Directora: Lynne Ramsay
Traducción: Necesitamos Hablar Sobre Kevin
País: Inglaterra/Estados Unidos
Año: 2011

«¿Por qué no entendería el contexto? Yo soy el contexto»

La maternidad en el cine ha sido retratada de muchas maneras. Ya sea promoviéndola como un aspecto fundamental de la vida humana (que lo es), pasando por puntos de vista moralistas hasta el género de horror, desde la fantasía a la comedia, desde lo plenamente superficial hasta lo más profundamente psicológico. Sin embargo, «We Need To Talk About Kevin» se las arregla para encontrar su propio camino y visión sobre el tema, creando una película multigénero que plantea más preguntas que respuestas y no se olvida fácilmente. Todo esto bajo la apropiada dirección de Lynne Ramsay, quien con esta película se convertía en una directora experta en plantear conflictos humanos complejos.

Si hubiera que reducir a una sola pregunta, la que esta película plantea principalmente es «¿Un psicópata nace o se hace?», porque esta película trata principalmente sobre eso. Pero también surge un montón de cuestionamientos sobre la mencionada maternidad, crianza, y el rol de ambos padres en el proceso. Basada en la novela homónima de Lionel Shriver lanzada en 2003, «We need To Talk About Kevin» nos muestra una visión difícil de aceptar y que como sociedad no hemos sabido manejar: si bien esto es ficción, cada cierto tiempo escuchamos de actos terribles y reales cometidos por adolescentes en los que generalmente hay más de una muerte que lamentar.

La película lleva a Kevin en su nombre, pero se trata realmente de la ruina de la vida de Eva Khatchadourian, una mujer que llevaba una vida exitosa hasta que su embarazo de Kevin comenzó, y desde ahí en adelante su vida comenzaría un descenso en espiral hacia abajo que no concluye con el fin de las casi dos horas de duración de esta película, pues queda abierta hacia un futuro de mayores posibles penurias. ¿Pero cómo puede la vida de un hijo arruinar la de su madre desde el momento de su concepción? Es fácil juzgar a la madre y culpar a ella por lo que se convertiría Kevin más adelante, sin embargo este juicio es suprimido desde el punto de vista de la dirección, planteando simplemente los hechos como fueron sucediendo hasta el clímax trágico de la historia. Queda en nosotros el juicio aunque dentro de la película sí hay personajes que lo hacen, por supuesto de manera negativa y abusiva hacia Eva.

Dada la naturaleza de esta historia, hay muchos análisis desde el punto de vista psicológico, sociológico, neurológico incluso, mucho mejores que estas simples líneas; lo que yo puedo mencionar es quizás una apreciación general hacia lo bien realizada que está la película: destaco en esto los papeles protagónicos con Tilda Swinton y Ezra Miller como madre e hijo respectivamente (una vez vista es realmente imposible imaginarse esta película con otros actores), el uso de los colores: el rojo predomina en todo momento, desde los pocos momentos de alegría que tuvo la protagonista (por supuesto antes del nacimiento de Kevin) hasta el rojo con el que unos poco comprensivos vecinos manchan el parabrisas del auto y las paredes exteriores de la casa en donde vive en la actualidad la protagonista, la banda sonora consistente en sonidos sutiles pero inquietantes que mantienen la tensión en todo momento, por ejemplo hay un sonido que se repite en las escenas en donde Kevin adquiere mayor protagonismo, ya sea por lo que está haciendo en pantalla o por lo que hizo o está a punto de hacer; las pocas canciones que aparecen son alegres pero puestas en tal contexto que suenan irónicas y tétricas ante la inquietud constante de la historia.

Creo conveniente mencionar que la película es contada en dos líneas temporales: una en el presente de la madre protagonista quien vive en una casa modesta y consigue un empleo también modesto, y asiste periódicamente a cárcel a visitar a su hijo, por lo que desde el comienzo sabemos que algo trágico ocurrió, y otra línea de tiempo que narra la vida de esta mujer y su familia desde el momento en que se embaraza de Kevin y su tortuosa crianza hasta los mencionados acontecimientos trágicos que dividen ambas líneas narrativas. Los detalles y pormenores se nos van contando de a poco, lo que la puede hacer un poco difícil de seguir para algunos espectadores pero finalmente confluyen muy bien al tratarse de un drama que se va cocinando lento y que, como mencionaba al comienzo, intenta dejarnos más preguntas que respuestas sobre qué significa ser padres en el mundo actual. Una película chocante pero necesaria, que nos recuerda que hay muchos temas sobre los que tenemos que hablar como sociedad.