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Sonic The Hedgehog

2020 - Sonic The Hedhegog

Director: Jeff Fowler
Traducción: Sonic, La Película
País: Estados Unidos
Año: 2020

«Descuiden. Sé exáctamente qué hacer»

Antes de empezar a hablar diréctamente sobre esta película debo aclarar que nunca he jugado un videojuego de Sonic. Nunca, ni una sola vez. Mi niñez se desarrolló en la década de los noventa y en ese tiempo tuve consolas de la marca Nintendo por lo que nunca tuve un acercamiento a Sonic desde el punto de vista de videojugador. Creo que al momento de ver esta película fue algo a favor pues no tenía expectativas de que lo que pudiera ocurrir en pantalla fuera tan apegado a los videojuegos o no, así que la enfrenté como un espectador más.

Además, dejando de lado el prejuicio de que las adaptaciones de videojuegos a películas no funcionan, independiente de los aciertos y desaciertos que han ocurrido, debo decir que esta es una película bastante entretenida. Se desarrolla veloz como su personaje protagonista y es tremendamente empática con los niños actuales. Se nota el cariño puesto por los realizadores en la creación del producto final, como ejemplo tenemos la polémica ocurrida el año 2019 cuando decidieron hacer una prueba del diseño de Sonic recibiendo múltiples críticas y finálmente cambiándolo al modelo final, para bien.

El cariño puesto en la película se nota en el carisma que tiene Sonic, quien es una criatura extraterrestre que debe vivir escondido en nuestro planeta pero que resulta ser más humano que los habitantes de Green Ville, el pueblo en donde habita. Sonic anhela vivir la vida de los humanos que observa desde la distancia, pero por sobretodo tener un amigo. Nada original, nada que no hayamos visto en «E.T. The Extraterrestrial (1982)» o «Lilo & Stitch» (2002), pero tampoco es la intención de la película cambiar los paradigmas del cine. Quiere ser entretenida y nada más, y lo logra. Así como Sonic es bastante carismático su contraparte, el villano Dr. Robotnik debía tener el mismo peso para balancear la película y afortúnadamente tenemos a Jim Carrey en este rol, quien se roba cada escena en la que aparece y se ve bastante cómodo en esta interpretación. En realidad es un papel bastante acorde a su histrionismo clásico, el que se muestra en su mejor forma. Debo confesar que su presencia en esta película fue lo que me convenció de verla y no me equivoqué, pero también me llevé la grata sorpresa de que la película, como ya escribí, cumple de sobra con lo que propone.

La trama es predecible desde el principio: Sonic encontrará su amigo humano en Tom Wachowski (interpretado por James Marsden, lamentablemente opacado por Jim Carrey en esta película) y juntos vivirán variadas aventuras en las que se ayudarán mutuamente y forjarán una amistad que les ayudará a resolver tanto conflictos personales como salvar el planeta. La animación está muy bien hecha, hay muchos chistes rápidos entremedio y muchas referencias a elementos de la cultura popular, personajes que están ahí sólo para rellenar partes del guión y justificar ciertas acciones de los protagonistas, música del año, etc. La fórmula está usada al pie de la letra pero está bien usada. El final queda abierto e invitando a una inminente secuela, de la podemos esperar que mantenga la diversión de esta primera entrega de la que se puede anticipar una buena saga.

Street Fighter

1994 - Street Fighter

Director: Steven E. de Souza
País: Estados Unidos
Año: 1994

«Worker ants scurrying about with their pitiful weapons, afraid of the purity, of unarmed combat!»

