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Nomadland

Directora: Chloe Zhao
Traducción: Tierra De Nómades
País: Estados Unidos
Año: 2020

«¿Sabes? He conocido a cientos de personas aquí y nunca dicen un adiós definitivo»

«Nomadland» es una película poética y preciosa. Con esta primera aseveración se entiende que todo lo que sigue serán sólo buenas palabras hacia esta propuesta.
Se trata de una película moderna más que retrata el lado feo del sueño americano, algo que se ha hecho muchas veces («The Florida Project» (2017), por ejemplo) y desde muchas perspectivas diferentes pero en » Nomadland» se hace de manera única. Se trata sobre aquellos que por diferentes motivos no encajan en el modelo social capitalista sin estar tampoco en contra de él, pero que aún siguen buscando un espacio para sentir que su existencia tiene sentido.
Si bien hay una protagonista de quien seguimos su historia, en realidad ella es más bien un pretexto que encubre a la verdadera protagonista y a quien se rinde homenaje: la vida en la carretera, la de aquellos solitarios que no pueden o no quieren vivir en un lugar fijo y se encuentran recorriendo los caminos realizando trabajos temporales en diferentes estados, y que encuentran en sus similares una familia de quienes se despiden siempre con «te veo en el camino», jamás con un adiós definitivo.
La tremenda actriz Frances McDormand encabeza el elenco de «Nomadland» y lo hace de manera magistral: sin jamás sobreactuar logra en todo momento transmitir lo que le ocurre a su personaje y particularmente sus emociones, y vaya que esta película es bastante sentimental. Además nunca opaca a los demás personajes que van yendo y viniendo a lo largo de la cinta. Sobre este punto me gustaría destacar que la narración está hecha de tal forma que todos los personajes, aunque a veces con pocos segundos en pantalla, logren importar. Esto es un gran mérito de la directora Chloe Zhao, quien además escribió el guión, y se nota que lo hizo comprendiendo que en la simpleza hay mucha fuerza. Mencioné que esta era una película sentimental pues se toma el tiempo para que varios de sus personajes cuenten sus historia de vida, las cuales son siempre conmovedoras sin nunca ser melodramáticas, y todos los casos tienen en común un fuerte apego y amor a la vida, nunca se quejan del sistema o actúan como víctimas. Vamos comprendiendo también que Fern, nuestra protagonista, a lo largo de la película está viviendo el duelo del fin de su vida pasada, el cual se resuelve de manera onírica y literal a la vez hacia el final (suena contradictorio pero así lo percibí), nuevamente sin caer en extremos ni apelar fácilmente a nuestras emociones, las cuales es probable que sean fuertemente sacudidas de todas maneras, al menos así fue en mi caso. Así también, todos los personajes están en esta ruta de sanación y búsqueda de paz, pero ¿no es esa una causa común de la adultez en cualquier parte del mundo y en cualquier estilo de vida? Esa identificación que podemos sentir los espectadores es lo que finalmente hace grande a «Nomadland».
Podría extenderme mucho más sobre la belleza de esta película pero sólo terminaré por destacar el trabajo de fotografía, a cargo de Joshua James Richards, pues al tratarse de una película de carretera en donde casi todas las acciones ocurren al aire libre y en diferentes horas del día, se comprende la dificultad de filmar con luz natural. Sí claro, hay muchas películas en este estilo, pero no está demás destacar algo cuando también es un recurso narrativo importante aunque silencioso.

Phantom Thread

Director: Paul Thomas Anderson
Traducción: El Hilo Invisible
País: Ëstados Unidos, Inglaterra
Año: 2017

«Y le he dado a cambio lo que él más desea: cada parte de mí»

«Phantom Thread» es una muy buena película, lo digo desde el principio. Es la historia de amor entre dos personas con carácter fuerte y decidido, relaciones que normalmente están destinadas al fracaso pero que al menos en el cine pueden tener un final feliz, entendiendo a la felicidad como un concepto tan íntimo que hasta dada la naturaleza de la relación planteada en esta película es posible.

Es la historia de un diseñador de ropa de los años cincuenta en Inglaterra. Afamado, respetado y dueño de una casa de modas que viste a la realeza y otras mujeres de la alta sociedad. Lo conocemos ya maduro, prolijo y amante de su trabajo, pero con una inquietud en su vida. Su hermana, la única persona de quien acepta consejos en su vida y le otorga algo de control sobre la misma, le aconseja ir unos días al campo a distrerse y es allí donde conocerá a la otra mitad de esta historia: una mujer extranjera más joven que llama la atención de este hombre por su carácter testarudo y la frescura con la vive su vida. En adelante se desarrolla una historia de amor llena de muchos problemas pero que sobrevive por el gran amor que sienten hacia el otro aunque no se demuestre en las formas más obvias y ya hacia el final este amor se vuelva enfermizo y bizarro.

