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2020 - Nadie Sabe Que Estoy Aqui

Director: Gaspar Antillo
País: Chile
Año: 2020

«¿Quieres que te muestre lo que piensa la gente de tu videito?»

Esto lo he escrito antes pero vale la pena recordarlo: en las últimas dos décadas la calidad del cine chileno ha subido muchísimo, con películas que ya es costumbre compitan en festivales internacionales y hasta hay una ganadora del premio Oscar, lo que hace que cada nuevo lanzamiento sea mirado con altas expectativas. ¿Se cumplen esto en el caso de «Nadie Sabe Que Estoy Aquí»? Veamos.

Es la primera película chilena con el sello Netflix, protagonizada por Jorge García y Luis Gnecco, producida por Pablo Larraín, todos nombres que tienen prestigio internacional (a pesar de que he criticado negativamente algunas películas de Pablo Larraín), también cuenta con Gaspa Antillo en su debut como director. Es la historia de Memo, un hombre de físico corpulento que vive en los alrededores de Llanquihue con su tío, no quiere saber del mundo exterior y habla muy poco, además de tener el pasatiempo de entrar a casas de lujo inhabitadas y pretender vivir una vida que le es ajena. De a poco nos vamos enterando que tuvo una niñez en la que pudo ser un gran niño prodigio del canto, pero esto no ocurrió y le dejó un gran trauma que aún no puede superar. Por supuesto, ocurre un acontecimiento en la vida actual de Memo que lo obliga a salir de su aislamiento, conocer más gente y comunicarse con el mundo exterior, lo que traerá inesperadas consecuencias y finalmente lo obligarán a enfrentar los fantasmas de su pasado.

La película cuenta con una excelente fotografía y hace excelente uso de los colores para mostrarnos los estados emocionales de Memo, frecuentemente representado por el color rojo excepto en los momentos en que encuentra redención. Los hermosos paisajes del sur de Chile y la elección de filmar varias escenas con drones ayudan a reforzar el impacto visual y a narrar la historia, la que tiene un buen comienzo y una promisoria premisa, pero que a mi gusto se queda en contarnos una historia demasiado simple y en un lenguaje que intenta recurrir a la lentitud y silencio para darle mayor profundidad, lo que desde mi punto de vista la hace ver más pretenciosa de lo que debió ser y nos fuerza a conectarnos con nuestra parte emocional para evitar juzgarla desde otros puntos de vista. Esto no funcionó conmigo por lo que no me gustó tanto como quería. Digo esto porque en varias partes de la película pasé de dejarme llevar por la buena fotografía a casi ver el guión en pantalla y estar leyéndolo. Peor aún, pude anticiparme varias veces a la siguiente línea o escena, o dónde cortarían y qué vendría después. Yo no tengo superpoderes ni soy tan experto en cine, por lo que cuando esta situación ocurre me desmotiva y tiendo a distraerme y pensar en que se trata de otro caso en que una buena idea es desperdiciada. La película dura una hora y media aproximádamente, pero se puede ver perfectamente sólo la primera hora y adivinar lo que viene en la media hora siguiente lo que puede ser satisfactorio para ciertos espectadores pero no para mi. La actuación es buena y sobresale por ser una película con pocos diálogos, pero los diálogos no son memorables y las pistas sobre la historia pasada de Memo se nos entrega de manera gradual para ir armando un rompecabezas que no resulta ser tan complicado. Usa elementos del mundo actual como las redes sociales y la búsqueda de algunos medios de comunicación de historias llamativas con el propósito de ganar un poco más de audiencia, además del caso de los «niños prodigio», sin medir en las consecuencias que puede dejar en los seres humanos.

Para terminar, es una película que mantiene los estándares internacionales que ha alcanzado el cine chileno pero no aporta en su evolución. Celebro que sea una historia original en principio pero no su desarrollo. No es una hora y media de tiempo perdido pero tampoco es recomendable para cinéfilos más exigentes.

