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Bad Education

Director: Cory Finley
Traducción: Mala Educación
País: Estados Unidos
Año: 2019

«¿Recuerdas a los profesores que te acompañaron, que te llevaron de la mano, que te enseñaron a sumar y restar, o te mostraron a Gatsby o Salinger por primera vez?»

«Bad Education» es una película basada en el caso real de corrupción en la educación pública de Estados Unidos. Suena como una causa muy específica y localizada para ser de interés universal y más para hacer una película que pueda generar interés internacional, pero en este caso se logra. Esto ya es un gran mérito aunque hay mucho más.
Como escribí en el párrafo anterior, se trata de un caso real así que por lo tanto contar parte de la trama no cuenta como spoiler pues fue un caso conocido en detalle en su tiempo. La historia ocurrió en un pueblo llamado Roslyn, quien en unos pocos años vio crecer la calidad de su educación (y con ello la plusvalía de sus propiedades), un hecho demostrado en un creciente número de estudiantes enviados a universidades de prestigio, y todo apuntaba a la buena gestión del superintendente de la escuela Frank Tassone. Por esto al principio de la película conocemos a este personaje como un héroe local, querido y adorado pero claro, la película trata de revelar los fraudes que Tassone realizó durante años, apoderándose de millones de dólares junto a su amiga y cómplice, Pam Gluckin.
Pero Tassone no sólo es un personaje interesante por lograr realizar estos robos durante años sin ser descubierto sino también por su vida personal, la cual es retratada en la película: dueño de un particular carisma, una vanidad y seguridad personal apabullante, un muy cuidado aspecto personal que también eran parte de su plan para desviar la atención hacia otros aspectos mientras continuaba desfalcando al sistema educativo. Por esto nunca nadie sospechaba de él, tanto en la película como en la vida real, pero en algún punto su vanidad fue el comienzo del fin para él, y esto vendría de parte un grupo de estudiantes de la misma escuela y una, en principio, inocente investigación sobre un nuevo proyecto de la escuela y su financiamiento. En la película este grupo de estudiantes es representado por una sola alumna quien representa la búsqueda de la verdad por sobre las aparentes bondades de Tassone.
Siempre con una sonrisa en el rostro y dispuesto a dar soluciones efectivas a quien lo solicitara, Tassone es representado por Hugh Jackman. En el papel de la amiga y mano derecha de Tassone, Pam Gluckin, está Allison Janney, y como la casual heroína de la película, la estudiante que sin proponérselo comenzaría una investigación que terminaría a nivel nacional y prisión para los culpables, Rachel Bhargava, está la joven actriz Geraldine Viswanathan. Los destaco porque como escribí al principio, para lograr que una película sobre un caso tan local sea no sólo interesante sino que también buena, gran parte de esta responsabilidad recae en los actores protagonistas. También cabe destacar el trabajo de Mike Makowsky y Cory Finley en guión y dirección respectívamente.
En conclusión es una película que vale la pena ver no sólo para conocer un poco más a fondo el caso real (considerando que hay algunos aspectos de ficción para ayudar a la narrativa) sino también para reforzar la idea de que las apariencias pueden engañar, y que hay muchos lobos con piel de oveja por ahí.

Nomadland

Directora: Chloe Zhao
Traducción: Tierra De Nómades
País: Estados Unidos
Año: 2020

«¿Sabes? He conocido a cientos de personas aquí y nunca dicen un adiós definitivo»