Al narrarla de esta manera parece una historia de amor bastante cursi y de hecho lo es, pero la gracia de esta película es el cómo está hecha. Si tenemos la capacidad de soportar su ritmo lento veremos que se trata de una película realmente hermosa y con mucha atención en los detalles. Escrita y dirigida por Paul Thomas Anderson, el guión regala la inteligencia típica de este cineasta a graneles. La fotografía es excelente y un punto muy fuerte a destacar es la banda sonora, que está presente prácticamente en cada escena y muy bien pensada. El mérito en esta oportunidad es de Johnny Greenwood, guitarrista de la banda Radiohead y quien simplmente brilla en su rol de compositor musical (previamente había hecho otras bandas sonoras para Paul Thomas Anderson). Pero toda esta torta no estaría completa sin los actores protagonistas, que son muy pocos: El diseñador de ropa, su hermana y la mujer que robará el corazón del protagonista, interpretados por Daniel Day-Lewis, Lesley Manville y Vicky Krieps respectivamente. Sobre Daniel Day-Lewis es poco lo que se puede aportar a lo que es conocimiento común sobre él: es uno de los mejores actores de esta época y esto queda demostrado desde la primera hasta la última escena de la película. Su personaje es creíble en todo momento y el actor logra desaparecer en él, como ha sido característico en toda su carrera actoral. Sin embargo, en esta ocasión había que considerar que el actor ha dicho que es su último papel en cine y luego pasaría al retiro. Si esto es así es una despedida más que destacada y en su mejor momento. No puedo dejar de mencionar y destacar a Vicky Krieps, quien no la tenía fácil en equiparar a un actor tan destacado pero lo logra llevando a su personaje al protagonismo necesario. Sobre Lesley Manville, su papel es secundario pero se deja ver su amplia experiencia en la actuación en cine pero sobretodo en teatro.

Otro detalle que no se puede dejar de mencionar es el diseño de vestuario en la película. Si bien tratándose de un diseñador como protagonista habría estado muy mal que este punto estuviera descuidado cabe destacar que también brilla como uno de los personajes de la película, al tratarse de la obsesión y razón de vida del protagonista.

Como comentario final, vuelvo a destacar esta película como un buen punto de despedida de la actuación para Daniel Day-Lewis si es que realmente es el caso, y un acierto más de Paul Thomas Anderson en el desarrollo de su cine de autor. Y para los espectadores una película que puede tocar nuestras emociones de variadas maneras pero que en ningún caso nos deja indiferente. Por supuesto esa conexión se da a nivel personal y la única forma de averiguar cuál nos corresponde es disponernos a pasar dos horas averiguándolo frente a «Phantom Thread». Por lo que a mi respecta fue viaje un tanto sufrido pero muy bien disfrutado.

The Florida Project

2017 - The Florida Project

Director: Sean Baker
Traducción: El Proyecto Florida
País: Estados Unidos
Año: 2017

«Siempre me doy cuenta cuando los adultos están por llorar»

Desde su invención y hasta la actualidad el cine sigue siendo un gran medio de comunicación si es que no el más efectivo aún. Nos gusta olvidarnos de nosotros mismos y perdernos en la oscuridad de las salas de cines acompañados de la gran pantalla en que el desfile de luces y sonidos nos maravillan con historias que nos alejan de nuestra cotidianeidad. Desde la comedia al drama, e incluso los documentales en ocasiones plantean llevarnos a situaciones irreales y lugares lejanos a nuestro a día a día. Pero hay un tipo de cine que busca justamente lo contrario y es a esta categoría a la que pertenece la película sobre la que hoy escribo: «The Florida Project».

Si bien siempre hubieron cintas que intentaron retratar la vida tal como es no resultaba comercialmente atractivo pero esto cambió luego de la segunda guerra mundial, en la que el neorealismo italiano planteó esta forma de hacer cine con un estilo y reglas propias que lo han convertido en una categoría menor pero de todas maneras reconocida y reconocible dentro de la amplia oferta que tenemos al elegir una película.

