de acción del que está revestida la cinta.

Una vez que el protagonista y sus dos secuestradores se encuentran reunidos, agregando a ellos una protagonista femenina que se suma a mitad del largometraje, comienza rápidamente lo que realmente quiere mostrar el director: el momento psicológico en que cada personaje se encuentran al momento de la acción, qué los llevo a ello y cómo sus personalidades determinarán los destinos de cada uno, destinos que distan de lo predecible.

Como ya he escrito sobre otras películas, cuando se trata de películas basadas en estudio de personajes, no sólo la pericia del director y la fortaleza del guión es la que las sustenta, sino que deben ir interpretadas a la altura. En este caso los actores destinados a esa tarea son un debutante Tim Roth en el papel de Myron, un joven y violento gangster quien tiene como jefe a otro ganster más experto y encargado de dirigir cada acción de este «trabajo» interpretado por un John Hurt (ya experto en actuación en la vida real); Terence Stamp en el papel del tranquilo y reflexivo secuestrado quien observa con detención y calma cómo se lleva a cabo el trabajo de sus secuestradores y hasta coopera con ellos; y Laura del Sol en el rol femenino, quien no sólo esta para adornar la cinta (como suele suceder en este tipo de películas) sino que tiene una notoria evolución e injerencia en el desarrollo de la trama.

Una vez que despega la película se transforma en una road movie que se desarrolla a través de los bellos paisajes rurales de España y en ocasiones en las ciudades que cruzan, en donde los peligros reales no vienen desde el exterior sino desde los conflictos personales que enfrenta cada uno de los protagonistas. La policía se muestra inoperante y siempre muy atrás en la persecución, y en varias ocasiones el secuestrado y la joven española también secuestrada de rebote pueden escapar, sin embargo esto no ocurre pues lo que se quiere mostrar justamente es que podrían escapar de cualquier peligro externo, pero nunca de ellos mismos.

Como mencioné anteriormente, el protagonista se muestra siempre tranquilo y entregado a un destino que sabría que alguna vez vendría por él y para el que se preparó durante diez años, entregando de tanto en tanto perlas de sabiduría que obtuvo cultivándose en la lectura durante mucho tiempo. Myron, el joven secuestrador es violento y ansioso por realizar su primer trabajo de buena manera para escalar en su «profesión», sin embargo se verá afectado y confundido por la interacción con los demás personajes. El personaje de Laura del Sol está correctamente presentado como una joven española llena de belleza y astucia femenina que logra confundir e incidir en las decisiones que toman los demás protagonista. Sin embargo, quien lleva gran parte de la carga de la es John Hurt (quien a esas alturas ya era un veterano en la actuación tras haber participado en películas como «Midnight Express» (1978), «Alien» (1979), «The Elephant Man» (1980), y «1984» (1984)), quien hace el papel del gangster encargado de llevar el trabajo a cabo, quien se muestra en principio como un calculador y seguro asesino a sangre fría quien a lo largo de la trama se va mostrando dubitativo y permeable a los comportamientos de sus exóticos compañeros de ruta.

Dicho esto, parece que estuviera hablando de una película que merece el título de clásico instantaneo pero sin embargo no lo es, pues por más que los actores representen bien la visión del director en cuanto a lo que se quiere mostrar como a los personajes en sí, el ritmo de la película es muy lento para una película de acción y en ocasiones muy rápido para una película contemplativa. Se entiende que son dos formas de narrativa difíciles de juntar en una hora y media y esta dificultad se nota. No es una mala película tampoco y es clara en lo que quiere mostrar.

Un protagonista menor pero que no pasa desapercibido es la música, compuesta por un muy bien elegido Paco de Lucía. Si bien no está presente en todo momento, sus intervenciones son notorias sin llegar a molestar y le dan el ambiente «español» necesario a pesar de que casi todos sus protagonistas y la historia no tienen que ver con España.

Street Fighter

1994 - Street Fighter

Director: Steven E. de Souza
País: Estados Unidos
Año: 1994

«Worker ants scurrying about with their pitiful weapons, afraid of the purity, of unarmed combat!»

