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2000 - Shadow Of The Vampire

Director: E. Elias Merhige
Traducción: La Sombra Del Vampiro
País: Estados Unidos
Año: 2000

«Dime cómo me harías daño… cuando ni siquiera yo sé cómo hacerlo»

Un poco de contexto: en 1922, cuando se estrenó «Nosferatu» de F.W. Murnau fue tal el impacto que causó, y particularmente el personaje del conde Orlock, que empezó a correr la layenda de que el actor que encarnó al infame conde Orlock (Max Schreck) no era realmente un actor sino que un auténtico vampiro. «Shadow Of The Vampire» toma este mito e intenta desarrollarlo durante su hora y media de duración.

Siendo una premisa que inevitablemente llama la atención de un cinéfilo promedio o de cualquier amante del género de horror es conveninete dar un vistazo a algunos de los nombres involucrados en la película. Primero coviene mencionar que la productora a cargo fue Saturn’s Film cuyo dueño era Nicholas Cage, lo que no hace extraño la elección de la historia a contar dadas las excentricidades conocidas de Cage. Luego está el director E. Elias Merhige, quien a la fecha de la película había realizado la peculiar y controvertida «Begotten» (1989) además de algunos vídeoclips para Marilyn Manson, lo que auguraba una dirección acorde a la naturaleza del proyecto. Y finalmente están los actores involucrados, destacando John Malkovich y Willem Dafoe en los protagónicos (F.W. Murnau y Max Schreck respectivamente), quienes por separado son garantía de buenas actuaciones pero esta vez, en conjunto, se complementan muy bien. Cabe mencionar que por este papel Willem Dafoe fue nominado a los premios Oscar, siendo esta la única vez que un «vampiro» se acerca al prestigioso galardón.

La película es una ficción de los días de filmación de «Nosferatu» y en principio vemos a los actores y equipo de filmación grabando en un estudio para luego trasladarse a Checoslovaquia para continuar filmando en ambientes más naturales y realistas y donde conocerían al «actor» Max Schreck quien estaría durante toda la filmación caracterizado como su personaje y con quien filmarían sólo de noche pues así lo exigían sus metodos de actuación. Como espectadores sabemos todo el tiempo que se trata de un vampiro real y la gracia es ver cómo interactuaría este personaje con los humanos y cómo se comportaría mientras dura la filmación de la película. Pronto descubrimos que el propio Murnau está manipulando toda la situación con el fin de obtener su propio y objetivo egoísta de lograr el mayor realismo posible en su película. Por una parte Murnau con ayuda del productor de Nosferatu intentarán mantener al equipo en calma y por otra el mismo Murnau intentará mantener a raya al vampiro bajo la promesa de entregarle a la protagonista del elenco y otras víctimas más al finalizar la filmación. Por supuesto nada de esto resulta bien y el vampiro empieza a hacer de las suyas causando estragos en el equipo de filmación y dando paso a las situaciones en que realmente se cuenta el verdadero mensaje de la película.

Y este mensaje no es otro que el egoísmo y enajenación de que un hombre puede ser más monstruoso que un monstruo de verdad. La interpretación de Willem Dafoe es realmente convincente y crea un vampiro realmente aterrador pero que finalmente termina causándonos cierta simpatía mientras que por otra parte John Malkovich expone al Murnau manipulador y monstruoso que se quiere contar esta historia. Cada uno de ellos tiene visiones y planes diferentes sobre la película y esta diferencia de intereses es lo que desencadenará un final que no puede ser de otra manera que trágico.

La película, si bien está bien contada e interpretada por su elenco y principalmente por los mencionados protagonistas, es buena pero pierde oportunidades de convertirse en algo más grande al centrarse demasiado en las obesiones de Murnau y sus métodos de manipulación perdiendo oportunidades de darle mayor profundidad al personaje. Los diálogos podrían haber sido un poco mejor pero se entiende que optaron por algo más funcional que abierto a interpretaciones libres y terminamos con líneas en las que el vampiro aclara al director que no son tan diferentes cuando eso podría haber sido elicitado. Si la intención era dejar bien clara la intención de la película esto se logra muy bien al punto de ser repetitivo. Y esto separa a esta película de las que son consideradas clásicos de mayor categoría.

Tanto para un espectador promedio como para alguien con curiosidad en ir más allá de la «Nosferatu» original y quiera ver esta ficción alrededor de ella, «Shadow Of The Vampire» es más que recomendable y cumple las expectativas de buena manera.