«Nomadland» es una película poética y preciosa. Con esta primera aseveración se entiende que todo lo que sigue serán sólo buenas palabras hacia esta propuesta.
Se trata de una película moderna más que retrata el lado feo del sueño americano, algo que se ha hecho muchas veces («The Florida Project» (2017), por ejemplo) y desde muchas perspectivas diferentes pero en » Nomadland» se hace de manera única. Se trata sobre aquellos que por diferentes motivos no encajan en el modelo social capitalista sin estar tampoco en contra de él, pero que aún siguen buscando un espacio para sentir que su existencia tiene sentido.
Si bien hay una protagonista de quien seguimos su historia, en realidad ella es más bien un pretexto que encubre a la verdadera protagonista y a quien se rinde homenaje: la vida en la carretera, la de aquellos solitarios que no pueden o no quieren vivir en un lugar fijo y se encuentran recorriendo los caminos realizando trabajos temporales en diferentes estados, y que encuentran en sus similares una familia de quienes se despiden siempre con «te veo en el camino», jamás con un adiós definitivo.
La tremenda actriz Frances McDormand encabeza el elenco de «Nomadland» y lo hace de manera magistral: sin jamás sobreactuar logra en todo momento transmitir lo que le ocurre a su personaje y particularmente sus emociones, y vaya que esta película es bastante sentimental. Además nunca opaca a los demás personajes que van yendo y viniendo a lo largo de la cinta. Sobre este punto me gustaría destacar que la narración está hecha de tal forma que todos los personajes, aunque a veces con pocos segundos en pantalla, logren importar. Esto es un gran mérito de la directora Chloe Zhao, quien además escribió el guión, y se nota que lo hizo comprendiendo que en la simpleza hay mucha fuerza. Mencioné que esta era una película sentimental pues se toma el tiempo para que varios de sus personajes cuenten sus historia de vida, las cuales son siempre conmovedoras sin nunca ser melodramáticas, y todos los casos tienen en común un fuerte apego y amor a la vida, nunca se quejan del sistema o actúan como víctimas. Vamos comprendiendo también que Fern, nuestra protagonista, a lo largo de la película está viviendo el duelo del fin de su vida pasada, el cual se resuelve de manera onírica y literal a la vez hacia el final (suena contradictorio pero así lo percibí), nuevamente sin caer en extremos ni apelar fácilmente a nuestras emociones, las cuales es probable que sean fuertemente sacudidas de todas maneras, al menos así fue en mi caso. Así también, todos los personajes están en esta ruta de sanación y búsqueda de paz, pero ¿no es esa una causa común de la adultez en cualquier parte del mundo y en cualquier estilo de vida? Esa identificación que podemos sentir los espectadores es lo que finalmente hace grande a «Nomadland».
Podría extenderme mucho más sobre la belleza de esta película pero sólo terminaré por destacar el trabajo de fotografía, a cargo de Joshua James Richards, pues al tratarse de una película de carretera en donde casi todas las acciones ocurren al aire libre y en diferentes horas del día, se comprende la dificultad de filmar con luz natural. Sí claro, hay muchas películas en este estilo, pero no está demás destacar algo cuando también es un recurso narrativo importante aunque silencioso.

Druk

Director: Thomas Vinterberg
Traducción: Otra Ronda
País: Dinamarca
Año: 2020

«Debes aceptarte a ti mismo como falible para amar a los demás y la vida»

Cuatro hombres de mediana edad, todos amigos y colegas profesores en una escuela secundaria en Dinamarca, se reúnen a celebrar el cumpleaños número cuarenta de uno de ellos, una cena de camaradería que de pronto se convierte en una catarsis de la que deciden salir experimentando en si mismos una teoría de un filósofo noruego sobre la influencia (hipotéticamente positiva) del alcohol en la vida humana. Es así como una primera noche de fiesta se convierte en un estilo de vida para estos cuatro amigos. Eso ocurre en la primera media hora, lo demás es ver cómo esta decisión va transformando la vida laboral, familiar y social de cada uno de ellos. Es una trama simple y fácil de seguir, que sin embargo trae algo más profundo en su segunda lectura, la cual tampoco es muy difíl de acceder.
Con esto quiero decir que la inicial celebración y culto al alcohol que en la película se menciona como un problema local de Dinamarca pero que se replica en casi todo el mundo es sólo un caballo de troya inicial para presentar el verdadero conflicto de la película: la temida crisis de la mediana edad, enfocada en esta película en lo que ocurre con cuatros hombres comunes. Cuando comprendemos esto es cuando podemos empezar a ver realmente esta película y lo que nos quiere contar. Si bien cuenta con el actualmente famoso actor Mads Mikkelsen en su reparto (y que también sirve como enganche comercial de la película), él es sólo uno de los cuatro protagonistas, no el único ni el principal, aunque tenga más minutos en escena su personaje no es el hilo conductor, lo que me parece muy bien.
Asimismo me gustó la decisión de tener cuatro protagonista en vez de centrarse en sólo uno porque de esta manera tenemos cuatro personalidades diferentes sobre las que abordar el ya mencionado tema central de la trama, dando más variedad y posibilidades sobre los efectos del «experimento»: algunos tienen familia e hijos, otros no, y esto por supuesto hace sus vidas diferentes. Lo otro que me parece muy bien es que se va mostrando lo que va ocurriendo con cada uno de estos personajes sin juicios, simplemente se muestran los resultados de cada uno para bien o para mal sin intención ni necesidad de que hayan villanos o héroes sino personas corrientes. Entiendo que justamente lo que acabo de mencionar puede hacer que algunos espectadores se sientan un poco decepcionados o sientan que la película no tiene o pierde el rumbo contínuamente, lo que no comparto. Los personajes van tomando decisiones, dudan, se equivocan, se lamentan, hacen estupideces que podrían evitarse fácilmente y que que a ojos del espectador pueden parecer correctas o incorrectas pero de nuevo, la película logra que ese jucio ocurra fuera de la pantalla y no dentro de ella. Lo que no me gustó es el arranque y la manera en que los protagonistas deciden llevar a cabo el experimento, me pareció un forzado aunque se perdona pues como mencionaba es sólo la excusa para presentar la verdadera película detrás de los grados etílicos.
Otra cosa que merece mención, y esto es un posible spoiler, es el baile final que bien puede interpretarse como una celebración a la vida e indicarnos que los personajes encontraron un sentido o bien totalmente lo opuesto, una celebración al sin sentido de la vida y el dejarse llevar por el atractivo espiral de la autodestrucción, aunque por fuera se nos vea bien. Cualquiera sea el caso, lo que se sí puede celebrar objetívamente es que esta película propone y no nos dice lo que debe ser. Ese es su gran logro.