«The Florida Project» claramente no es italiana y es contemporánea pero se enmarca perfectamente dentro del estilo, pues es un golpe de realidad directo a nuestro rostro. Se trata del día a día de personas que viven como pueden en el patio trasero del sueño americano, paradójicamente a cuadras de Disneyworld, el emblema y escudo favorito de la publicidad norteamericana. Cabe mencionar que la traducción de «project» en este caso tiene que ver con un tipo de viviendas dirigidas a ciudadanos de escasos recursos, normalmente con baja educación y en donde parece que el sol que hizo próspero a Estados Unidos no brilla. Por esto mismo, si bien tenemos protagonistas definidos no hay una trama como tal que podamos seguir, por lo que se le recomienda al espectador tener paciencia porque finalmente sí es una muy buena película pero se le advierte al espectador que busca acción o tramas más directas que busque otra cinta que ver.

Nuestra principal protagonista es Moonie, una niña de seis años que vive junto a su joven e inmadura madre en uno de los cuartos del motel Magic Castle, pintado de un color violeta intenso y alegre que contrasta con las vidas grises de sus habitantes. Moonie pasa sus días jugando junto a sus amigos casi sin supervisión ni control sobre lo que hace por lo que sus travesuras resultan en ocasiones bastante más allá de los límites (pues no conoce límites) como escupir los autos de quiénes llegan al motel vecino y otras que es mejor ver en la película que leerlas aquí. De a poco vamos conociendo a más personajes que viven en este mundo, como la propia madre de Moonie y de sus amigos, al encargado del motel interpretado por el experto Willem Dafoe (a quien este papel le valió una nominación al Oscar) y otros que van aportando de manera gradual a la tensión que se va cocinando lentamente pero que logran atrapar al espectador al punto de comprometernos con sus vidas y querer que les vaya mejor, lo que en general no ocurre.

Lo bueno que hace esta película, y yendo un poco más allá el estilo neorealista, es no romantizar la pobreza ni exponer los hechos de manera que como espectador nos convirtamos en jueces con el derecho a decir «este/a personaje es bueno y «este/a es malo así que está bien (o mal) que le pase lo que le pasa». No , el objetivo acá es mostrarnos la sucesión de hechos cotidianos como son, la búsqueda de una mejor vida (o de al menos pagar el arriendo semanal del motel) con aciertos y errores. ¿No es lo que hacemos todos? Lo otro que se lleva a cabo muy bien en esta peícula es no tratar al espectador de tonto: muchas de las situaciones fuertes que ocurren se insinúan más que se muestran gráficamente ni pierde el tiempo en primeros planos cuando hay una pelea, por ejemplo, sino más bien la cámara queda en el ángulo que tendríamos si viéramos una pelea a metros de distancia desde nuestra ventana, por ejemplo.

Como escribí anteriormente, vemos el devenir de la vida principalmente a través de los ojos de Moonie quien vive su vida como cualquier otra niña de seis años aunque también vemos cómo madura y es conciente de la fragilidad del mundo a su alrededor como cuando dice frases como la que cité al principio de esta crítica. Moonie sólo pasa el tiempo divirtiéndose de la mejor forma que puede y a pesar de estar en constante peligro social siempre está alegre, por lo que las escenas finales se vuelven particularmente conmovedoras, pero por supuesto no es mi idea contar mucho de eso acá.

Si tengo que esforzarme en buscar algún punto que criticar negativamente sería el cambio de cámaras y de cinematografía al final de la película. Se entiende que el director tomó esta decisión para darle un giro dramático mayor y también como homenaje a sí mismo (sus dos primeras películas fueron filmadas con iphones) pero para mi resultó como un elemento distractivo que no le añade nada a una película que ya era excelente (particularmente la fotografía es excepcional), llevándonos además a una interpretación más abierta que rompe con todo lo mostrado anteriormente en donde, repito, hay poco que interpretar y más bien se nos invita a presenciar la vida de la gente común sin juzgarlos. Emparentada diréctamente con «Boyhood» (2014), es una película muy recomendable desde mi opinión.

A Serious Man

2009 - A Serious ManDirectores: Ethan Coen, Joel Coen
País: Estados Unidos
Traducción: Un Hombre Serio
Año: 2009

«Recibe con humildad todo lo que te ocurra»

La película comienza con esta cita de Rashi (un rabino medieval famoso por sus comentarios que hicieron más accesibles el Talmud tanto a investigadores como estudiantes), y parece una simple cita que augura una película directa y práctica que podría parecerse a lo que hizo David Lynch en «The Straight Story» (1999), sin embargo, la realidad es muy diferente. Los hermanos Coen (no me canso de mencionarlos adjuntando que son de los cineastas vivos que más aprecio) llevan su estudio de los límites y anatomía del comportamiento humano al extremo en quizás la cinta más compleja de su filmografía. Dicho esto, también cabe mencionar que lo hacen con tal maestría que aunque muy densa, es una película que podemos seguir en todo momento.