Para hablar de «Street Fighter» como película separándola del videojuego de la que deriva primero debemos establecer el contexto en que fue concebida y realizada: En la década de los ochenta la industria de los videojuegos creció de manera exponencial en el mundo y naturalmente los juegos fueron haciéndose más complejos en sonido, gráficos, variedad y principalmente guión. En este contexto apareció el juego «Street Fighter II», que era la continuación de, obviamente, «Street Fighter», y significó un gran avance respecto a su primera parte por las mejoras en los aspectos mencionados anteriormente pero principalmente en cuanto a incluir peleadores de diversas partes del mundo con una historia coherente que los llevaba a participar en lo que finalmente se traducía en repartir golpes hasta que el oponente cayera en  aproximádamente sesenta segundos. Las historias eran simples y tenían una conclusión si uno llegaba a derrotar al villano final (M. Bison), la cual era simple pero era todo lo que los niños y jugadores de ese entonces necesitábamos para cautivarnos con el juego. La industria comercial del cine vio en este creciente mundo de los videojuegos la posibilidad de hacer dinero rápido y fácil y así fue como en la década de los noventa se hicieron varias adaptaciones de videojuegos a la pantalla grande con resultados generalmente reprobables y en otros un derecho fracaso (Super Mario Bros., 1993). En la década de los dos mil y hasta la actualidad continúan adaptándose guiones de videojuegos a la pantalla grande, sin embargo, la progresiva complejidad de los mismos y las nuevas directrices del cine hacen la tarea aún más difícil. Pero esa es otra historia, volvamos a los noventa.

Todo el contexto del párrafo anterior me sirve para defender que «Street Fighter» sí es una buena película dentro de los márgenes que tenía para desarrollarse, tanto desde la trama inicial del videojuego como por el contexto cinematográfico en que se hizo. La historia es simple: En Shadaloo, un país dominado por el demente tirano M. Bison, se produce el secuestro y posterior irrisoria petición de rescate de un grupo de gente, entre los cuáles se encuentran algunos de los personajes protagonistas del videojuego. En particular en este grupo se encuentra Carlos «Charlie» Blanka, para quien Bison tiene planes diferentes. Esto  hace que el coronel Guile (Jean-Claude Van Damme) llegue a poner órden a las cosas. Lo demás se deduce sólo y no es necesario ser adivino para conocer el final sin siquiera ver la película. Comienzan a aparecer los estereotipados  peleadores del videojuego, tan estereotipados como en el videojuego; los diálogos son clichés y no resisten segundas lecturas tal como en el videojuego, a medida que cada personaje se ve forzado a pelear van mostrando los movimientos y poderes que estamos acostumbrados a ver en el videojuego, y así en adelante, no hay grandes sorpresas pero sí una buena hora y media que nos entretiene sin sacarnos fuera de nuestra zona de comodidad sino que apela a nuestra nostalgia de forma amistosa y lisonjera.

Con todo lo que perdono a la película, no puedo dejar de mencionar como puntos bajos la cosificación que se hace de las mujeres, aunque en los noventa era algo aparentemente normal y que no levantaba polémicas aunque a algunos sí nos molestaba y lo encontramos demás. Chun-Li pasa de ser una reportera brillante con habilidades para pelear y sed de venganza a un simple objeto de deseo para Bison, Cammy, quien pudo tener mayor y mejor protagonismo pasó a ser una débil admiradora de Guile, desaprovechando a la cantante y ocasional actriz Kylie Minogue por completo. Blanka y Dhalsim, pese a ser partes del eje principal de la trama no llegan nunca a pelear, y ya están incluidos en una película de acción derivada de un videojuego de peleas es imperdonable que no tengan su minuto de gloria peleando.

Si bien los protagonistas indudables del videojuego son Ryu y Ken, en la película pasan a un segundo plano cediendo el protagonismo a Guile y al villano Bison, muy bien interpretado por el actor Raul Julia en el papel del villano loco y autoendiosado, sin saber que sería el último papel de su carrera (falleció al poco tiempo de terminar de filmar sus escenas). Él es lo mejor de la película sin dudas. Las secuencias de peleas también están bien logradas, hechas bajo la cinematografía típica de las películas de acción pero que permite una buena apreciación de, por ejemplo, tres peleas al mismo tiempo en la parte final de la película. Los personajes reflejan sus movimientos y poderes típicos del videojuego de forma apropiada con algunas perdonables licencias.

Si tal como yo, quien lee estos comentarios es alguien que puede perdonar lo errático, cliché y rimbombante de la película y logra verla con la misma ingenuidad con la que alguna vez nos paramos frente a alguna máquina de arcade de «Street Fighter II» sin cuestionar nada sino que con la simple intención de disfrutar un rato apretando botones para derribar a algún oponente, entonces sí se puede disfrutar esta película e incluso afirmar que resiste el paso del tiempo decentemente. Al menos yo no puedo dejar de verla si me la topo de casualidad por ahí. Es la pureza del combate sin armas, nada más.