Directora: Lynne Ramsay
Traducción: Necesitamos Hablar Sobre Kevin
País: Inglaterra/Estados Unidos
Año: 2011

«¿Por qué no entendería el contexto? Yo soy el contexto»

La maternidad en el cine ha sido retratada de muchas maneras. Ya sea promoviéndola como un aspecto fundamental de la vida humana (que lo es), pasando por puntos de vista moralistas hasta el género de horror, desde la fantasía a la comedia, desde lo plenamente superficial hasta lo más profundamente psicológico. Sin embargo, «We Need To Talk About Kevin» se las arregla para encontrar su propio camino y visión sobre el tema, creando una película multigénero que plantea más preguntas que respuestas y no se olvida fácilmente. Todo esto bajo la apropiada dirección de Lynne Ramsay, quien con esta película se convertía en una directora experta en plantear conflictos humanos complejos.

Si hubiera que reducir a una sola pregunta, la que esta película plantea principalmente es «¿Un psicópata nace o se hace?», porque esta película trata principalmente sobre eso. Pero también surge un montón de cuestionamientos sobre la mencionada maternidad, crianza, y el rol de ambos padres en el proceso. Basada en la novela homónima de Lionel Shriver lanzada en 2003, «We need To Talk About Kevin» nos muestra una visión difícil de aceptar y que como sociedad no hemos sabido manejar: si bien esto es ficción, cada cierto tiempo escuchamos de actos terribles y reales cometidos por adolescentes en los que generalmente hay más de una muerte que lamentar.

La película lleva a Kevin en su nombre, pero se trata realmente de la ruina de la vida de Eva Khatchadourian, una mujer que llevaba una vida exitosa hasta que su embarazo de Kevin comenzó, y desde ahí en adelante su vida comenzaría un descenso en espiral hacia abajo que no concluye con el fin de las casi dos horas de duración de esta película, pues queda abierta hacia un futuro de mayores posibles penurias. ¿Pero cómo puede la vida de un hijo arruinar la de su madre desde el momento de su concepción? Es fácil juzgar a la madre y culpar a ella por lo que se convertiría Kevin más adelante, sin embargo este juicio es suprimido desde el punto de vista de la dirección, planteando simplemente los hechos como fueron sucediendo hasta el clímax trágico de la historia. Queda en nosotros el juicio aunque dentro de la película sí hay personajes que lo hacen, por supuesto de manera negativa y abusiva hacia Eva.

Dada la naturaleza de esta historia, hay muchos análisis desde el punto de vista psicológico, sociológico, neurológico incluso, mucho mejores que estas simples líneas; lo que yo puedo mencionar es quizás una apreciación general hacia lo bien realizada que está la película: destaco en esto los papeles protagónicos con Tilda Swinton y Ezra Miller como madre e hijo respectivamente (una vez vista es realmente imposible imaginarse esta película con otros actores), el uso de los colores: el rojo predomina en todo momento, desde los pocos momentos de alegría que tuvo la protagonista (por supuesto antes del nacimiento de Kevin) hasta el rojo con el que unos poco comprensivos vecinos manchan el parabrisas del auto y las paredes exteriores de la casa en donde vive en la actualidad la protagonista, la banda sonora consistente en sonidos sutiles pero inquietantes que mantienen la tensión en todo momento, por ejemplo hay un sonido que se repite en las escenas en donde Kevin adquiere mayor protagonismo, ya sea por lo que está haciendo en pantalla o por lo que hizo o está a punto de hacer; las pocas canciones que aparecen son alegres pero puestas en tal contexto que suenan irónicas y tétricas ante la inquietud constante de la historia.

Creo conveniente mencionar que la película es contada en dos líneas temporales: una en el presente de la madre protagonista quien vive en una casa modesta y consigue un empleo también modesto, y asiste periódicamente a cárcel a visitar a su hijo, por lo que desde el comienzo sabemos que algo trágico ocurrió, y otra línea de tiempo que narra la vida de esta mujer y su familia desde el momento en que se embaraza de Kevin y su tortuosa crianza hasta los mencionados acontecimientos trágicos que dividen ambas líneas narrativas. Los detalles y pormenores se nos van contando de a poco, lo que la puede hacer un poco difícil de seguir para algunos espectadores pero finalmente confluyen muy bien al tratarse de un drama que se va cocinando lento y que, como mencionaba al comienzo, intenta dejarnos más preguntas que respuestas sobre qué significa ser padres en el mundo actual. Una película chocante pero necesaria, que nos recuerda que hay muchos temas sobre los que tenemos que hablar como sociedad.

The Nightcomers

Director: Michael Winner
Traducción:
País: Inglaterra
Año: 1971

«Los muertos no van a ninguna parte porque no tienen a dónde ir, ¿ves?»

