Director: Brandon Cronenberg
País: Canadá
Año: 2020

«No puedo tener a mi artista estrella desmoronándose»

En las primeras escenas y sin ningún preámbulo vemos a una mujer realizarse una especie de cirugía en la cabeza, luego cometer un asesinato a sangre fría y finalmente intentar suicidarse de un disparo en la boca no sin antes pronunciar con voz firme «Sácame»; no consigue suicidarse pero termina muerta a balazos por agentes policiales. De esta manera se presenta el mundo de «Possessor», una película de horror y ciencia ficción con una historia simple pero compleja en su realización.
Inmediatamente después de la escena previamente descrita aprendemos que en realidad la mujer del asesinato se encontraba «poseída» por otra mujer a través de un sofisticado sistema que posibilita que alguien más tome el control de nuestro cuerpo y esta tecnología está en manos de una empresa de alto calibre que realiza estos asesinatos por cuantiosas sumas de dinero. Después de este trabajo, la agente que en realidad comete los crímenes toma un breve descanso y visita a su familia antes de tomar su siguiente misión. Vamos entendiendo que no todo está bien en su personalidad, lo que llevará a tener dificultades y esto desencadena las conflictos de la película.
Como escribí anteriormente una vez que logramos decodificarla se trata de una historia bastante simple pero contada de manera que puede confundir a los espectadores que no estén dispuestos a poner atención a la información que se nos va entregando lentamente. Sin ser excesivamente larga (una hora y curenta minutos de duración) puede hacerse más cansadora y pesada de ver por su estilo de narrativo y visual.
Cabe mencionar que el director es Brandon Cronenberg, hijo de David Cronenberg, un director reconocido por hacer del cuerpo humano el hogar de sus historias de horror desarrollando un estilo que sería denominado «horror físico», una variante bastante efectiva. Su hijo continúa su legado pero con estilo propio de manera que la obra de su padre queda como referente sin molestar ni obscurecer la película que estamos presenciando. Por esto mismo esta historia es muy visual y este aspecto está muy bien logrado, por supuesto con muchos efectos especiales pero que resultan bien hechos y funcionales a la trama, enfatizando el concepto de horror físico mencionado expresado, en este caso, a través de la posesión de cuerpos. A medida que la película va avanzando vamos presenciando diversas escenas de pesadilla en la medida que no todos los planes de los protagonistas van resultando como querían y sus personalidades se entrelazan violentamente.
Otro punto fuerte a destacar es la actuación de los dos protagonistas principales, interpretados por Andrea Riseborough y Christopher Abbott, quienes sin exagerar mucho logran convencernos de sus roles que son particularmente difíciles, pues se trata de interpretar las personalidades de otro en un contexto dramático y en ocasiones estas personalidades van cambiando rápidamente. Es decir ambos actores son convincentes interpretando el rol de su personaje y el del otro, por extraño que parezca decirlo pero pertinente a la película.
Para concluir puedo decir que es una película entretenida, no ofrece una idea realmente original pero logra contarse bien y aprovecha de buena manera los recursos de la época (año 2020) para contar una historia que invita a verla otra vez para prestar atención a todos sus detalles y que cimenta el nombre del director como alguien competente y efectivo en la actualidad.