Director: Michael Winner
Traducción:
País: Inglaterra
Año: 1971

«Los muertos no van a ninguna parte porque no tienen a dónde ir, ¿ves?»

Siento que debo establecer un hilo de eventos lógicos antes de empezar a referirme diréctamente a «The Nightcomers»: primero existe la novela de Henry James, «The Turn Of The Screw», publicada en 1898, de la cual se han hecho diversas adaptaciones en formato cine, series y hasta un musical en Broadway, adaptaciones que han mantenido en mayor o menor medida el espíritu original de la historia que Henry James quiso contar. De estas adaptaciones la que más me gusta es «The Innocents» (1961) pues es una película que tiene todo lo que yo podría apreciar en una película de terror y que no cae en excesos en ningún momento: desde la impecable dirección de Jack Clayton hasta la tremenda actuación de la actriz Deborah Kerr que aún así deja el espacio necesario para que los niños protagonistas desarrollen sus complejos papeles. La fotografía en blanco y negro contribuyen a la sobriedad y a dejar todo el horror en el plano psicológico, y le otorga un tono de solemnidad y elegancia que sólo he visto en esta versión. Podría escribir muchísimo sobre «The Innocents», pero debo recordar que sólo la estoy mencionando como preludio a la película sobre la que escribo hoy, pues «The Nightcomers» es una precuela a los acontecimientos expuestos en «The Innocents».

Resulta que este es un caso en que la precuela es totalmente innecesaria. Intentar explicar todo no aporta en nada en esta ocasión. De hecho me sorprendí bastante al saber que «The Nightcomers» existía y más encima contaba con Marlon Brando en el papel protagónico pero ya que estaba ahí desde 1971, había que darle una oportunidad. Al verla se confirmaron todas las sospechas y prejuicios que podía tener desde antes, lamentablemente. No es que quería que así fuera sino por el contrario, si hubiera sido una buena película me habría agradado bastante sumarla al universo de personajes e historias de «The Innocents», pero no es ni de lejos el caso.

¿Pero cuáles son sus pecados? Primero, que todos los personajes, la historia y acción están siempre delimitados por lo que se narra en «The Innocents», es decir, «The Nightcomers» no tiene ni intenta tener identidad propia en ningún momento. Reconozco que era una tarea difícil y por lo mismo innecesaria. En esta película vemos a Peter Quint y Miss Jessel en vida (antes de convertirse en las presencias fantasmales de «The Innocents»), la tortuosa relación que existió entre ellos y por supuesto su nefasta influencia en los niños que luego atormentarían a Miss Giddens (el personaje de Deborah Kerr) en la siguiente película. Incluso, ya hacia el final de la película se intenta hacer un nexo entre ambas cintas el que se nota muy forzado (más que todo lo demás en la película). Segundo, donde «The Innocents» ganaba elegancia y hacía escuela en narrativa al insinuar los horrores y corrupción detrás de la fachada de inocencia de Bly Manor y jamás caer en representaciones gráficas de ello; en «The Nightcomers» se hace todo lo contrario, poniendo en pantalla la violencia de manera bastante chocante hasta para estos días y mucho más para su época (consideremos que esta película se lanzó en 1971), sin embargo, esto no le otorga mérito sino la hace pequeña frente a «The Innocents». Sólo queda como violencia innecesaria y gratuita.

Ya en este punto sé que me leo repetitivo mencionando a «The Innocents» casi en cada línea pero es que realmente no hay otra manera de referirse a «The Nightcomers» pues como dije anteriormente, la segunda queda totalmente atrapada en la grandeza de la primera. Las actuaciones están bien, tanto de Marlon Brando como los demás actores y actrices, la música acompaña acorde pero sin destacar, se mantiene algo de esa narrativa británica del horror pero nada de eso la salva de un destino trazado al momento de imaginar su realización: quedar a la sombra de «The Innocents» en todo aspecto, sin brillar jamás por mérito propio.