Siento que debo establecer un hilo de eventos lógicos antes de empezar a referirme diréctamente a «The Nightcomers»: primero existe la novela de Henry James, «The Turn Of The Screw», publicada en 1898, de la cual se han hecho diversas adaptaciones en formato cine, series y hasta un musical en Broadway, adaptaciones que han mantenido en mayor o menor medida el espíritu original de la historia que Henry James quiso contar. De estas adaptaciones la que más me gusta es «The Innocents» (1961) pues es una película que tiene todo lo que yo podría apreciar en una película de terror y que no cae en excesos en ningún momento: desde la impecable dirección de Jack Clayton hasta la tremenda actuación de la actriz Deborah Kerr que aún así deja el espacio necesario para que los niños protagonistas desarrollen sus complejos papeles. La fotografía en blanco y negro contribuyen a la sobriedad y a dejar todo el horror en el plano psicológico, y le otorga un tono de solemnidad y elegancia que sólo he visto en esta versión. Podría escribir muchísimo sobre «The Innocents», pero debo recordar que sólo la estoy mencionando como preludio a la película sobre la que escribo hoy, pues «The Nightcomers» es una precuela a los acontecimientos expuestos en «The Innocents».

Resulta que este es un caso en que la precuela es totalmente innecesaria. Intentar explicar todo no aporta en nada en esta ocasión. De hecho me sorprendí bastante al saber que «The Nightcomers» existía y más encima contaba con Marlon Brando en el papel protagónico pero ya que estaba ahí desde 1971, había que darle una oportunidad. Al verla se confirmaron todas las sospechas y prejuicios que podía tener desde antes, lamentablemente. No es que quería que así fuera sino por el contrario, si hubiera sido una buena película me habría agradado bastante sumarla al universo de personajes e historias de «The Innocents», pero no es ni de lejos el caso.

¿Pero cuáles son sus pecados? Primero, que todos los personajes, la historia y acción están siempre delimitados por lo que se narra en «The Innocents», es decir, «The Nightcomers» no tiene ni intenta tener identidad propia en ningún momento. Reconozco que era una tarea difícil y por lo mismo innecesaria. En esta película vemos a Peter Quint y Miss Jessel en vida (antes de convertirse en las presencias fantasmales de «The Innocents»), la tortuosa relación que existió entre ellos y por supuesto su nefasta influencia en los niños que luego atormentarían a Miss Giddens (el personaje de Deborah Kerr) en la siguiente película. Incluso, ya hacia el final de la película se intenta hacer un nexo entre ambas cintas el que se nota muy forzado (más que todo lo demás en la película). Segundo, donde «The Innocents» ganaba elegancia y hacía escuela en narrativa al insinuar los horrores y corrupción detrás de la fachada de inocencia de Bly Manor y jamás caer en representaciones gráficas de ello; en «The Nightcomers» se hace todo lo contrario, poniendo en pantalla la violencia de manera bastante chocante hasta para estos días y mucho más para su época (consideremos que esta película se lanzó en 1971), sin embargo, esto no le otorga mérito sino la hace pequeña frente a «The Innocents». Sólo queda como violencia innecesaria y gratuita.

Ya en este punto sé que me leo repetitivo mencionando a «The Innocents» casi en cada línea pero es que realmente no hay otra manera de referirse a «The Nightcomers» pues como dije anteriormente, la segunda queda totalmente atrapada en la grandeza de la primera. Las actuaciones están bien, tanto de Marlon Brando como los demás actores y actrices, la música acompaña acorde pero sin destacar, se mantiene algo de esa narrativa británica del horror pero nada de eso la salva de un destino trazado al momento de imaginar su realización: quedar a la sombra de «The Innocents» en todo aspecto, sin brillar jamás por mérito propio.

A Monster Calls

Director: Juan Antonio Bayona
Traducción: Un Monstruo Viene A Verme
País: Inglaterra
Año: 2016

«Comienza como muchas historias: con un muchacho demasiado viejo para ser un niño y demasiado joven para ser un hombre. Y una pesadilla»

Lo primero que siento que debo decir al hablar de esta película es que es muy fácil engañarse y dejar que nuestros prejuicios nos jueguen una muy mala pasada antes de ver la película, como me pasó a mi. Si bien siempre mantengo una mente abierta y una eterna esperanza de dejarme maravillar ante la creatividad de las fotografías en movimiento que pasarán frente a mis ojos (si no es eso el cine entonces qué es) no estaba preparado para el giro que tomaría «A Monster Calls» ya desde los primeros minutos. Creía que presenciaría algo en el estilo y estética «Big Fish» (2003) pero jamás esperé el profundo nivel de drama que tiene esta película.