Para hablar de «Street Fighter» como película separándola del videojuego de la que deriva primero debemos establecer el contexto en que fue concebida y realizada: En la década de los ochenta la industria de los videojuegos creció de manera exponencial en el mundo y naturalmente los juegos fueron haciéndose más complejos en sonido, gráficos, variedad y principalmente guión. En este contexto apareció el juego «Street Fighter II», que era la continuación de, obviamente, «Street Fighter», y significó un gran avance respecto a su primera parte por las mejoras en los aspectos mencionados anteriormente pero principalmente en cuanto a incluir peleadores de diversas partes del mundo con una historia coherente que los llevaba a participar en lo que finalmente se traducía en repartir golpes hasta que el oponente cayera en  aproximádamente sesenta segundos. Las historias eran simples y tenían una conclusión si uno llegaba a derrotar al villano final (M. Bison), la cual era simple pero era todo lo que los niños y jugadores de ese entonces necesitábamos para cautivarnos con el juego. La industria comercial del cine vio en este creciente mundo de los videojuegos la posibilidad de hacer dinero rápido y fácil y así fue como en la década de los noventa se hicieron varias adaptaciones de videojuegos a la pantalla grande con resultados generalmente reprobables y en otros un derecho fracaso (Super Mario Bros., 1993). En la década de los dos mil y hasta la actualidad continúan adaptándose guiones de videojuegos a la pantalla grande, sin embargo, la progresiva complejidad de los mismos y las nuevas directrices del cine hacen la tarea aún más difícil. Pero esa es otra historia, volvamos a los noventa.

Todo el contexto del párrafo anterior me sirve para defender que «Street Fighter» sí es una buena película dentro de los márgenes que tenía para desarrollarse, tanto desde la trama inicial del videojuego como por el contexto cinematográfico en que se hizo. La historia es simple: En Shadaloo, un país dominado por el demente tirano M. Bison, se produce el secuestro y posterior irrisoria petición de rescate de un grupo de gente, entre los cuáles se encuentran algunos de los personajes protagonistas del videojuego. En particular en este grupo se encuentra Carlos «Charlie» Blanka, para quien Bison tiene planes diferentes. Esto  hace que el coronel Guile (Jean-Claude Van Damme) llegue a poner órden a las cosas. Lo demás se deduce sólo y no es necesario ser adivino para conocer el final sin siquiera ver la película. Comienzan a aparecer los estereotipados  peleadores del videojuego, tan estereotipados como en el videojuego; los diálogos son clichés y no resisten segundas lecturas tal como en el videojuego, a medida que cada personaje se ve forzado a pelear van mostrando los movimientos y poderes que estamos acostumbrados a ver en el videojuego, y así en adelante, no hay grandes sorpresas pero sí una buena hora y media que nos entretiene sin sacarnos fuera de nuestra zona de comodidad sino que apela a nuestra nostalgia de forma amistosa y lisonjera.

Con todo lo que perdono a la película, no puedo dejar de mencionar como puntos bajos la cosificación que se hace de las mujeres, aunque en los noventa era algo aparentemente normal y que no levantaba polémicas aunque a algunos sí nos molestaba y lo encontramos demás. Chun-Li pasa de ser una reportera brillante con habilidades para pelear y sed de venganza a un simple objeto de deseo para Bison, Cammy, quien pudo tener mayor y mejor protagonismo pasó a ser una débil admiradora de Guile, desaprovechando a la cantante y ocasional actriz Kylie Minogue por completo. Blanka y Dhalsim, pese a ser partes del eje principal de la trama no llegan nunca a pelear, y ya están incluidos en una película de acción derivada de un videojuego de peleas es imperdonable que no tengan su minuto de gloria peleando.

Si bien los protagonistas indudables del videojuego son Ryu y Ken, en la película pasan a un segundo plano cediendo el protagonismo a Guile y al villano Bison, muy bien interpretado por el actor Raul Julia en el papel del villano loco y autoendiosado, sin saber que sería el último papel de su carrera (falleció al poco tiempo de terminar de filmar sus escenas). Él es lo mejor de la película sin dudas. Las secuencias de peleas también están bien logradas, hechas bajo la cinematografía típica de las películas de acción pero que permite una buena apreciación de, por ejemplo, tres peleas al mismo tiempo en la parte final de la película. Los personajes reflejan sus movimientos y poderes típicos del videojuego de forma apropiada con algunas perdonables licencias.

Si tal como yo, quien lee estos comentarios es alguien que puede perdonar lo errático, cliché y rimbombante de la película y logra verla con la misma ingenuidad con la que alguna vez nos paramos frente a alguna máquina de arcade de «Street Fighter II» sin cuestionar nada sino que con la simple intención de disfrutar un rato apretando botones para derribar a algún oponente, entonces sí se puede disfrutar esta película e incluso afirmar que resiste el paso del tiempo decentemente. Al menos yo no puedo dejar de verla si me la topo de casualidad por ahí. Es la pureza del combate sin armas, nada más.