Aunque comienza con una parábola judía que pareciese que va a tener alguna relvancia en la película pero nunca la tiene (de acuerdo a sus propios realizadores), luego del prólogo los cineastas nos llevan al año 1967 en donde vemos en paralelo situaciones que ocurren al protagonista, el profesor judío de matemáticas Larry Gopnik, y su hijo. Este paralelismo se mantendrá a lo largo de la película aunque en ocasiones no sea tan obvio como al comienzo. Luego seguimos la vida del protagonista la cual parece ir cuesta abajo en una espiral sin fin. Desde un intento de soborno en su trabajo hasta la petición de divorcio por parte de su esposa, pasando por los problemas en que su hermano de involucra y un sin fin de situaciones patéticas y absurdas pero siempre en desmedro de la felicidad del profesor Gopnik, como espectadores somos forzados a presenciar esta decadencia a la cual la pasividad del protagonista vuelve más exasperante y nos mantiene constantemente esperando la resolución de alguno de los conflictos, un alivio que jamás llega y que siempre se verá agravado por una nueva tragedia. Ese es justamente el propósito de esta película: así como el protagonista busca respuestas a lo que ocurre en su vida acudiendo a rabinos o quien sea que pueda ofrecer alguna explicación sin nunca obtenerla, para nosotros los espectadores es una prueba de paciencia y por lo mismo no recomiendo esta película a alguien que necesite que todas las piezas presentadas encajen perfectamente. El final es la muestra perfecta de esto pero aunque no estropearía nada de la experiencia de verlo, no es algo que me gustaría contar.

Esta narrativa en que los conflictos no se resuelven no es algo nuevo en el cine de los hermanos Coen, pero como dije antes, esta es probablemente la cinta en que llevan más al extremo este recurso. Cada personaje aportará algún grado más de incertidumbre a la vida de este hombre que intenta definirse como «un hombre serio» pero al que cada momento la vida lo golpea de formas tan absurdas como dramáticas y aún así él seguirá adelante argumentando que «él no ha hecho nada» y buscando una explicación a la vez que irónicamente (todo es irónico acá) continúa enseñando una ciencia exacta como es la matemática.

Esta película ha dado material para un sin número de estudios e investigaciones mucho más profundas de lo que será este comentario; para mi sólo basta alabar la forma en que se nos cuenta la historia, siempre con diálogos brillantes y situaciones absurdas que se suceden unas a otras fluídamente, todo esto gracias a la impecable dirección y el gran trabajo de todos los actores involucrados (encabezados por Michael Stuhlbarg , la elección idónea para este papel). Aunque el mundo judío es constantemente mencionado en las películas de los hermanos Coen, en esta cinta todo ocurre dentro de este mundo, lo que hace que se incluyan varias costumbres y vocabulario propio de esta cultura, lo que aporta también a la riqueza de su guión.

En fin, es una película altamente disfrutable si se está dispuesto a entrar en un mundo en que todo en la vida carece de explicaciones y estamos dispuestos a aceptar con humildad todo lo que ocurra, tal como se nos recomienda al principio de «A Serious Man».

1972 - Aguirre, der Zorn Gottes

Director: Werner Herzog
País: Alemania
Traducción: Aguirre, El Azote De Dios
Año: 1972

«Aguirre» es otra obra maestra producto de la combinación Herzog-Kinski (en dirección y actuación respectívamente), otra de sus lecturas magistrales a leyendas y grandes obras literarias (en 1979 la infame dupla revelaría su excelente y única versión del clásico «Nosferatu»), agregando el sello del director en cuanto a una mirada sombría y devastadora sobre la naturaleza humana.

Es la historia de hombres cegados por la avaricia y las ansias de riqueza que son capaces de embarcarse  en una misión suicida sólo por la promesa de encontrar la mítica ciudad del oro, «El Dorado». Comandados por el malvado Lope De Aguirre (Kinski), quien no sólo se muestra como un traidor desde el comienzo, sino que también cuenta con planes nefastos y diferentes a la simple promesa del oro. Cada una de las escenas de la película ayuda a afirmar la idea de claustrofobia y enajenación que respiran los personajes, a pesar de que se encuentra ambientada en el aire libre de la selva amazónica.