Porque en resumidas cuentas eso es, un gran drama contado a través de la fantasía pero que toca variados temas con los que todos tenemos que lidiar tarde o temprano. Y como dije en el párrafo anterior el guión no se tarda mucho en revelarnos hacia dónde va este asunto. Puede ser una película con un ritmo lento para algunos espectadores pero para mí está bastante bien para dejarnos compartir las emociones que transmite y reaccionar ante ellas (cada cuál sabrá en que momento se pone a llorar pero de que es inevitable lo es). Tampoco la encontré en exceso melodramática porque pocas cosas pueden ser más dramáticas que el tema principal de la trama aquí contada. El enfoque de fantasía está muy bien planteado y jamás llega a ser distractivo ni ofrece los momentos de alivio que usualmente están en las películas de drama. Ese es el logro de la película: la tragedia está presente siempre aún cuando en algunas partes se nos esté relatando, literalmente, un cuento de príncipes y brujas.

Pero veamos: nuestro protagonista es un muchacho de doce años que enfrenta varios problemas en su vida: el abandono de su padre, bullying en el colegio, una abuela que no soporta y lo peor de todo: su madre sufre una enfermedad (cuyo nombre jamás se menciona pero que fácilmente se puede interpretar como cáncer) que desde el primer momento sabemos que es incurable. Es en este momento de la vida del protagonista que así sin más un «monstruo» personificado en un antiguo árbol que sin mayores explicaciones (tampoco las necesitamos) cobra vida y viene a visitar a nuestro protagonista no para hacerle daño sino simplemente para contarle tres historias y finalmente demandar una de su joven interlocutor. No cuesta nada entender desde la primera historia narrada por el «monstruo árbol», que aquel personaje se trata de aquella figura materna, paterna, otro pariente o un amigo o amiga, quien sea que haya sido nuestro apoyo en momentos difíciles de nuestra vida. Algunos habrán tenido la suerte de contar con ese apoyo y otros no.

La película no intenta engañarnos haciéndonos creer que ocurrirá un milagro y la madré mejorará en algún momento, sabemos en todo momento que se trata de retratar «el viaje del héroe», en este caso nuestro joven protagonista, quien a través de la rabia, el dolor y la frustración deberá aceptar e intentar superar los conflictos de la vida que enumeraba antes, siendo el más difícil por supuesto la pérdida de su madre. Si bien ese es el conflicto principal, también hay espacio para tratar con los otros problemas que afronta el adolescente. Para saber el cómo y si se resuelven realmente el asunto es ver la película, por supuesto.

Con pocos personajes en pantalla, el protagónico es del joven actor Lewis MacDougall, quien realmente hace un excelente trabajo en retratar las diversas y fuertes emociones de su personaje y logra ser creíble en todo momento. Lo acompañan Felicity Jones, Sigourney Weaver y Toby Kebbell en los papeles de madre, abuela y padre respectívamente. Y Liam Neeson como la voz del monstruo. Todos muy bien en sus roles, acompañados de un buen guión, narrativa y música acorde hacen de esta una buena película, pero que hay que tener cuidado en ver si es que no estamos en un buen estado de ánimo. También puede ser una película que puede servir a alguien que esté pasando por el proceso de perder a alguien muy querido.

Adore

Directora: Anne Fontaine
Traducción: La Piel Del Deseo
País: Australia/Francia
Año: 2013

«No quiero detenerme, y no veo por qué debamos hacerlo»

Adaptar literatura al cine nunca ha sido una tarea fácil: siempre está presente la moción de que nunca será posible poner en imágenes lo que el autor originalmente creó en palabras. En parte comparto esta idea, sin embargo, también reconozco cuando un libro o novela es traducido al mundo de las fotografías en movimiento de buena manera, aceptando que como en toda traducción, hay un precio que pagar y algo se pierde en el camino. Cuando se trata de una historia escrita por alguien con un lenguaje tan vívido y elocuente a través de sus letras como lo es Doris Lessing, la tarea es doblemente difícil, pero la directora Anne Fontaine tomó el desafío y logró hacer un buen trabajo.

La historia de Doris Lessing en cuestión se llama «The Grandmothers» y posee una energía femenina que se hace presente en cada escena de la película, en cada línea y en cada expresión de los actores. Se trata de una historia tangencialmente feminista que aborda las relaciones entre mujeres y hombres de diferentes generaciones desde un punto de vista parcial, y de la expresión del deseo sin importar convenciones sociales, éticas ni morales de ningún tipo, y que lleva a las protagonistas a una rebeldía bastante atípica contra lo establecido, aún cuando ni ellas mismas se lo han propuesto.