The Foreigner

2017 - The Foreigner

Director: Martin Campbell
País: Inglaterra/China/Estados Unidos
Traducción: El Implacable
Año: 2017

«Politicians and terrorists, they are just two ends of the same snake.»

Uno de los recursos usados en el mundo del cine y que normalmente funciona es el de tomar actores veteranos populares en décadas anteriores, por ejemplo, de los ochenta o noventa, y hacer con ellos alguna película del mismo tipo de las que los hicieron conocidos, sacándolos de la nostalgia y del olvido y haciéndolos vigentes otra vez demostrando que el paso de los años no merma sus capacidades sino que las hace más poderosas. Ahí tenemos a Mickey Rourke en «The Wrestler» (2004), Jean Claude Van-Damme en «JCVD» (2008), Bruce Willis en sus últimas revisiones de «Die Hard», Sylvester Stallone y sus cierres y expansiones de «Rambo» y «Rocky», sólo por mencionar algunos ejemplos. También cabe mencionar que este tipo de películas se daba mayoritariamente con actores varones (valga la redundancia) pero también se va dando con mayor frecuencia con actrices, siendo la fallecida Carrie Fisher en «Star Wars» un buen ejemplo.

Había un gran ausente en toda esta fiesta y es quien protagoniza la película y la crítica de hoy, se trataba de Jackie Chan, de quien sólo basta nombrarlo para rememorar una época gloriosa del cine de acción y de artes marciales. Películas que generaron bastantes ganancias e inspiraron a miles de personas a instruirse en disciplinas de defensa personal y hasta caminos espirituales. Jackie Chan nunca dejó de actuar en películas pero quizás por querer demostrar ser multifacético o para no repetirse, o quizás sólo por razones monetarias, se mantuvo alejado de los roles clásicos con los que era asociado, hasta ahora.

«The Foreigner» es la historia simple de un hombre que busca venganza por la muerte injusta de su hija. Nada más que eso. Claro, en el desarrollo de la historia se intenta hacer la trama más compleja desenmarañando una compleja trama política y este objetivo se logra decentemente, aunque los personajes siempre son bastante planos y la trama es siempre muy obvia. No hay nada de malo en esto, porque quien vea esta película no debería buscar la reinvención del cine sino disfrutar de una simple historia de acción, en donde la acción está bastante bien desarrollada, la tensión es constante y no perdemos tiempo en intentar atar cabos sueltos del guión: todo está ahí para desencadenar en escenas de acción bien logradas. Por supuesto, y comprendiendo a lo que vamos, está ahí lo que esperamos de Jackie Chan: a sus más de sesenta años sigue siendo un ejército de un solo hombre capaz de enfrentarse a cuanto rival y organización se plante frente a él y sus objetivos. Tenemos las clásicas escenas de artes marciales pero también demostraciones de lo que sólo la experiencia puede aportar al combate, algo muy acorde al personaje que representa el protagonista. Sólo durante los primeros cinco minutos, que es cuando se sientan las bases de la trama, vemos a Jackie Chan usar algunas expresiones faciales, luego sólo veremos el rostro de un hombre destruido por las injusticias de la vida y con un solo propósito: venganza. Pero una vez más, no necesitamos más desarrollo actoral que esto, lo que queremos es acción.

Como contraparte tenemos a Pierce Brosnan en el papel del villano clásico: un político con pasado oscuro quien eventualmente será expuesto y derrotado por nuestro héroe. Usando un horrible acento irlandés, a pesar de ser él mismo actor de origen irlandés, es el personaje que más actúa en la película, al tener que mostrar a alguien con diferentes rostros para cada tipo de situación, un mentiroso y manipulador que no podrá hacer frente a un hombre noble con intenciones simples, ni siquiera a pesar de tener incontables recursos a su disposición.

Entendiendo todo esto, esta es una buena película de acción, que toma lo mejor de las historias clásicas de este estilo y las moderniza un poco subiendo el tono de violencia y amargura de los protagonistas, algo acorde a nuestros tiempos pero sin olvidarse de dar espacio a las intenciones nobles y sinceras de quien tiene un propósito en mente, algo que también debería mantenerse vigente dentro y fuera del mundo del cine.