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Salinui Chueok

2003 - Salinui Chueok

Director: Bong Joon Ho
País: Corea Del Sur
Traducción: Memorias De Un Asesinato
Año: 2003

«Hay una razón por la que la gente dice que tengo ojos de chamán»

Como he escrito anteriormente, desde esta parte del mundo siempre se le presta especial atención al cine asiático, con mucho respeto y en la medida en que uno más ve películas hechas en esa parte del mundo, más crece el sentimiento de lo adelantados que van en… todo lo que implica cine. En este caso tenemos una película que hace palidecer a varias de las películas de estilo policial/detectivesco/con personajes complejos que uno conoce y ama, como «Se7en» (1995) o «Zodiac» (2007). De todas maneras este blog no se trata de competencia ni debería apuntar más que a la expresión de amor por el cine, así que les daremos a todas las mencionadas el lugar que merecen en el corazón de este espectador.

Volviendo a la película que me motiva a escribir hoy, es una obra de arte. Parte de una premisa siempre atractiva y común a muchas otras (asesinatos en serie aparentemente imposibles de resolver, policía inepta y corrupta, etc., la receta la conocemos de memoria) para evolucionar en su propio universo y desarrollo, en el que la resolución de los crímenes termina importando menos que los personajes y lo que les va ocurriendo a medida que avanza la historia. Porque esta película es esencialmente un gran y muy cuidado estudio de personajes, una belleza de guión escrita con la inteligencia y talento en el oficio que sólo algunos directores guionistas poseen. Por supuesto hay personajes principales pero ninguno de los secundarios que van apareciendo sobra ni está tratado con menos cariño que los principales. También cabe destacar la entrega y magnífica actuación de todos los involucrados.

El título, «Memorias De Un Asesinato», suena grandilocuente y nos hace dudar de si está a la altura de su poética alusión a algo tan horrible como los asesinatos, pero realmente al terminar de verla quedamos con la sensación de haber escuchado un grandioso poema, o mejor dicho, una gran sinfonía dirigida expertamente por Bong Joon Ho, quien actualmente es famoso en occidente por «Parasite», pero que como vemos ya venía desde hace mucho perfeccionando su arte. Y su arte no es otro que contar historias de gent normal, pero contadas con tal delicadeza que no nos damos cuentas cómo son llevadas al extremo y en algunas ocasiones terminan de forma abrupta e injusta, tal como la vida misma. El toque de drama que le da a las situaciones también es destacable, por ejemplo en el clímax de esta película, en donde si nos abstraemos un poco del contexto, con esa música parece una escena sacada de cualquier telenovela de la tarde, lo que no es una crítica negativa sino más bien una observación y un ejemplo de cómo este director nos cuenta las historias al punto de convencernos de que una escena melodramática como la que menciono puede estar perfectamente inmersa en un mundo dominado por la masculinidad (intensa, brutal, débil y tóxica al mismo tiempo). Una vez más, como la vida misma.

La trama es de una serie de asesinatos ocurridos en un pueblo rural (lamentablemente basado en un caso real) con ciertos elementos comunes en donde, por supuesto, no hay rastros del asesino. Por esto, la policía local debe comenzar a dar lo mejor de sí para resolver el caso. Pronto demuestran ser bastante ineptos y arrogantes, por lo que la ayuda de un detective venido de «la gran ciudad» (Seúl) no es bien recibida en principio, como era de esperarse pero sin embargo deben aprender a trabajar todos juntos. En la medida que los asesinatos siguen ocurriendos la situación se vuelve más y más estresante para todos, y es este el catalizador real de la película, pues como dije anteriormnete, vamos presenciando de a poco cómo cada uno de ellos va cambiando y convirtiéndose en cierta manera en víctimas también del asesino durante el tiempo que dura la investigación. A medida que los detectives creen avanzar en el caso van deteniendo a ciertos sospechosos a quienes tratan de hacer pasar por culpables de las maneras menos correctas, pero ahondar en esto sería contar mucho. Ya llegando al clímax vemos cómo todos finalmente están totalmente psicológicamente destruídos y sus acciones se vuelven casi irracionales, para luego culminar en un epílogo que nos ayuda a relajar un poco la tensión creada pero que no es suficiente para bajarnos de la ruleta rusa emocional a la que fuimos invitados, lo que no es tan malo, pues nos damos cuenta que la película que acabamos de ver cumple con el objetivo de entretener y va más allá, posiblemente dejándonos pensando en ella por unos días.