Es la historia de un cuarteto amoroso conformado por dos amigas inseparables de toda la vida y los respectivos hijos de cada una. Tan tabú y poco convencional como suena, la propia escritora afirmó que su historia está basada en un caso real. Todo se desarrolla en una paradisiaca bahía en la costa de Australia en donde las protagonistas, dos mujeres de mediana edad, viven una vida lujosa pero tranquila junto a sus hijos y al marido de una de ellas (la otra ha enviudado cuando comienza la película). Comprendemos rápidamente que estas amigas son inseparables y han compartido toda su vida, y lo mismo ocurre con sus hijos, quienes pasan sus días de adolescencia surfeando como mejores amigos en ese habitat de ensueño, una alegoría al olimpo en donde parecen no existir normas sociales que afecten a los personajes. Cuando el marido de una de las protagonistas debe mudarse lejos por una oferta de trabajo y su esposa decide no acompañarlo para quedarse a vivir donde están es cuando la trama empieza a desenvolverse. Desde el momento en que ambas mujeres están en la playa observando a sus hijos en el mar y se preguntan «¿Nosotras hicimos eso?» o afirmando «Son como dioses jóvenes» en admiración a la belleza de sus hijos sabemos más o menos qué ocurrirá.

Y la película no es más que eso, ni más ni menos. No se trata de una historia con grandes giros ni acción rápida sino de una observación a la vida que estas mujeres y sus hijos deciden llevar, con un constante tono de culpa, cuestionamientos sobre la edad, el deber ser y la incertidumbre sobre las consecuencias destructivas que estas relaciones tendrán inevitablemente en todos los involucrados pero que sin embargo no pueden abandonar. Y es en este punto de vista más reflexivo, lleno de matices ligeros y la ya mencionada siempre presente fuerza femenina en todo momento, en donde la película tiene su fortaleza: la narrativa de la escritora traspasada a imágenes. Esto se logra con actuaciones impecables de Robin Wright y Naomi Watts en los protagónicos acompañadas por Xavier Samuel y James Frecheville como sus hijos.

La historia, como mencioné, se basa en seguir la vida de los cuatro protagonistas no sólo en el momento en que comienzan estas relaciones, sino cuando todo queda en evidencia y más allá, cuando de alguna manera todos aceptan que la vida debe seguir igual, aún cuando los jóvenes deban separarse de sus respectivas amantes para seguir sus estudios, conocer otras personas e incluso llegar a casarse con mujeres de su edad y formar familias aún con ese pasado no resuelto totalmente y del que realmente nunca quisieron escapar.

En definitiva «Adore» es una película transgresora incluso para esta época y no puede ser de otra manera dada la naturaleza de su historia, pero que en la dirección sutil de Anne Fontaine, acompañada de un buen guión adaptado y una edición elegante encuentra un buen despliegue visual, canalizando las intenciones de la escritora de la historia corta original de buena manera.

Phantom Thread

Director: Paul Thomas Anderson
Traducción: El Hilo Invisible
País: Ëstados Unidos, Inglaterra
Año: 2017

«Y le he dado a cambio lo que él más desea: cada parte de mí»

«Phantom Thread» es una muy buena película, lo digo desde el principio. Es la historia de amor entre dos personas con carácter fuerte y decidido, relaciones que normalmente están destinadas al fracaso pero que al menos en el cine pueden tener un final feliz, entendiendo a la felicidad como un concepto tan íntimo que hasta dada la naturaleza de la relación planteada en esta película es posible.

Es la historia de un diseñador de ropa de los años cincuenta en Inglaterra. Afamado, respetado y dueño de una casa de modas que viste a la realeza y otras mujeres de la alta sociedad. Lo conocemos ya maduro, prolijo y amante de su trabajo, pero con una inquietud en su vida. Su hermana, la única persona de quien acepta consejos en su vida y le otorga algo de control sobre la misma, le aconseja ir unos días al campo a distrerse y es allí donde conocerá a la otra mitad de esta historia: una mujer extranjera más joven que llama la atención de este hombre por su carácter testarudo y la frescura con la vive su vida. En adelante se desarrolla una historia de amor llena de muchos problemas pero que sobrevive por el gran amor que sienten hacia el otro aunque no se demuestre en las formas más obvias y ya hacia el final este amor se vuelva enfermizo y bizarro.

Al narrarla de esta manera parece una historia de amor bastante cursi y de hecho lo es, pero la gracia de esta película es el cómo está hecha. Si tenemos la capacidad de soportar su ritmo lento veremos que se trata de una película realmente hermosa y con mucha atención en los detalles. Escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson, el guión regala la inteligencia típica de este cineasta a graneles. La fotografía es excelente y un punto muy fuerte a destacar es la banda sonora, que está presente prácticamente en cada escena y muy bien pensada. El mérito en esta oportunidad es de Johnny Greenwood, guitarrista de la banda Radiohead y quien simplmente brilla en su rol de compositor musical (previamente había hecho otras bandas sonoras para Paul Thomas Anderson). Pero toda esta torta no estaría completa sin los actores protagonistas, que son muy pocos: El diseñador de ropa, su hermana y la mujer que robará el corazón del protagonista, interpretados por Daniel Day-Lewis, Lesley Manville y Vicky Krieps respectivamente. Sobre Daniel Day-Lewis es poco lo que se puede aportar a lo que es conocimiento común sobre él: es uno de los mejores actores de esta época y esto queda demostrado desde la primera hasta la última escena de la película. Su personaje es creíble en todo momento y el actor logra desaparecer en él, como ha sido característico en toda su carrera actoral. Sin embargo, en esta ocasión había que considerar que el actor ha dicho que es su último papel en cine y luego pasaría al retiro. Si esto es así es una despedida más que destacada y en su mejor momento. No puedo dejar de mencionar y destacar a Vicky Krieps, quien no la tenía fácil en equiparar a un actor tan destacado pero lo logra llevando a su personaje al protagonismo necesario. Sobre Lesley Manville, su papel es secundario pero se deja ver su amplia experiencia en la actuación en cine pero sobretodo en teatro.