The Florida Project

2017 - The Florida Project

Director: Sean Baker
Traducción: El Proyecto Florida
País: Estados Unidos
Año: 2017

«Siempre me doy cuenta cuando los adultos están por llorar»

Desde su invención y hasta la actualidad el cine sigue siendo un gran medio de comunicación si es que no el más efectivo aún. Nos gusta olvidarnos de nosotros mismos y perdernos en la oscuridad de las salas de cines acompañados de la gran pantalla en que el desfile de luces y sonidos nos maravillan con historias que nos alejan de nuestra cotidianeidad. Desde la comedia al drama, e incluso los documentales en ocasiones plantean llevarnos a situaciones irreales y lugares lejanos a nuestro a día a día. Pero hay un tipo de cine que busca justamente lo contrario y es a esta categoría a la que pertenece la película sobre la que hoy escribo: «The Florida Project».

Si bien siempre hubieron cintas que intentaron retratar la vida tal como es no resultaba comercialmente atractivo pero esto cambió luego de la segunda guerra mundial, en la que el neorealismo italiano planteó esta forma de hacer cine con un estilo y reglas propias que lo han convertido en una categoría menor pero de todas maneras reconocida y reconocible dentro de la amplia oferta que tenemos al elegir una película.

«The Florida Project» claramente no es italiana y es contemporánea pero se enmarca perfectamente dentro del estilo, pues es un golpe de realidad directo a nuestro rostro. Se trata del día a día de personas que viven como pueden en el patio trasero del sueño americano, paradójicamente a cuadras de Disneyworld, el emblema y escudo favorito de la publicidad norteamericana. Cabe mencionar que la traducción de «project» en este caso tiene que ver con un tipo de viviendas dirigidas a ciudadanos de escasos recursos, normalmente con baja educación y en donde parece que el sol que hizo próspero a Estados Unidos no brilla. Por esto mismo, si bien tenemos protagonistas definidos no hay una trama como tal que podamos seguir, por lo que se le recomienda al espectador tener paciencia porque finalmente sí es una muy buena película pero se le advierte al espectador que busca acción o tramas más directas que busque otra cinta que ver.

Nuestra principal protagonista es Moonie, una niña de seis años que vive junto a su joven e inmadura madre en uno de los cuartos del motel Magic Castle, pintado de un color violeta intenso y alegre que contrasta con las vidas grises de sus habitantes. Moonie pasa sus días jugando junto a sus amigos casi sin supervisión ni control sobre lo que hace por lo que sus travesuras resultan en ocasiones bastante más allá de los límites (pues no conoce límites) como escupir los autos de quiénes llegan al motel vecino y otras que es mejor ver en la película que leerlas aquí. De a poco vamos conociendo a más personajes que viven en este mundo, como la propia madre de Moonie y de sus amigos, al encargado del motel interpretado por el experto Willem Dafoe (a quien este papel le valió una nominación al Oscar) y otros que van aportando de manera gradual a la tensión que se va cocinando lentamente pero que logran atrapar al espectador al punto de comprometernos con sus vidas y querer que les vaya mejor, lo que en general no ocurre.

Lo bueno que hace esta película, y yendo un poco más allá el estilo neorealista, es no romantizar la pobreza ni exponer los hechos de manera que como espectador nos convirtamos en jueces con el derecho a decir «este/a personaje es bueno y «este/a es malo así que está bien (o mal) que le pase lo que le pasa». No , el objetivo acá es mostrarnos la sucesión de hechos cotidianos como son, la búsqueda de una mejor vida (o de al menos pagar el arriendo semanal del motel) con aciertos y errores. ¿No es lo que hacemos todos? Lo otro que se lleva a cabo muy bien en esta peícula es no tratar al espectador de tonto: muchas de las situaciones fuertes que ocurren se insinúan más que se muestran gráficamente ni pierde el tiempo en primeros planos cuando hay una pelea, por ejemplo, sino más bien la cámara queda en el ángulo que tendríamos si viéramos una pelea a metros de distancia desde nuestra ventana, por ejemplo.

Como escribí anteriormente, vemos el devenir de la vida principalmente a través de los ojos de Moonie quien vive su vida como cualquier otra niña de seis años aunque también vemos cómo madura y es conciente de la fragilidad del mundo a su alrededor como cuando dice frases como la que cité al principio de esta crítica. Moonie sólo pasa el tiempo divirtiéndose de la mejor forma que puede y a pesar de estar en constante peligro social siempre está alegre, por lo que las escenas finales se vuelven particularmente conmovedoras, pero por supuesto no es mi idea contar mucho de eso acá.

Si tengo que esforzarme en buscar algún punto que criticar negativamente sería el cambio de cámaras y de cinematografía al final de la película. Se entiende que el director tomó esta decisión para darle un giro dramático mayor y también como homenaje a sí mismo (sus dos primeras películas fueron filmadas con iphones) pero para mi resultó como un elemento distractivo que no le añade nada a una película que ya era excelente (particularmente la fotografía es excepcional), llevándonos además a una interpretación más abierta que rompe con todo lo mostrado anteriormente en donde, repito, hay poco que interpretar y más bien se nos invita a presenciar la vida de la gente común sin juzgarlos. Emparentada diréctamente con «Boyhood» (2014), es una película muy recomendable desde mi opinión.