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The Ladykillers

2004 - The Ladykillers

Directores: Ethan Coen, Joel Coen
Traducción: Los Asesinos De Damas
País: Estados Unidos
Año: 2004

«Correctamente hablando nosotros estamos sorprendidos. Usted está atónita»

«The Ladykillers» es una nueva versión de la película del mismo nombre original de 1955. nada menos que los prestigiosos hermanos Coen se atrevieron a llevar a cabo una nueva versión con muy buenos nombres en el reparto de actores, encabezado por Tom Hanks. Se trata de una comedia negra en la que una banda de ladrones encabezados por el supuesto profesor G.H. Dorr (Hanks) se hacen pasar por músicos para arrendar la habitación de una casa y poder trabajar en el sótano haciendo un túnel con el que podrán acceder a la bóveda de un casino de la que planean extraer mucho dinero. Bajo el liderazgo del «profesor» cada integrante tiene habilidades únicas que complementan a las de sus compañeros para llevar a cabo el robo. Todo parece perfecto excepto porque no contaban encontrar al peor antagonista posible: la dueña de la casa que arriendan, quien es una señora mayor que si bien en principio cree la historia de que son músicos también cuenta con una perspicacia y un carácter fuerte que no acepta un «no» por respuesta y que la llevará a complicar los planes de la banda.

El argumento es el descrito y no se desarrolla más, es decir, la historia es bastante lineal y a partir de su premisa se van desprendiendo las situaciones graciosas que le otorgan el título de comedia. Esto ha llevado a que esta película sea muy negativamente criticada pues el cine de los Coen se caracteriza por tener muy buenos estudios de personajes, variados giros y bastante reflexión en sus guiones. Es cierto que acá parece menor la agudeza de los directores, pero ¿es una obligación siempre hacer lo mismo o esforzarse por complacer al público? Ciertamente estos hermanos directores hacen el cine que han querido y en esta ocasión optaron por algo más simple a favor de lograr más humor y un tanto liviano pero siempre superior al promedio de lo que conocemos por «comedia». Tampoco se puede acusar a esta película de estar desprovista de inteligencia y cariño en su creación, las interpretaciones de todos los actores involucrados es excelente como siempre en las películas de los Coen y la película supera bien la tarea de entretener al espectador.

Cabe destacar en este aspecto la interpretación de la actriz Irma P. Hall en el papel de dueña de la casa, pues su personaje si bien es metiche y llevado a sus ideas es rápidamente querible y queremos que todo resulte bien para ella, a pesar de tener a cinco delincuentes en su casa llevando a cabo un robo millonario. Los Coen vuelven en esta ocasión a usar estereotipos y elementos religiosos para apoyar la historia, en este caso aludiendo a la religiosidad de la dueña de casa lo que influye en el desarrollo de la trama y hace que la banda sonora esté fuertemente cargada al gospel, que en esta ocasión calza muy bien dada la ambientación y tono de la película.

En fin, esta es una película para entretenerse de buena manera. No es demasiado larga ni sus personajes son particularmente memorables, pero jamás es aburrida ni deja de divertirnos.

A Serious Man

2009 - A Serious ManDirectores: Ethan Coen, Joel Coen
País: Estados Unidos
Traducción: Un Hombre Serio
Año: 2009

«Recibe con humildad todo lo que te ocurra»

La película comienza con esta cita de Rashi (un rabino medieval famoso por sus comentarios que hicieron más accesibles el Talmud tanto a investigadores como estudiantes), y parece una simple cita que augura una película directa y práctica que podría parecerse a lo que hizo David Lynch en «The Straight Story» (1999), sin embargo, la realidad es muy diferente. Los hermanos Coen (no me canso de mencionarlos adjuntando que son de los cineastas vivos que más aprecio) llevan su estudio de los límites y anatomía del comportamiento humano al extremo en quizás la cinta más compleja de su filmografía. Dicho esto, también cabe mencionar que lo hacen con tal maestría que aunque muy densa, es una película que podemos seguir en todo momento.

Aunque comienza con una parábola judía que pareciese que va a tener alguna relvancia en la película pero nunca la tiene (de acuerdo a sus propios realizadores), luego del prólogo los cineastas nos llevan al año 1967 en donde vemos en paralelo situaciones que ocurren al protagonista, el profesor judío de matemáticas Larry Gopnik, y su hijo. Este paralelismo se mantendrá a lo largo de la película aunque en ocasiones no sea tan obvio como al comienzo. Luego seguimos la vida del protagonista la cual parece ir cuesta abajo en una espiral sin fin. Desde un intento de soborno en su trabajo hasta la petición de divorcio por parte de su esposa, pasando por los problemas en que su hermano de involucra y un sin fin de situaciones patéticas y absurdas pero siempre en desmedro de la felicidad del profesor Gopnik, como espectadores somos forzados a presenciar esta decadencia a la cual la pasividad del protagonista vuelve más exasperante y nos mantiene constantemente esperando la resolución de alguno de los conflictos, un alivio que jamás llega y que siempre se verá agravado por una nueva tragedia. Ese es justamente el propósito de esta película: así como el protagonista busca respuestas a lo que ocurre en su vida acudiendo a rabinos o quien sea que pueda ofrecer alguna explicación sin nunca obtenerla, para nosotros los espectadores es una prueba de paciencia y por lo mismo no recomiendo esta película a alguien que necesite que todas las piezas presentadas encajen perfectamente. El final es la muestra perfecta de esto pero aunque no estropearía nada de la experiencia de verlo, no es algo que me gustaría contar.

Esta narrativa en que los conflictos no se resuelven no es algo nuevo en el cine de los hermanos Coen, pero como dije antes, esta es probablemente la cinta en que llevan más al extremo este recurso. Cada personaje aportará algún grado más de incertidumbre a la vida de este hombre que intenta definirse como «un hombre serio» pero al que cada momento la vida lo golpea de formas tan absurdas como dramáticas y aún así él seguirá adelante argumentando que «él no ha hecho nada» y buscando una explicación a la vez que irónicamente (todo es irónico acá) continúa enseñando una ciencia exacta como es la matemática.

Esta película ha dado material para un sin número de estudios e investigaciones mucho más profundas de lo que será este comentario; para mi sólo basta alabar la forma en que se nos cuenta la historia, siempre con diálogos brillantes y situaciones absurdas que se suceden unas a otras fluídamente, todo esto gracias a la impecable dirección y el gran trabajo de todos los actores involucrados (encabezados por Michael Stuhlbarg , la elección idónea para este papel). Aunque el mundo judío es constantemente mencionado en las películas de los hermanos Coen, en esta cinta todo ocurre dentro de este mundo, lo que hace que se incluyan varias costumbres y vocabulario propio de esta cultura, lo que aporta también a la riqueza de su guión.

En fin, es una película altamente disfrutable si se está dispuesto a entrar en un mundo en que todo en la vida carece de explicaciones y estamos dispuestos a aceptar con humildad todo lo que ocurra, tal como se nos recomienda al principio de «A Serious Man».