Otro detalle que no se puede dejar de mencionar es el diseño de vestuario en la película. Si bien tratándose de un diseñador como protagonista habría estado muy mal que este punto estuviera descuidado cabe destacar que también brilla como uno de los personajes de la película, al tratarse de la obsesión y razón de vida del protagonista.

Como comentario final, vuelvo a destacar esta película como un buen punto de despedida de la actuación para Daniel Day-Lewis si es que realmente es el caso, y un acierto más de Paul Thomas Anderson en el desarrollo de su cine de autor. Y para los espectadores una película que puede tocar nuestras emociones de variadas maneras pero que en ningún caso nos deja indiferente. Por supuesto esa conexión se da a nivel personal y la única forma de averiguar cuál nos corresponde es disponernos a pasar dos horas averiguándolo frente a «Phantom Thread». Por lo que a mi respecta fue viaje un tanto sufrido pero muy bien disfrutado.

La Piel Que Habito

2011 - La Piel Que Habito

Director: Pedro Almodovar
País: España
Año: 2011

«Y Robert se la arrebató a la muerte en el último momento»

«La Piel Que Habito» es la adaptación al cine de la novela «Mygale» (1984) del autor Thierry Jonquet. En las manos de Pedro Almodovar esta podría haber sido una gran película pues su trama tiene muchos elementos que han sido la materia prima de las obras del director por muchos años: historias que se desarrollan a lo largo de varias décadas, personajes marcados por la tragedia en sus vidas personales, venganza, sexo y mucho drama. Por todo esto, debo decir que tenía mayores expectativas antes de ver la película pero lamentablemente no fueron cumplidas.

Intentaré resumir la trama: el protagonista principal es un cirujano de prestigio dispuesto a llegar a los extremos con tal de desarrollar una piel artificial con propiedades mucho mejores que la piel normal. Su vida personal es muy trágica pues doce años antes del presente de la película perdió a su esposa quien se suicidó tras no soportar su propio aspecto luego de un accidente de autos. Más tarde su hija también se suicidaría después de una traumática experiencia sexual con un joven que intentó aprovecharse de ella. El entonces viudo y desolado cirujano entonces encuentra al agresor de su hija, lo secuestra y decide darle un destino/castigo peor que la muerte. De vuelta al presente encontramos al cirujano finalmente trinfando en la creación de piel artificial y también compartiendo hogar con una misteriosa paciente, Vera Cruz, en cuya piel ha llevado los experimentos que lo llevarían al éxito de su emprendimiento. No cuesta mucho unir los puntos para que pronto sepamos quién es realmente Vera Cruz.

Y realmente la película no se desarrolla más allá de eso. Se nota el apego de Almodovar a la trama del libro pero uno habría esperado más de su sello en el desarrollo y desenlace de la misma, pues resulta más interesante la historia pasada que lo que ocurre como cierre de la historia. Sí, tal como en otra películas de Almodovar contamos con un «interludio musical» en el que se le da pantalla a un/una cantante, en este caso a Concha Buika. También hay guiños a otras influencias de Almodovar, como cuando brevemente vemos a Vera Cruz leyendo un libro de Alice Munro, de quien Almodovar posteriormente adaptaría una de sus novelas en su película «Julieta» (2016). Y por supuesto, dada la naturaleza del guión la película es visualmente muy parecida a «Les Yeux Sans Visage» (1960), lo que no es ningún pecado pues ambas películas comparten tramas muy similares. Es más, podría decir que en este caso la hija («La Piel Que Habito») hace lo posible por parecerse a su madre («Les Yeux Sans Visage») logrando igualarla sólo en la superficie pero sin corazón y perdiendo la oportunidad de mejorar lo que faltó en su predecesora, optando por el camino de un lenguaje visual que juega más con lo chocante que con lo artístico.

Tenemos, por otra parte, el uso de escenas de sexo en la película. Nada nuevo en el cine de Almodovar pero que en esta ocasión se vuelven particularmente incómodas y personalmente creo que se habría ganado más prescindiendo de ellas. Si la intención del director era hacer una película diferente de su cine típico esa era una buena oportunidad. Por otra parte el personaje de Zeca es particularmente molesto y su aparición e inclusión en la trama parece un poco forzada para desencadenar la parte final de la historia. ¿Es esto pecado del autor del libro o del director? En ambos casos pudieron terminar la historia de mejor manera pero como aquí estoy escribiendo sobre la película culparé nuevamente a Almodovar de no haberla terminado mejor.