2010 - Kim Bok-Nam Salinsageonui Jeonmal (Bedevilled)

Director: Cheol-Soo Jang
País: Corea Del Sur
Traducción: Endemoniada
Año: 2010

«¿Existen personas amables?»

Para los que vivimos en el denominado «occidente» del mundo, por lo general prestamos una atención especial a las películas que vienen del lado asiático. En primeras instancias por las diferencias culturales que esperamos encontrar, los idiomas o las visiones distintas respecto a la vida y más allá, pero en realidad deberíamos hacerlo por la gran calidad que poseen en muchos casos. La película de hoy es una de ellas.

De todas maneras, la particularidad del cine es mostrar temas y situaciones que puedan ser comprendidas e interpretadas universalmente. Los temas que trata «Endemoniada» son milenarios y desafortunadamente siguen ocurriendo. A través de un relato bien estructurado y que nunca decae en ritmo, se nos cuenta una historia con la que lamentablemente todos podemos identificar a alguien que conocemos, o sabemos de su caso.

La premisa inicial de la película parece ser «¿cuánto dolor y abuso puede soportar un ser humano y qué sucede cuando este límite se traspasa?». Claro, no parece nada original y hemos visto muchas películas sobre lo mismo en distintos géneros, enfatizando uno u otro aspecto hasta que llega a parecernos más familiar de lo que debería. La película es narrada inteligentemente de manera multigénero, pasando de la comedia al drama rápidamente y terminando en un horror visceral y salvaje y aún así no pierde la capacidad de provocar ternura y una profunda tristeza y compasión. No muchas películas logran el objetivo de llegar en forma tan fluida y cautivante hacia el espectador.

No está demás mencionar que se hace uso de un recurso narrativo poco común pero que al estar bien hecho, como en este caso, resulta muy efectivo: durante la primera parte de la película se nos muestra una protagonista con la que no se logra mucha empatía pero aún así seguimos su historia para súbitamente darnos cuenta que la verdadera protagonista es otra y ya hacia al final se vuelve a poner el foco en la protagonista «inicial». Puede sonar un poco extraño, pero acá se hace de buena manera y no resulta confuso en absoluto.

En cuanto a la trama, en principio seguimos la historia de una fría joven de la ciudad de Seúl quien observa que su vida pierde sentido y decide viajar a la pequeña isla donde nació y se crió, en donde la vida de sus pocos pobladores parece pacífica y ordenada en principio, pero una vez que llegamos a este lugar junto a la protagonista, vemos cómo se cumple el dicho «pueblo chico, infierno grande» al pie de la letra.

Sin ser difícil de entender gracias a la excelente actuación de todo el elenco, la historia llega a nuestras emociones directa y violéntamente a través de los conflictos planteados. Como mencioné anteriormente, vemos cómo una mujer es disminuida al extremo en diversos niveles: físico, social y emocional, y nos hace preguntar hasta dónde los responsables de la cinta pueden llegar. Cuando ese límite se traspasa, las consecuencias se dejan caer de manera devastadora sin dejar de ser creíbles.

Prefiero finalizar este comentario aquí pues escribir más me obligaría a revelar más de lo debido sobre la película, y es mejor verla sin saber mucho para así lograr la conexión necesaria con la historia. Una conexión que probablemente se quede con el espectador por varios días.