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The Congress

 

2013 - The Congress

Director: Ari Folman
País: Israel, Alemania, Polonia
Traducción: El Congreso
Año: 2013

En la vida real, la modelo y actriz Robin Wright comenzó su carrera actoral en la decada de los ochenta ganando notoriedad con películas como «The Princess Bride» (1987) pero vivió su tiempo de gran fama durante los noventa debido al personaje de Jenny que interpretó en la mundialmente conocida «Forrest Gump» (1994), luego de eso continuó actuando en películas de Hollywood pero sus roles fueron cada vez más secundarios.

En «The Congress» la actriz actúa de ella misma y comienza con una entrevista con su agente (Harvey Keitel) quien le cuenta que existe una muy buena oferta de trabajo actoral, pero que a la vez sería la última de su carrera. ¿De qué se trata? Pues de capturar los rostros, las emociones, el tono de voz, los movimientos característicos de la actriz, es decir toda la escencia de Robin Wright para luego almacenarla en un computador y continuar haciendo películas con esa información hasta el infinito, pero sin la persona original. Parece frío, impersonal, inhumano, pero ¿no ocurre exactamente eso cada vez que escuchamos un disco, vemos una película, una fotografía o incluso leemos cualquier tipo de escrito? Por supuesto la actriz se niega en principio pero luego se ve forzada a aceptar la oferta debido a presiones familiares. Claro, si no aceptaba la oferta no tendríamos la película. Veinte años después la actriz es invitada al «Congreso del Futuro» que se realiza en el ficticio (¿o real?) hotel Abrahama, con la promesa de un homenaje hacia ella. Para entrar ahí, los seres humanos deben beber un líquido que los convierte en animaciones (dibujos  animados), es decir, mantienen su mente humana pero viven como animaciones. Una vez dentro, la actriz se dará cuenta que no se trata exactamente de lo que esperaba y más aún, el escenario se vuelve bastante más pesimista y complejo que lo que ella quisiera entender.

Probablemente suene como una trama un poco difícil de seguir pero en realidad la historia está contada de manera tal que hasta su fin no llega a ser confusa y que puede ser apreciada por alguien como yo, que si bien entiendo todo el trabajo que hay detrás de las animaciones y el nivel de profundidad al que pueden llegar, no es precisamente el lenguaje visual que más me interese. Sin embargo en esta película ambos mundos (el de actores de carne y hueso y el de las animaciones) conviven fluidamente para contar consistentemente una historia basada en un libro («The Futurological Congress» de Stanislaw Lem, el mismo escritor de novelas tras películas como «Solaris», de 1971). Se trata a todas luces de una película de ciencia ficción, sin embargo tiende más al drama, pues es la resolución de conflictos personales y la visión pesimista de un mundo en que los seres humanos pueden desprenderse de su naturaleza física para convertirse en quienes ellos quieran ser en un mundo virtual. Es obviamente una fuerte crítica al tiempo actual en que vivimos y también es muy acertada, quizás no sea raro desempolvar esta película (y la novela) en unos veinte años más para ver como esta historia anticipó la (d)evolución de la raza humana.

Sin embargo, no todo es crítica, y si asumimos que el mundo que se plantea en la cinta pudiera llegar a ser verdadero también hay una puerta de entrada y una invitación a temás típicamente filosóficos, como preguntarse ¿qué es realmente «lo» real? ¿Es nuestro cuerpo, nuestra mente, la combinación de ambos? ¿Y si no está tan mal convertirse en ese «yo» que soñamos, perfecto, hecho a semejanza de lo que queramos, volátil pero a la vez libre de ego? Si fuera posible, ¿por cuánto tiempo duraría? ¿Quién nos da o nos quita el derecho de ser nuestros propios dioses? ¿No ocurre acaso lo planteado en la película actualmente? ¿No existió desde siempre? Y desde ahí al infinito.

Inevitablemente al ver «The Congress» uno recuerda a películas emblemáticas de este tipo como «The Matrix» (1999), «Vanilla Sky» (1997), «Waking Life» (2001), o incluso «The Man From Earth» (2007). En el caso de «The Matrix», el éxito se debió a la mezcla de temas filosóficos y sociológicos con una trama y escenas de acción pura. En «The Congress» el contexto de drama familiar es lo que mantiene la cohesión y la escencia, aunque quizás sea este mismo camino y su narrativa lenta la que la lleva a ser un poco más floja y pueda espantar al espectador que busca acción y golpes al por mayor, aunque a mi me gustó. Todos los personajes (que no son muchos) hacen su papel de forma convincente y aportan lo necesario a la historia, destacando en esto Harvey Keitel, con un tiempo reducido en pantalla pero como dije anteriormente, apropiado.

En conclusión, se trata de una película atípica, una joya que brilla con colores propios. Quizás se le pueda llamar hasta anti-Hollywood, pero en realidad da para tantas interpretaciones que clasificarla simplemente en ciencia ficción o drama o propaganda (anti) política no le hace justicia. Es una de esas películas que invitan a pensar y en el mejor de los casos hacernos concientes de ciertas decisiones que tomamos cada día en nuestras vidas, por ejemplo, a qué y como nos enfrentamos al Internet y a las redes sociales cada vez que tomamos nuestro teléfono. Cabe mencionar que esta película se hizo en el año 2013, el mismo año en que Robin Wright volvería a acaparar miradas por su participación en la excelente serie «House Of Cards» en la que terminó siendo su protagonista. Pero claro, esa es otra y larga historia.

Devil

2010 - DevilTraducción: La reunión del Diablo
Director: John Erick Dowdle
País: Estados Unidos
Año: 2010

Este es un ejemplo perfecto de una película que promete mucho más de lo que efectivamente entrega, y ese sentimiento se transforma rápidamente en decepción para el espectador que pone algunas expectativas al momento de elegirla.