La Casa Lobo

2018 - La Casa Lobo

Directores: Cristóbal León y Joaquín Cociña
País: Chile
Año: 2018

Es difícil hablar de algún producto cinematográfico proveniente de Chile sin mencionar un poco de la historia de esta expresión artística en este país. Se puede hablar y analizar mucho, pero por ahora basta con decir que luego del largo apagón cultural vivido en el país producto de la dictadura militar lentamente comenzó a rearmarse esta industria y a lanzar cintas, las cuales debido a ser en general monotemáticas y girar en torno al histórico trauma vivido por el país, sumado a diversos problemas técnicos y a la dicción de los actores en las películas (que generalmente intenta evocar el habla popular pero que termina en audios difíciles de entender para los propios chilenos e imposibles para otros hablantes del idioma español) terminaron por aburrir a un público masivo e implantaron la idea de que «el cine chileno es malo», idea difícil de revertir y que aún prevalece en muchas personas. Sin embargo, es justo decir que desde la década del 2000 en adelante ha habido mejoras técnicas considerables en las producciones y una variedad más amplia de géneros en las historias que se cuentan, logrando de cuando en cuando, y afortunádamente cada vez más frecuentemente, producir productos de verdadera calidad que suelen ser premiados en festivales y publicaciones fuera de Chile, y luego de esto son valorados, aún parcialmente, en su propia tierra.

Así, en el año 2018 podemos encontrar películas de variedad temática y excelente factura técnica como la que da origen a este comentario: «La Casa Lobo». Básicamente es un cuento de terror realizado en stop motion, pero ¿qué la hace especial? Veamos:
Primero, la elección de la técnica stop motion y la dedicación puesta en ella para lograr el producto final, el cuál tomó varios años en ser terminado. Junto a le película se lanzó una exhibición con los sets y diversos elementos usados para hacer la película, además de un libro con imágenes de la misma, lo que me parece bastante justo como complemento a la cinta. Debido a la historia que se cuenta y el cómo se narra, es evidente los esfuerzos de los directores y su equipo por llevar el mundo de pesadilla que estaba en sus mentes a la realidad. Sólo ellos saben si están totalmente satisfechos con lo obtenido, pero como público puedo decir que se trata de stop motion de altísima calidad.

Segundo, la intención de lograr traspasar un mundo de pesadillas a la cinta está bien logrado. La película es justamente eso: un larga pesadilla de poco más de una hora de duración en la que la imaginería, cambios en los personajes y su fisonomía y la vida de la propia casa (protagonista importante) nunca cesa, haciendo de cada escena algo inquietante y al final nos deja con mucho qué procesar y analizar en nuestras propias mentes, logrando así el objetivo de conectar la motivación de los creadores de la película con la parte creativa de cada espectador.

Tercero, si bien la película es una larga narración onírica, no deja de tener raíces en la realidad pues dice estar basada en hechos reales. Además, aunque no se dice diréctamente, está evidentemente relacionada a la Colonia Dignidad, ese misterioso y escabroso reducto alemán que aún existe en Chile. De hecho la película comienza con imágenes reales filmadas por la Colonia para tratar de mostrar la vida allí y limpiar su imagen pública, lo que sin embargo termina por hacerla más tenebrosa. Es el punto de partida inicial ideal para una cinta de terror como lo es «La Casa Lobo».

Los tres puntos anteriores sirven para mostrar que se trata de una película especial, sin embargo también tiene una gran falencia: no hay balance en la historia que se quiere contar y el cómo se cuenta en favor de lo segundo. Es decir, los primeros minutos de la película sirven para situar el escenario y la forma de contar la historia como en toda película, pero luego de que nos habituamos a su narración esperamos ver un desarrollo de la histroia que nos cautive y esto no ocurre, la historia se narra de forma lenta y muy confusamente, lo que hace que a ratos perdamos el hilo y el interés por la trama mientras a la vez que los estímulos visuales no se detienen y se vuelven vertiginosos. Probablemente esto se debe a una decisión de sus creadores de cómo mostrar su película, pero como dije, el resultado se aprecia visiblemente impecable pero confuso en su narración.

«La Casa Lobo» es poco conocida en Chile a pesar de que a la fecha (Enero de 2019) aún se exhibe en cines, ha sido premiada y destacada en el extranjero y es una cinta recomendable para conocer del desarrollo del cine en Chile, lo que se aprecia saludable pero aún débil en cuanto a la forma de narrar historias.