Es una apología al poder totalitario y a la pérdida de la voluntad de los individuos ante el poder. Una vez que Aguirre toma el control del grupo, en adelante sólo nos queda contemplar la decadencia del nuevo y autodenominado «reino», la corrupción del poder eclesiástico y la caída de la recién establecida monarquía. Sin embargo, Herzog logra dejar un espacio para la piedad y pureza, representados en uno de los pocos personajes femeninos de la película.

La banda sonora, o mejor dicho su casi ausencia contribuye en gran manera como un elemento más al tono lúgubre de la película. Una canción fúnebre que acompaña en algunos momentos, la música altiplánica que uno de los indígenas esclavos interpreta en ocasiones para animar a los hombres, más un breve tarareo por parte del más macabro personaje (y que resulta no ser Aguirre), y que se vuelve sobrecogedor con el correr de la película, es toda la música que encontramos, dejando más bien que el silencio reine y se convierta en un elemento más del remolino de locura que envuelve a nuestros personajes.

En cuanto a la resolución del conflicto, está a la altura de su desarrollo y cuenta con un plano en trecientos sesenta grados que imagino para la época debe haber sido innovador. No sólo eso, también hay varias leyendas circulando en cuanto a la realización de la película que parecen ser ciertas luego de observar el resultado final.

«Aguirre» es una obra que soporta la arrogancia de su nombre dignamente hasta la actualidad, a más de cuarenta años de su realización y sin disminuir en absoluto su poder sobrecogedor sobre el espectador, tal como las obras maestras del cine deben ser.

Desastres Naturales

2014 - Desastres NaturalesDirector: Bernardo Quesney
País: Chile
Año: 2014

«Desastres Naturales» es una película que podemos clasificar dentro del «nuevo» cine chileno, el que comenzó a gestarse a mediados de la década pasada, y cuya principal característica es la falta de obligación de hacer menciones a la historia reciente del país y que se abre a temáticas diversas y descomprometidas de institucionalidades y lineamientos corporativos.
Dicho esto es más fácil comprender las libertades narrativas que encontramos en la película.
La trama se desarrolla en alguna escuela rural, presumiblemente del centro-sur de Chile, y en la primera escena vemos a una dama (en todo el sentido de la palabra) cruzando un potrero, lenta pero dignamente, caminando en dirección a la cámara. Así pronto descubrimos que se trata de una profesora ya entrada en años que se dirige hacia el que ha sido su lugar de trabajo por toda una vida.
Luego viene una sucesión de eventos a veces lógicos y otras no tanto que nos muestran que en cada ecosistema social, por pequeño y apartado que se encuentre, existen conflictos superficiales que sólo son la fachada de otros subyacentes que pueden ser mucho más graves y derivar en cualquier momento en un desastre natural.
En este caso el punto de partida es la búsqueda de respuestas al despido injustificado de la profesora protagonista, lo que traerá a la luz otros conflictos internos del establecimiento y finalmente desencadenará una revolución estudiantil local (que logra verse más efectiva que las revoluciones estudiantiles símiles de la vida real).
Hay pocos personajes pero están todos bien posicionados, destacando la profesora y directora protagonistas, fuentes de protagonismo y antagonismo respectivamente. Los diálogos, en general, son directos y no incurren en distracciones innecesarias. La película cuenta con un buen ritmo narrativo y no excede la hora y veinte minutos de duración, por lo que no se vuelve tediosa y se puede seguir el hilo coherentemente. Los esporádicos efectos especiales y transiciones no molestan pero sí hay unas cuántas escenas oníricas agregadas que se ven innecesarias. En mi opinión, el punto más bajo es la música pues si bien la mayor parte corresponde a artistas chilenos, se escuchan fuera de lugar y un tanto forzados en su aparición.
Ya hacia el final, en el momento más tenso y cuando el conflicto parece no tener solución, el director y/o guionista nos sorprenden con un giro inesperado y sorprendente, bastante acertado desde el punto de vista docente pues alude a algo que es como «la criptonita de los profesores» pero que no puedo revelar porque arruinaría la sorpresa. Personalmente, como docente de profesión, puedo entenderlo perfectamente y a la vez agradecer de cierta manera la realización de esta película, pues como escribí al principio, es agradable ver que el cine chileno se abre a temáticas variadas y en este caso, olvidadas por las autoridades y la sociedad en general.

