Directora: Chloe Zhao
Traducción: Tierra De Nómades
País: Estados Unidos
Año: 2020

«¿Sabes? He conocido a cientos de personas aquí y nunca dicen un adiós definitivo»

«Nomadland» es una película poética y preciosa. Con esta primera aseveración se entiende que todo lo que sigue serán sólo buenas palabras hacia esta propuesta.
Se trata de una película moderna más que retrata el lado feo del sueño americano, algo que se ha hecho muchas veces («The Florida Project» (2017), por ejemplo) y desde muchas perspectivas diferentes pero en » Nomadland» se hace de manera única. Se trata sobre aquellos que por diferentes motivos no encajan en el modelo social capitalista sin estar tampoco en contra de él, pero que aún siguen buscando un espacio para sentir que su existencia tiene sentido.
Si bien hay una protagonista de quien seguimos su historia, en realidad ella es más bien un pretexto que encubre a la verdadera protagonista y a quien se rinde homenaje: la vida en la carretera, la de aquellos solitarios que no pueden o no quieren vivir en un lugar fijo y se encuentran recorriendo los caminos realizando trabajos temporales en diferentes estados, y que encuentran en sus similares una familia de quienes se despiden siempre con «te veo en el camino», jamás con un adiós definitivo.
La tremenda actriz Frances McDormand encabeza el elenco de «Nomadland» y lo hace de manera magistral: sin jamás sobreactuar logra en todo momento transmitir lo que le ocurre a su personaje y particularmente sus emociones, y vaya que esta película es bastante sentimental. Además nunca opaca a los demás personajes que van yendo y viniendo a lo largo de la cinta. Sobre este punto me gustaría destacar que la narración está hecha de tal forma que todos los personajes, aunque a veces con pocos segundos en pantalla, logren importar. Esto es un gran mérito de la directora Chloe Zhao, quien además escribió el guión, y se nota que lo hizo comprendiendo que en la simpleza hay mucha fuerza. Mencioné que esta era una película sentimental pues se toma el tiempo para que varios de sus personajes cuenten sus historia de vida, las cuales son siempre conmovedoras sin nunca ser melodramáticas, y todos los casos tienen en común un fuerte apego y amor a la vida, nunca se quejan del sistema o actúan como víctimas. Vamos comprendiendo también que Fern, nuestra protagonista, a lo largo de la película está viviendo el duelo del fin de su vida pasada, el cual se resuelve de manera onírica y literal a la vez hacia el final (suena contradictorio pero así lo percibí), nuevamente sin caer en extremos ni apelar fácilmente a nuestras emociones, las cuales es probable que sean fuertemente sacudidas de todas maneras, al menos así fue en mi caso. Así también, todos los personajes están en esta ruta de sanación y búsqueda de paz, pero ¿no es esa una causa común de la adultez en cualquier parte del mundo y en cualquier estilo de vida? Esa identificación que podemos sentir los espectadores es lo que finalmente hace grande a «Nomadland».
Podría extenderme mucho más sobre la belleza de esta película pero sólo terminaré por destacar el trabajo de fotografía, a cargo de Joshua James Richards, pues al tratarse de una película de carretera en donde casi todas las acciones ocurren al aire libre y en diferentes horas del día, se comprende la dificultad de filmar con luz natural. Sí claro, hay muchas películas en este estilo, pero no está demás destacar algo cuando también es un recurso narrativo importante aunque silencioso.