Desastres Naturales

2014 - Desastres NaturalesDirector: Bernardo Quesney
País: Chile
Año: 2014

«Desastres Naturales» es una película que podemos clasificar dentro del «nuevo» cine chileno, el que comenzó a gestarse a mediados de la década pasada, y cuya principal característica es la falta de obligación de hacer menciones a la historia reciente del país y que se abre a temáticas diversas y descomprometidas de institucionalidades y lineamientos corporativos.
Dicho esto es más fácil comprender las libertades narrativas que encontramos en la película.
La trama se desarrolla en alguna escuela rural, presumiblemente del centro-sur de Chile, y en la primera escena vemos a una dama (en todo el sentido de la palabra) cruzando un potrero, lenta pero dignamente, caminando en dirección a la cámara. Así pronto descubrimos que se trata de una profesora ya entrada en años que se dirige hacia el que ha sido su lugar de trabajo por toda una vida.
Luego viene una sucesión de eventos a veces lógicos y otras no tanto que nos muestran que en cada ecosistema social, por pequeño y apartado que se encuentre, existen conflictos superficiales que sólo son la fachada de otros subyacentes que pueden ser mucho más graves y derivar en cualquier momento en un desastre natural.
En este caso el punto de partida es la búsqueda de respuestas al despido injustificado de la profesora protagonista, lo que traerá a la luz otros conflictos internos del establecimiento y finalmente desencadenará una revolución estudiantil local (que logra verse más efectiva que las revoluciones estudiantiles símiles de la vida real).
Hay pocos personajes pero están todos bien posicionados, destacando la profesora y directora protagonistas, fuentes de protagonismo y antagonismo respectivamente. Los diálogos, en general, son directos y no incurren en distracciones innecesarias. La película cuenta con un buen ritmo narrativo y no excede la hora y veinte minutos de duración, por lo que no se vuelve tediosa y se puede seguir el hilo coherentemente. Los esporádicos efectos especiales y transiciones no molestan pero sí hay unas cuántas escenas oníricas agregadas que se ven innecesarias. En mi opinión, el punto más bajo es la música pues si bien la mayor parte corresponde a artistas chilenos, se escuchan fuera de lugar y un tanto forzados en su aparición.
Ya hacia el final, en el momento más tenso y cuando el conflicto parece no tener solución, el director y/o guionista nos sorprenden con un giro inesperado y sorprendente, bastante acertado desde el punto de vista docente pues alude a algo que es como «la criptonita de los profesores» pero que no puedo revelar porque arruinaría la sorpresa. Personalmente, como docente de profesión, puedo entenderlo perfectamente y a la vez agradecer de cierta manera la realización de esta película, pues como escribí al principio, es agradable ver que el cine chileno se abre a temáticas variadas y en este caso, olvidadas por las autoridades y la sociedad en general.

2011 - Violeta Se Fue A Los CielosDirector: Andrés Wood
País: Chile
Año: 2011

No voy a entrar en detalles sobre lo ingrato que es mi país, Chile, con sus artistas. Incluso con los más grandes, a quienes venimos a rescatar y reconocer mucho después de lo debido. Ésta película es un pago merecido a la vida y obra de esta gran mujer, y es un retrato bien hecho, aunque no llega al misticismo de una Monalisa. El director Andrés Wood hizo una película correcta, correctísima, casi al punto de considerarla obra maestra, si no es por la falta de ese elemento clave que hace que de un momento a otro lo llamemos «el sello del director», eso no existe (aún).

La película comienza y termina con la misma escena (recurso usual), que es el ojo agónico y reflexivo, pero nunca muerto, de Violeta Parra, y luego nos sumerge en un racconto variado de diversos momentos  relevantes de la vida de la artista, desde su niñez hasta su temprana muerte, todo retratado con excelente fotografía, cabe mencionarlo. Creo que para mucha gente se tratará de información nueva sobre la actriz, pero yo la considero simplemente materia de cultura general. Es decir, en la película no se muestra nada más que información conocida sobre la vida de la artista, y eso, en parte, se agradece. Existen muchas películas sobre personas importantes en las que la «visión» particular del director o de los productores estropean lo que normalmente debe ser un homenaje. En esta película afortunadamente no ocurre.

Cabe destacar la personificación de Violeta Parra que realiza la actriz Francisca Gavilán, creíble en todo momento y creando esa sensación de intimidad necesario para la película. Violeta Parra se nos muestra como una mujer recelosa, llevada a sus ideas, rabiosa e inteligente, pero también profundamente consecuente, honesta y por sobre todo apasionada, sin agregar mayor dramatismo del necesario, por lo que la película es consistente. Tampoco es sólo drama, también hay momentos de humor hilarantes a cargo, nuevamente, de la personalidad única y vibrante del personaje de la vida real.

En resumen, se trata de una buena película chilena, quizás lo que más trascenderá de la producción nacional de este año, y me atrevo a vaticinar que provocará la realización de muchas otras películas biográficas de personajes relevantes de Chile. Esperemos que se realicen con la misma calidad que «Violeta se fue a los cielos».