The Babadook

2014 - The Babadook

Directora: Jennifer Kent
País: Australia
Traducción: El Babadook
Año: 2014

Lo primero que debo advertir antes de escribir sobre esta película es que es imposible hablar de ella sin mencionar partes cruciales de la trama. Por lo que si se pretende ver la película sin previamente saber detalles de la historia es mejor no continuar leyendo. Hecha la advertencia, procedo a compartir mis apreciaciones sobre «The Babadook».

Uno puede llegar a esta película por la premisa de ser una película de terror, pero pronto la película se convierte en terror psicológico y ya hacia el final sólo quedamos en psicológico. Esta capacidad de mutar fluidamente es un punto alto de la película y la hace única, sin embargo, para otras personas puede ser el lado débil de esta cinta.

La trama gira en torno a una joven viuda que vive junto a su problemático hijo de siete años en una casa que no ayuda precisamente a crear un ambiente alegre. La mujer sufre de insomnio, su hijo hiperactivo no deja de dar problemas al punto de ser expulsado de la escuela en donde estudia, y vive perseguida por el fantasma de su fallecido marido, quien murió en un accidente automovilístico el mismo día en que nació su hijo. Todo esto no contribuye mucho al descanso y bienestar de la madre, quien sin embargo se esmera en darle un buen pasar a su hijo. Entre estas actividades, una noche toma un libro titulado «Mister Babadook»para leer un cuento a su hijo, pero el cuento resulta ser bastante escalofriante y nada recomendable para niños, ni para nadie. A partir de ahí se desata predeciblemente la maldición de Mister Babadook sobre esta pequeña familia, haciéndose presente para hacerles la vida imposible.

Hasta ahí la trama es bastante clásica y archirepetida hasta el cansancio, sin embargo, a medida que la película avanza nos vamos enterando de más y más detalles que nos hacen sospechar de la verdadera naturaleza de la película. Como mencioné anteriormente, se trata de una película de desarrollo psicológico casi en su totalidad: nos enteramos del 99% por ciento de la historia a través del punto de vista de la protagonista (los pocos momentos en que se nos otorga un punto de vista diferente son claves para entender la película). La poca participación de los personajes secundarios y el encierro al que nos vemos sometidos en la casa en donde se desarrolla la historia contribuyen bien a crear el ambiente claustrofóbico ideal para la manifestación física de un invencible Mister Babadook. La sección media en la que vemos la decadencia de la casa y la familia a la vez que la maldición se hace fuerte es bastante interesante llegando a un climax bastante extendido que nos arrastra junto a los protagonistas hacia variados homenajes honestos a películas clásicas del género («A Nightmare On Elm Street», «The Shining», «The Exorcist»), que contribuyen de buena manera a la historia. Particularmente el enfrentamiento final se lleva a cabo en varias escenas y a través de varios minutos tortuosos (en una buena manera, si se quiere sufrir con la película se obtiene), y parece que no tuvieran fin, pues Mister Babadook parece no tener la capacdad de ser derrotado. La resolución poco clara del conflicto puede resultar un tanto débil para el nivel de tensión que había alcanzado la película, sin embargo no la hacen decaer por completo.

La casi ausencia de música contribuyen a dar forma al ambiente desolado y de abandono que se nos quiere mostrar.

Finálmente, cabe mencionar que es una película hecha con muchos cabos sueltos a propósito, la directora se encargó de contarnos una historia de tal manera que nos deja a la interpretación su intención y resolución, sin embargo, logra nararla de manera satisfactoria, logrando agregar un nuevo volumen de colección para quienes gustamos de este tipo de películas. Bien por Australia.

It Follows

2014 - It Follows

Director: David Robert Mitchell
País: Estados Unidos
Traducción: Te Sigue
Año: 2014

Un grupo de adolescentes es acechado por una fuerza sobrenatural. Así se puede resumir, en diez palabras, la superficie de esta película, y puede decepcionar al espectador ansioso, aquel que llega a esta película buscando horror a base de efectos de sonidos repentinos, gore gratuito, o la muerte consecutiva de personajes poco memorables típica en películas de horror con adolescentes. Pero en realidad es mucho más que eso: es un proyecto de pretenciones mayores que si bien logra darse a entender, falla en su concreción debido a su mismo deseo de hablar de muchos asuntos, algunos bastante delicados, en un envoltorio chabacano.

La premisa es simple y puede ser encontrada en muchas leyendas urbanas: si alguien se «contagia» con la «maldición», debe traspasarla a alguien pronto, de lo contrario será perseguido por una entidad que adopta diversas formas, inmune a todo daño y que aunque es lenta, siempre llega. Ahora, la forma de traspasar la maldición a otro es a través es algo a descubrir en la película, pero se trata de algo inherente a la adolescencia.

