1955 - The Night Of The Hunter

Director: Charles Laughton
País: Estados Unidos
Traducción: La Noche Del Cazador
Año: 1955

«Not that you mind the killings! There’s plenty of killings in your book, Lord… »

Extraña, llena de crítica social, espeluznante, inclasificable en ningún género actual y menos en los definidos en esos años, rupturista, moralista y doble moralista. Adelantada a su tiempo y una gema exótica en el mundo del cine.

Esos son algunos de los primeros adjetivos que vienen a mi mente al pensar en esta película. Si bien la vi por primera vez hace más de diez años, cuando yo no superaba los veinte, recuerdo haber quedado impresionado por su contenido y lleno de interpretaciones que difieren bastante de las lecturas que puedo hacer a mi edad actual sobre «The Night Of The Hunter».

Si bien lo más notorio de la película es la personificación del mal, en este caso en la forma de uno de los villanos mejor logrados en la historia del cine y evidentemente influyente en muchos villanos posteriores, no es menos llamativo la forma en que se muestra el maltrato infantil, que resulta chocante incluso para nuestra época. Este es un elemento que antes era mucho más (y mal) normalizado socialmente y por ende en el cine, pues también es fácil de ver en películas como «The Fallen Idol» (1947), por citar un ejemplo.

¿Qué es lo que hace tan especial al villano? Desde engañar y asesinar viudas para quedarse con su dinero, robar autos, manipular pueblos enteros para lograr sus objetivos, hasta asesinar a la madre de los niños protagonistas y perseguirlos hasta en un hogar de acogida sin mostrar jamás arrepentimiento, todo esto bajo su principal disfraz: el de un hombre de Dios con costumbres exacerbadamente moralistas, dueño de una inteligencia psicótica superior y manipuladora, acompañada de sus clásicos tatuajes «love» y «hate» en los nudillos de cada mano. Un abusador de mujeres narcisista, en definitiva, el motor y núcleo de una película en la que el suspenso y la tensión jamás están ausentes.

La trama es una cacería implacable por parte de Harry, el villano interpretado magistralmente por Robert Mitchum, hacia dos niños. ¿Por qué? Pues porque ellos conocen la ubicación de un cuantioso tesoro que Harry quiere obtener, era que no. Puede verse como un western oscuro y tenebroso, o como una road movie psicológica en donde los más débiles casi no tienen opción de escapar de la fuerza malévola omnipresente. «Casi», porque la aparición de un personaje muy bien asignado a una brillante y madura Lilian Gish, es la única contraparte aparentemente capaz de detener los avances del falso predicador.

Los elementos y personajes secundarios de la película no deberían recibir tal apelativo porque aquí nada sobra sino por el contrario, contribuyen a delinear el ambiente desesperanzador y pesadillezco en el que se desarrolla la historia. La música destaca prominentemente entre estos elementos.

Tendemos a creer que el cine de suspenso debe evolucionar en cuanto a sus aspectos audiovisuales, levantando el nivel de violencia y volumen del sonido en momentos clave de la historia, sin embargo, basta con mirar al pasado y encontrar joyas de la narrativa cinematográfica como lo es «The Night Of The Hunter», un momento de del cine de los cincuenta difícil de superar, hasta ahora.