2014 - Housebound

Director: Gerard Johnstone
País: Nueva Zelanda
Traducción: Confinados
Año: 2014

«You know, the closed mind is the worst defense against the paranormal.»

Hay ocasiones, muchas veces más frecuentes de lo que quisiéramos, en que las películas de horror defraudan. Ya sea por falta de buen gusto, malos efectos especiales, repetición de fórmulas ya probadas, exceso de pretensiones en el resultado y realización, o simplemente por falta de originalidad y agotamiento de recursos narrativos.

Hay esperanzas, afortunadamente, y esta vez vienen desde Nueva Zelanda. Sin embargo, encasillar a esta película dentro del género de horror sería una acción egoísta. Si bien en un comienzo se nos cuenta la historia de manera más o menos seria mientras nos sitúan en el lugar y contexto en el que sucederán los «horrores», ya desde las primeras manifestaciones paranormales podemos darnos cuenta de que la película no se toma tan en serio a sí misma, y tampoco deberíamos hacerlo como espectadores.

Es la historia de una casa en apariencia embrujada y también la historia de una apática protagonista forzada a recluirse en dicha casa como castigo penal junto a su extraña madre, a quienes pronto se suman más pintorescos personajes. Como ya mencioné, luego de los tres primeros cuartos de hora la historia muta a una comedia/suspenso sin nada de sobrenatural (contar esto no arruina las sorpresas de la película) pero con un mundo bizarro propio y disparatado en el que cualquier cosa puede ocurrir.

Una vez comprendido esto sólo queda entregarnos a una narrativa poco lógica pero bien hilada y sorprendernos con los contínuos giros que exhibe la trama, sin dejar de divertirnos con el constante humor negro bien logrado del que está impregnado el guión.

Como comentario final, «Housebound» resulta ser una película que cumple bien con el propósito de entretener y se deja ver muy en la senda del primer cine de Peter Jackson aunque con menos inocencia y mejores efectos especiales, y al terminar nos deja la sensación de habernos bajado de una montaña rusa llena de buenas sorpresas de las que poco podíamos haber imaginado al decidirnos a verla.