Más interesante que la trama misma son las posibles interpretaciones que podemos hacer de la misma, al mismo estilo de la primera entrega de la saga «Paranormal Activity», y de cómo estas interpretaciones pueden ser más aterradoras que la maldición en sí. La atmósfera que envuelve a los personajes es una protagonista más y aporta superlativamente a la historia. Desde un par de pre-adolescentes intrusos y molestos hasta la arquitectura clásica del siglo XIX en Estados Unidos (a pesar de que la trama se desarrolla en la actualidad), pocos elementos están al azar y por el contrario, son posibles candidatos a variadas interpretaciones.

En el mundo de «It Follows» los adolescentes están abandonados a su suerte, a pesar de vivir inmersos en una ciudad típica estadounidense como es la venida a menos Detroit (que, por cierto, no es mostrada como elemento aspiracional sino que es bastante realista, con casas abandonadas en donde se desarrolla la vida normal de la clase media baja, siempre carente de sentido); los adultos aparecen esporádicamente y totalmente ajenos a lo que ocurre con sus hijos, por lo que ellos se verán forzados a aprender a defenderse solos de la entidad maligna, aunque saben bien que es inevitable y todas sus acciones sólo dilatan el periodo en que serán alcanzados.

La gran debilidad de la película es la forma en que es narrada: los diálogos en general son poco creíbles y las actuaciones forzadas, y el ritmo decae súbitamente por momentos, lo que es molesto. Los efectos especiales son escuetos y se nota que el presupuesto no fue abundante, pero son suficientes para contribuir a la película sin convertirse en nefastos protagonistas como suele ocurrir frecuentemente.

Cabe hacer una mención especial a la banda sonora, que se nutre de los mejor de los sintetizadores oscuros y ambientales de las películas de los ochenta, teniendo muy presente al cineasta y compositor John Carpenter, lo que contribuye de manera agradable a configurar el entorno siniestro que envuelve la trama.

En lo personal, interpreto esta película como una apología directa a la maduración de las personas, ambientado  en el periodo adolescente pues es en donde más fuerte se viven las emociones, aunque ya hacia el final el desenlace se me da un tanto cristiano y moralista. Pero esto es personal, porque a mi me parece que hay más maneras de crecer que sólamente lo normal que dicta la sociedad. Se encuentra sobre el promedio de las películas de horror actuales porque precisamente el horror es un bálsamo que cubre las verdaderas intenciones del director, y que va más allá que simplemente mostrarnos el sufrimiento de otros, sino que logra involucrarnos efectívamente en la historia.

The Voices

2014 - The Voices

Directora: Marjane Satrapi
País: Estados Unidos
Traducción: Las Voces
Año: 2014

La premisa de esta película es que se trata de un psicópata que tiene la capacidad de conversar con su perro y gato, representando el bien y el mal respectívamente, motivos suficientes para llamar mi atención y también para asumir que se trataba de una comedia y disponerme a disfrutar de una hora y media de risas. Sin embargo, «The Voices» es mucho más que eso.

Por supuesto los elementos de comedia están presentes y en abundancia, pero en realidad la película trata el problema psicológico de la personalidad múltiple de manera gráfica, efectiva, y aunque suene contradictorio, seria. Jerry (Ryan Reynolds) es nuestro portagonista, un joven de carácter afable que luego de salir de un hospital psiquiátrico es reubicado con un trabajo en una fábrica en un pueblo rural, siempre con una sonrisa y buena disposición a pesar de lo rutinario de su trabajo; visita regularmente a su psiquiatra, en quien confía aunque sigue a medias sus indicaciones médicas. Vive con su perro y su gato, con quienes conversa diaria y amenámente. Jerry se enamora perdídamente de una contadora inglesa (interpretada por la bella Gemma Arterton), y a pesar de sus negativas, él no pierde la esperanza de llegar a ella hasta que ocurre lo impensado, todo enmarcado en eventos desafortunádamente trágicos.