Basada en una historia de M. Night Shyamalan, conocido por dirigir The Sixth Sense (1999) y The Village (2004), se trata de un grupo heterogeneo de cinco personas que resultan atrapados en un moderno edificio, y entre los cuales se encuentra el diablo, quien por supuesto comienza a manifestarse, era que no. Este es un buen argumento inicial, pero lamentablemente falla en varios aspectos, que de haberse trabajado con cuidado, me harían escribir una crítica positiva, en vez de lo que estoy haciendo ahora.

En primer lugar, el nombre: sin entrar en asuntos de discusión religiosa, sin duda la mención de la palabra «Diablo» causa alguna reacción, positiva o negativa, para cualquiera que haya sido criado en la sociedad occidental, y cuando se trata de hablar sobre el maligno en una película, lo menos que uno espera es que se haga un retrato apropiado del mencionado, pero en esta película encontramos un diablo moralista y con un sentido de la ética que es difícil de equiparar con quien suponemos es la encarnación suprema del mal.

En cuanto al desarrollo, falla en varios aspectos, por ejemplo:

– Intenta ser una película de terror, pero las escenas «fuertes» y recursos empleados para asustar no llegan a ser efectivos.

– A veces intenta ser una película de intriga policial, pero el elemento sobrenatural echa por tierra rápidamente esta variante.

– Incluso si es una película sobre la bondad y la virtud del perdón, es demasiado selectiva para creer que alcanza para todos, y esto hace que el sentimiento de identificación que el espectador debe desarrollar hacia la película no se produzca (para entender esto hay que soportar ver la película hasta el final).

Además, las menciones hacia la biblia católica son demasiado burdas y forzadas a veces. Sé que las películas deben ser hechas para todo público pero también es mala la idea de que un espectador promedio se sienta tratado como alguien que se le debe explicar todo con peras y manzanas.

Y por si fuera poco, la idea original de la película fue sacada de la novela «And then there were none», de Agatha Christie, lo que podría haber sido perdonable si fuera una buena película, pero en este caso no es así.

 

Inception

2010 - InceptionTraducción: El Origen
Director: Christopher Nolan
País: Estados Unidos
Año: 2010

La nueva cinta del aclamado director de Memento (2000) y de The Dark Knight (2008) , vuelve a posicionar a Christopher Nolan en la lista de los buenos directores de la última década. Sin embargo, la película que prometía ser algo así como The Matrix (1999) de la primera década del siglo veintiuno, no llega a engendrar esa idea de trascendencia que la primera sí logró en nuestras mentes. La razón fundamental, The Matrix (1999) roza temas relacionados con la filosofía, y podía interesar al espectador a buscar un poco más de información luego de ver el film, mientras que Inception (2010) se queda en el plano de la psicología, sin lograr generar mayor interés para buscar respaldo académico de la historia.

Inception (2010) es una buena película de acción, pero la táctica de Christopher Nolan de presentar una historia con varios giros mientras lentamente se desenmaraña se vuelve un poco agotadora en esta cinta. Esperemos que Nolan esté guardando lo mejor de este tipo de narración para el cierre de su trilogía de Batman, pero para saber eso tendremos que esperar un par de años más. Me refiero a que, luego de las escenas introductorias, tenemos más o menos una hora de sabrosa «teoría» sobre el material de la película antes de pasar a la acción, y luego otra larga hora de deliciosa acción. Y esto, para alguien que no se encuentre familiarizado con los trabajos anteriores del director, puede resultar un poco tedioso.

La historia es buena, pero lamentablemente decae en algunos puntos de la narración, como en el poco desarrollo de los personajes antes de llegar al rol que se les dio en la trama. Quizás sea sólo culpa de los actores, encabezados por Leonardo DiCaprio, quien si bien tiene todos mis respetos como actor, en esta película no deja nunca de ser Leonardo DiCaprio y no nos convence totalmente de ser Cobb, el experto ladrón de los sueños. Ellen Page tampoco se ve totalmente creíble como la joven estudiante encargada del diseño de los escenarios de los sueños, siendo que su papel es trascendental en la historia, incluso hasta el epílogo de la misma. El resto de los actores están bien en sus representaciones, destacando Marion Cotillard.

Sobre los efectos especiales en la película, puedo decir que están bien aprovechados, sin llegar a exageraciones, a pesar de la gran cantidad de acción que hay en ella, y cuenta con un buen uso de las cámaras y filtros para mostrar los diferentes escenarios de este lindo sueño de poco más de dos horas de duración.

Sobre la interpretación del final, que el director nos fuerza a hacer después de tanto remolino de ideas, me inclino por dos que no relataré en detalle porque no es mi intención contarle a nadie el final de las peículas. Sin embargo, daré algunas pistas. La primera interpretación tiene que ver con algo así como una broma macabra que el director puede haber querido jugar a todo su público, y que se encuentra encerrada en el eslogan de la película: «Tu mente es el escenario del crimen». Para apoyar esta idea debemos fijarnos en los últimos cinco minutos, particulármente en algo que tiene que ver con cables y despertar, y con un filtro suavizador que se usa en las cámaras en las últimas escenas. La segunda, más relacionada con la historia en sí, tiene que ver con la obsesión de la arquitecta de sueños por el bienestar del protagonista, y con algo que podríamos llamar… lío de faldas. Cualquiera de las dos son buenas jugadas del director, que con este trabajo deja la puerta abierta para esperar mejores trabajos a futuro, y que le permite ganar unos cuántos adeptos más mientras llega la tercera y final versión de su Batman.