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2014 - What We Do In The Shadows

Directores: Jemaine Clement, Taika Waititi
País: Nueva Zelanda
Traducción: Lo Que Hacemos En Las Sombras
Año: 2014

«Yeah, some of our clothes are from victims. You might bite someone and then you think oh, those are some nice pants!»

«¡Hagamos una película de horror… de vampiros quizás?». «No, ya hay muchas así». «¿Y si hacemos una comedia tipo reality show?». «No, también hay muchas así». «¡Ya sé! Hagamos una comedia de vampiros tipo reality show!» ¿Habrá sido así de disparatada la génesis de este proyecto? Es imposible saberlo, pero luego de ver el histriónico y rimbombante resultado puedo imaginar que fue algo más o menos así. «What We Do In The Shadows» es una excelente comedia, fácil de situar entre lo mejor de la década.

Es la respuesta a la incógnita de una mente curiosa a cómo criaturas milenarias se adaptarían a los tiempos actuales, cómo sería su interacción con los humanos actuales (también con algunas criaturas sobrenaturales), su relación con la tecnología y las formas de diversión de los años dos mil, sus problemas cotidianos, sus alegrías y sus penas, etc. ¿Qué ocurre con los vampiros cuando no están seduciendo o alimentándose?

Son cuatro vampiros residentes en Nueva Zelanda los que abren las puertas de su morada y muestran su intimidad a un grupo de realizadores de un reality show (ausentes en pantalla durante casi toda la narración). Cada vampiro tiene sus características propias y distintivas pero queribles de igual manera, a los que pronto se suman más personajes que vienen a desequilibrar su existencia y a forzarlos a tomar decisiones pertinentes y a adaptarse a nuevas e hilarantes situaciones, entre las que se cuentan la aparición otros vampiros, una sirviente, un amigo humano tan solitario como ellos, un vampiro recién iniciado, un cazador de vampiros, y sobre todo sus enemigos naturales: los hombres-lobo.

A veces en formato entrevista, otras en cámara en mano o bien en planos generales y hasta raccontos, las escenas se suceden fluidamente y desarrollan la historia de manera agradable. Respetando y a la vez mofándose de los códigos vampíricos clásicos establecidos por la literatura, «What We Do In The Shadows» cumple de manera victoriosa un objetivo difícil de lograr: hacer reír a carcajadas aún cuando se basa en un tema que a muchos espectadores podría causar rechazo. Es por sobre todo un triunfo de la originalidad sobre la sobre-explotación de fórmulas repetidas y moribundas, pero a las que en casos como este, se les puede traer nuevamente a la vida de manera digna.

Housebound

2014 - Housebound

Director: Gerard Johnstone
País: Nueva Zelanda
Traducción: Confinados
Año: 2014

«You know, the closed mind is the worst defense against the paranormal.»

Hay ocasiones, muchas veces más frecuentes de lo que quisiéramos, en que las películas de horror defraudan. Ya sea por falta de buen gusto, malos efectos especiales, repetición de fórmulas ya probadas, exceso de pretensiones en el resultado y realización, o simplemente por falta de originalidad y agotamiento de recursos narrativos.

Hay esperanzas, afortunadamente, y esta vez vienen desde Nueva Zelanda. Sin embargo, encasillar a esta película dentro del género de horror sería una acción egoísta. Si bien en un comienzo se nos cuenta la historia de manera más o menos seria mientras nos sitúan en el lugar y contexto en el que sucederán los «horrores», ya desde las primeras manifestaciones paranormales podemos darnos cuenta de que la película no se toma tan en serio a sí misma, y tampoco deberíamos hacerlo como espectadores.

Es la historia de una casa en apariencia embrujada y también la historia de una apática protagonista forzada a recluirse en dicha casa como castigo penal junto a su extraña madre, a quienes pronto se suman más pintorescos personajes. Como ya mencioné, luego de los tres primeros cuartos de hora la historia muta a una comedia/suspenso sin nada de sobrenatural (contar esto no arruina las sorpresas de la película) pero con un mundo bizarro propio y disparatado en el que cualquier cosa puede ocurrir.

Una vez comprendido esto sólo queda entregarnos a una narrativa poco lógica pero bien hilada y sorprendernos con los contínuos giros que exhibe la trama, sin dejar de divertirnos con el constante humor negro bien logrado del que está impregnado el guión.

Como comentario final, «Housebound» resulta ser una película que cumple bien con el propósito de entretener y se deja ver muy en la senda del primer cine de Peter Jackson aunque con menos inocencia y mejores efectos especiales, y al terminar nos deja la sensación de habernos bajado de una montaña rusa llena de buenas sorpresas de las que poco podíamos haber imaginado al decidirnos a verla.