Post Mortem

2010 - Post MortemDirector: Pablo Larraín
País: Chile
Año: 2010

Cine malo, es la primera calificación que le doy a esta película. Trato de ser más objetivo y no le encuentro lado positivo, y los motivos son varios.

Primero, la obsesión del director por hacer películas en torno a la dictadura militar chilena es fastidiosa, pero como en mi país se mantiene porfiadamente un número importante de gente de pensamiento retrógrado convencidos de que debemos vivir por siempre parcializados respecto al tema, vaticino que continuará existiendo público para este tipo de obras de mal gusto. Pablo Larraín justifica su cine aseverando que hay un montón de personas que vivieron la dictadura de forma diferente, dentro del contexto pero en mundos casi paralelos, marginados socialmente por diversas razones, y no necesariamente gente ignorante ni extremadamente pobre. Yo estoy perfectamente de acuerdo con retratar los hechos desde puntos de vista diferentes, pero cuando se cae en el mal gusto reiterada y obstinadamente, no es gracioso ni motiva a celebraciones. Con lo mostrado en «Tony Manero (2008)» ya era suficiente, pero con «Post Mortem» continúa el desfile de insensatez cinematográfica.

La película trata de un incipiente romance entre un empleado de la morgue y una bailarina del Bim Bam Bum (el famoso cabaret chileno de antaño), que se ve profundamente influenciado por el golpe militar del 11 de Septiembre de 1973 y sus consecuencias. No hay más historia que esa, y se desenvuelve agónicamente a través de una narración aletargada y diálogos forzados por casi dos horas. Entremedio tenemos una célula comunista, una autopsia a uno de los protagonistas más reconocidos del golpe, escenas incomprensibles, momentos emotivamente lacónicos y transiciones aburridísimas, sazonados con par de gritos histéricos, muchos cadáveres y caras raras, rarísimas por parte del actor protagonista (Alfredo Castro).

Hago la aclaración para el que lo esté pensando en este momento: yo no adhiero a la idea de «criticar negativamente al cine chileno sólo por ser chileno», pero tampoco apoyaré jamás esa idea simplista de que «si es chileno es bueno». Mis críticas son de acuerdo al producto que veo, venga de donde venga.

Ilusiones Ópticas

2009 - Ilusiones OpticasDirector: Cristián Jiménez
País: Chile
Año: 2009

En el país donde nací, Chile, si bien existe una larga tradición de producciones cinematográficas, la primera data de 1925 incluso («El Húsar de la Muerte»),  la calidad, tanto en producción como en contenido de las mismas, por lo general, no solía ser de las mejores. Esta es una queja común que podemos oír de las bocas de casi todos los nacidos en esta nación de fin de mundo. Sin embargo, desde mediados de los años noventa, esta tendencia a la mediocridad a ha cambiado un poco, con resultados disimiles pero esperanzadoramente en progresión.

Y esta película es un ejemplo de la mejora en la calidad del cine chileno. De hecho, en mi humilde opinión, es de las mejores películas realizadas en Chile, y además cuenta con el gran mérito de estar ambientada, y también de haber sido filmada en una de las ciudades más bellas y peculiares del país: Valdivia. El clima de la ciudad y su gente son muy especiales, pero este es un blog de cine y no de sociología, así que no profundizaremos más en ese tema.

Como dice en el trailer, la trama está centrada en las historias de vida de tres hombres y una mujer en un período de tiempo, historias que de una u otra forma se entrelazan en algún punto. Argumento un poco cliché, pero que en este caso es mucho más que eso. Cada historia es muy diferente a la otra y muestran diferentes aspectos de la idiosincracia chilena (sureña) actual desde una perspectiva humorística, pero de un humor negro, negrísimo a veces, sin llegar a caer en el mal gusto. La película cuenta con una carga moderada de escenas de sexo y coprolalia que no distraen de los argumentos principales, característica que se agradece bastante. La interpretación actoral, fotografía, música, guión, etc. también están a la altura de la buena crítica pero lo que se lleva todo mi reconocimiento en este caso es el trabajo por parte del director, quien logra un muy buen resultado en esta, su ópera prima en largometrajes. Cabe mencionar que Cristián Jiménez ya contaba anteriormente con un cortometraje, titulado «El tesoro de los caracoles», que también es muy recomendable y en el cual ya se observaban algunas características que delinean su sello cinematográfico. Ahora quedamos a la espera de futuros trabajos de igual, o mejor calidad.