Ya mencioné que nuestro carismático protagonista se muestra positivo en todo momento, y esto se refleja en el modo en que se nos muestra la película, es decir, en el uso de colores fuertes y alegres, además «el mal» está representado en Mr. Whiskers, un gato que por sí solo no se ve muy amenazador, pero cuya influencia en Jerry trae consecuencias fatídicas. Sin embargo, esta narrativa alegre de la película (que incluso incluye un breve musical en algún punto) contrasta crúdamente y deliberádamente con los momentos en los que se nos muestra el lado «real» de los eventos y las consecuencias de las acciones de Jerry. Incluso más, al momento de hacer raccontos hacia la infancia del protagonista, estos son narrados en tono exagerado y cómico, ensalzando así el carácter complejo y perturbado de la mente de nuestro amable asesino.

Sin intenciones de estropear las sorpresas de la película, sólo quisiera agregar que además de las interacciones del protagonista con su perro y gato, a lo largo de la película estas voces se irán multiplicando, añadiendo aún más problemas y consecuencias fatales para la historia.

Pero fuera de la historia en si y sus giros tragicómicos, mezclados con dosis de horror y hasta musical (lo que la hace inclasificable en algún género), la película también nos presenta una alerta sobre un aspecto descuidado en muchas sociedades, que es el abandono y soledad que padecen en muchas ocasiones los pacientes con enfermedades mentales, un tipo de indiferencia social que trae consecuencias directas tanto para los pacientes como para sus cercanos, sean estos familiares, amigos o su entorno social.

The Big Lebowski

1998 - The Big Lebowski

Directores: Ethan Coen, Joel Coen
País: Estados Unidos
Traducción: El Gran Lebowski
Año: 1998

Así como en el caso de «Groundhog Day» (1993), comentada anteriormente, esta película es otro clásico moderno que no podía estar ausente en este rincón dedicado a la crítica de cine. «The Big Lebowski» incluso se ha convertido en objeto de culto, con variados productos relacionados a la película que se venden y conferencias de parte de sus protagonistas que hasta el día de hoy ocurren.

Y es que en esta película confluyen muchos elementos del buen cine: en primer lugar encontramos el guión y dirección de los hermanos Coen en su mejor forma, llenando la película con detalles que la hacen fácilmente identificables con el espectador pero sin dejar de lado la inteligencia y la dosis adecuada de buen gusto narrativo y estético. Los personajes son bien definidos y queribles, todos tienen la participación precisa en el desarrollo de la historia, y por supuesto son interpretados por actores a la altura del desafío (Jeff Bridges en el protagónico, secundado por John Goodman, Julianne Moore, Steve Buscemi, John Turturro, y el fallecido Phillip Seymour Hoffman). En este punto cabe mencionar la perspicacia de los hermanos Coen para crear una recordable escena introductoria que engancha inmediatamente al espectador y que ha pasado a ser un referente obligado para otras películas que intentan transitar por esta senda.

Seguimos la historia de «El Dude», apodo del cual no tiene sentido hacer la traducción pero que existe y es fácilmente identificable en cualquier parte del mundo: un holgazán cuyas única preocupación es sobrevivir al margen de la sociedad, sin causar ni meterse en problemas. Una filosofía de vida que parece simple pero que requiere de cierta preparación, por ejemplo vemos a lo largo de la cinta  que «El Dude» practica algún tipo de meditación oriental y además lee «El Ser y la Nada», de Jean Paul Sartre. Pero el azar le tiene reservado una aventura única a nuestro protagonista que no podrá evadir: «El Dude» es confundido con un multimillonario de quien algunas personas quieren obtener dinero, y esto rápidamente terminará involucrándolo, junto a sus amigos, en situaciones hilarantes y con otros personajes igual de particulares: un productor de películas pornográficas y sus matones, un mayordomo muy al estilo Smithers en Los Simpsons, una feminista acérrima que también querrá obtener algo del «Dude», un grupo de «nihilistas» alemanes (entre los que se encuentra «Flea», de los Red Hot Chili Peppers), y por supuesto los amigos del protagonista: un violento veterano de Vietnam para quien toda clase de temas se puede relacionar con sus experiencias en la guerra, y Donnie, un carismático personaje sobre quien pesa la teoría de si es real o no, lo que queda a interpretación del espectador, como en toda buena película. También merece una mención especial Jesús Quintana, quien en sus pocas escenas le añade color y contexto a la historia.

Finalmente, esta es una de las comedias mejor logradas en el cine moderno precisamente porque tiene un sentido del humor inteligente pero a la vez accesible a todo el mundo (lo que suena redundante pues «inteligente» no debiera ser nunca sinónimo de «elitista»), la historia fluye a buen ritmo de principio a fin, la narrativa nunca decae, y los personajes son accesibles e identificables en la vida real. Por todo esto, «The Big Lebowski» es altamente recomendable.