Otra de las dolencias de la película es el montaje, pues nos transporta en la línea de tiempo de los acontecimientos de una manera que si bien no llega a ser confusa se siente un poco forzada y los saltos de tiempo en ocasiones innecesarios. Los raccontos bien hechos son un recurso ampliamente utilizado y pueden apoyar muy bien una historia o permitirnos entender mejor a los personajes y sus motivaciones, lo que aquí sucede pero un poco distractivamente. Por otra parte se hace muy evidente la necesidad del personaje de Marilia (Marisa Paredes) quien si nos fijamos bien es la verdadera narradora y motor de la trama. «La culpa es mía, llevo la locura en mis entrañas» confiesa en algún punto de la película, y es esta locura finalmente el pegamento que une a todos los personajes.

Sobre el final y desenlace de la historia no me referiré diréctamente pues no es mi intención contar todo pero basta decir que me pareció muy básico y da la impresión de una desaparición total de Almodovar como director y más bien parece que se convirtió en esta parte en un director de montaje más preocupado de terminar la historia fiel al libro cuando esta era realmente la oportunidad de hacer suya esta historia, el momento de imprimir su propio sello pero en vez de eso sólo nos volvemos acordar de él cuando aparece su nombre en los créditos finales.

Con todo lo dicho parece «La Piel Que Habito» me pareció una muy mala película, sin embargo no lo es y he sido crítico negativo esta vez pues me extrañó ver un producto final con las características qu mencioné anteriormente. No es una película bajo el promedio pero sí probablemente una de las más débiles dentro del catálogo de Almodovar.

Veronica

2017 - Veronica

Director: Paco Plaza
País: España
Año: 2017

«Alguien respondió tu llamada y ahora camina contigo»

Desde los inicios del cine el género de terror ha utiizado un confiable bastón en el que apoyarse para hacer parecer más interesantes sus películas: el viejo y conocido «basado en hechos reales». Y es que inevitablemente la realidad termina siendo más brutal y horrenda que cualquier ficción. Cuando se quiere recrear alguna historia real en la pantalla grande el riesgo de contaminar la historia original y de que una productora, director o incluso actores quieran poner su sello personal es grande pero finalmente los resultados han sido de todo tipo a lo largo de la historia. Por ejemplo, «The Exorcist» (1973) continúa siendo considerada como la mejor película de horror y está parcialmente basada en un caso real. En el caso de la película sobre la que hoy escribo, «Verónica» también pertenece a esta categoría.

El caso fue considerado como la primera ocasión en que la policía consigna eventos y situaciones paranormales en un informe de una muerte cuyas extrañas circunstancias nunca quedaron claras. El ya experimentado director Paco Plaza (creador de la saga «Rec») toma esta historia e intenta narrarla en esta película. Como se trata de un caso real y en que los elementos involucrados son bastante conocidos (desde antes sabemos que la protagonista morirá al final y que hay involucrados ouijas y crucifijos) la película no puede jugar a la originalidad ni a los giros sorpresivos en la trama ni al heroismo por lo que se vuelve menos importante el «qué» y es más protagonista el «cómo» ocurren los sucesos. Para esto el director se vale de los elementos más clásicos del cine de terror (monjas misteriosas, posesiones, pesadillas y dramas familiares) y los utiliza de buena manera, logrando una película que no aporta nada nuevo al género pero sí que se cuenta fluída y entretenídamente mientras se extiende por casi dos horas.

Cabe mencionar que el toque de humanidad que se le otorga a los personajes es un factor importante a considerar pues realmente llegamos a quererlos y desear que nada malo les pase aunque sabemos que será inevitable. Los niños actores involucrados hacen muy bien su papel incluyendo a la joven actriz Sandra Escacena quien tenía quince años al momento de la filmación tal como el personaje que interpreta. Otro factor que juega a favor es jugar con la idea de que todo el mal causado puede haber sido producto de un desequilibrio psicológico de la protagonista y si bien también se nos da la idea de una agresiva entidad paranormal durante toda la película al punto que lleguemos a «verla» se hace de tal manera que quedan ambas interpretaciones abiertas. A esto debo agregar que si bien, como dije, la entidad paranormal de turno es bastante agresiva e interviene bastante insistente y molesta en la trama de la película, también es tratada con sutileza por parte de los creadores por lo que se mantiene una atmósfera de misterio y horror hasta el final de la película sin aburrirnos en ningún momento.

En su momento «Verónica» fue publicitada como «la película más aterradora de todos los tiempos» o al menos en España. Entendemos que este es un truco publicitario pero sí se debe reconocer que es una película muy bien lograda, que logra mantenernos atentos a su desarrollo y compromete nuestros sentimientos con los protagonistas aún sabiendo que serán destrozados al final. Esto último ya es un logro que se debe reconocer y que hace a «Verónica» una película recomendable y que viene a aumentar positivamente el extenso catálogo de películas de horror.